Deja de temer el rechazo

¿Qué pasa cuando todo el tiempo buscas complacer a otros?

Deja de temer el rechazo
Hacer todo por complacer a los demás es muy desgastante.
Foto: Shutterstock

Si en algún momento de tu niñez fuiste rechazada por alguna figura de apego significativa es posible que en la adultez sientas una necesidad -casi, casi la obligación- de complacer a todo el mundo por temor a sufrir esa experiencia una vez más.

La doctora Lis Milland identifica como señales de esta conducta la necesidad constante de afirmación, enfrentar sentimientos de depresión cuando no percibes que eres aceptada y la voluntad de negociar tus propios valores con tal de sentirte amada. Es decir, puedes llegar a hacer cosas que sabes no están bien o no te satisfacen únicamente para agradar a terceros.

También se observa que estas personas pueden tener “un cuidado excesivo en velar su comportamiento e interacciones con otras personas. Se cuidan para no fallar y agradar. Los sentimientos de rechazo son un estado mental que les hace incapaces de hacer o decir cualquier cosa por miedo a no ser aprobados por otras personas”, explica la doctora en consejería.

Asimismo, quienes sufren de esta necesidad se preocupan demasiado por las reacciones de otros y necesitan mucho reconocimiento. Casi nunca se atreven a decir que no, aunque su propio bienestar esté en juego.

Todas estas actitudes pueden ser una gran fuente de tensión y ansiedad pues nadie puede vivir en paz satisfaciendo constantemente los deseos ajenos. Además, es demasiado lo que se pierde en el proceso de hacer feliz o complacer a los demás mientras se relegan las aspiraciones o principios individuales.

De acuerdo con la doctora, el temor al rechazo se manifiesta en miedos irracionales de que otros no te aceptarán como eres, como piensas o actúas: “Se sienten paralizadas, que no evolucionan o víctimas de maltrato y manipulación”, afirma la también autora de Vive libre, vive feliz.

Para empezar a cambiar este patrón el primer paso es la aceptación y de inmediato adoptar una conducta de  voluntad al cambio. Una técnica terapéutica es cambiar tu forma de pensar. Cada vez que llegue el pensamiento de que debes ser aprobada por todo el mundo todo el tiempo, reconstruye esa idea y repítete que no necesariamente todo el mundo te aceptará y te amará. Debes entender que esa expectativa es irreal, aconseja la doctora.

La afirmación apropiada es que lo más importante debe ser “amarte y aceptarte ti mismo. Que te ames y te sientas feliz independientemente de las opiniones de otros”.

Otra técnica que ayuda, según Milland, es escribir un listado de tus cualidades positivas. No menos importante es procurar rodearte de personas que te apoyen y te quieran genuinamente. Buscar ayuda profesional es una alternativa que no debes pasar por alto para cambiar conductas.

– Camile Roldán Soto