Corte Suprema rechaza estudiar caso de prohibición de armas de asalto

Clave para combatir violencia de armas podría estar en cambios a Segunda Enmienda, aseguran expertos

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Corte Suprema rechaza estudiar caso de prohibición de armas de asalto
Balas para el rifle semiatomático AR-15, son empaquetadas en una tienda de armas. Walmart anunció que dejará de vender estos rifles.
Foto: Getty Images

WASHINGTON – El Tribunal Supremo rechazó este lunes estudiar un caso de Chicago sobre la prohibición de armas de asalto, dando una clara victoria a partidarios del control de armas, mientras crecen las presiones para modificar la Segunda Enmienda para esclarecer su significado.

En un voto de 7-2, el Tribunal Supremo se negó a evaluar la decisión de sendos tribunales federales –uno de Chicago y el Séptimo Circuito de Apelaciones- que apoyaron la ordenanza de 2013 de la ciudad de Highland Park contra la venta o posesión de armas semiautomáticas.

El caso llegó hasta el Tribunal Supremo por una demanda de la Asociación estatal del Rifle de Illinois, que argumentó que la ordenanza era anticonstitucional y que las armas afectadas,  incluyendo el AR-15, figuran entre las de mayor venta en EEUU y se utilizan para usos legales, como la caza o la autodefensa.

Sólo dos de los 9 magistrados vitalicios, Clarence Thomas y Antonin Scalia, apoyaron estudiar el caso, al señalar que el Tribunal Supremo ya ha defendido la tenencia de armas.

Contra las armas de asalto

El rechazo del Tribunal Supremo tiene el efecto práctico de mantener en pie medidas similares adoptadas en Illinois, California, Nueva York, Nueva Jersey, Connecticut, Maryland, Minnesota y Hawai, ante el clamor de la opinión pública para restringir el acceso a las armas de calibre militar.

Previamente, la máxima corte había anulado dos ordenanzas, una de Chicago y otra del Distrito de Columbia, sede de la capital estadounidense, que prohibían la tenencia de armas en los hogares para fines de defensa propia.

En declaraciones a este diario, Dan Gross, presidente del Centro Brady y la Campaña para Prevenir la Violencia de las Armas, elogió que el Tribunal Supremo se haya puesto del lado de una comunidad que lucha por frenar la violencia en todo sitio público.

“El pueblo estadounidense está harto de la violencia de las armas y, con la excepción de los jueces Thomas y Scalia, en este caso el Tribunal Supremo se ha situado del lado del pueblo”, afirmó.

Fácil acceso a las armas

La decisión se produce en un panorama político muy distinto, a raíz de la creciente ansiedad de los estadounidenses por la aparente llegada del terrorismo en casa.

Según el Clarion Project, un grupo dedicado a rastrear el extremismo, tan solo en lo que va de 2015 Estados Unidos ha registrado cerca de una decena de atentados terroristas –planeados o realizados- presuntamente vinculados con ISIS u otros grupos extremistas islámicos.

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Tras la  masacre de 26 niños y maestros en la escuela primaria Sandy Hook en Newtown (Conneticut) en diciembre de 2012, otros incidentes le han seguido en los que se han usado armas de alta potencia.

Tanto en los atentados de París el pasado 13 de noviembre como en los ocurridos contra Planned Parenthood en Colorado Springs (Colorado,) y un centro de servicios para discapacitados en San Bernardino (California), los implicados habían utilizado armas de calibre militar, a las que accedieron de forma legal.

La NRA en pie de guerra

La Asociación Nacional del Rifle (NRA), que invierte fuertes sumas en campañas de cabildeo ante el Congreso, ha liderado la batalla contra un mayor control de las armas, argumentando que el problema de la violencia tiene otro origen.

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La NRA da la razón a activistas como Robert Farago, fundador de página web  “The Truth About Guns” (“La verdad sobre las pistolas”), quien asegura que ninguna prohibición de armas hubiese evitado la masacre de San Bernardino u otros actos de violencia, porque, según advierte, siempre habrá resquicios en las leyes y siempre existirán las fuerzas del mal.

Sin embargo, el desarme de civiles deja a inocentes completamente inermes ante manos asesinas y el control de las armas solo facilita los homicidios, afirmó Farago.

¿Cambios a la Segunda Enmienda?

La Segunda Enmienda, que defiende la tenencia y portación de armas- aplicaba únicamente para fines militares cuando fue adoptada y, aunque limita los poderes del gobierno federal para regular las armas, no los limita para los gobiernos locales o estatales, explicó en un libro de 2014 el juez jubilado del Tribunal Supremo, John Paul Stevens (1975-2010).

Según Stevens, la Segunda Enmienda podría ser modificada con cinco palabras para dejar en claro su objetivo original y que, en última instancia, solo aplica al “prestar servicio en una milicia”.

Consultado al respecto, Jonathan Lowry, director del proyecto de acción legal del Centro Brady, dijo a este diario que la Segunda Enmienda “no concede a nadie el derecho a portar armas de guerra” y, por el contrario, está limitada “por el derecho del público a la vida, a no ser baleado”.

Aliza Y. Glasner, analista de la Universidad de Georgetown, dijo que el meollo del asunto es la interpretación de la Segunda Enmienda, que no dice nada sobre las armas semiautomáticas.

Si, por el bien común, los gobiernos estatales imponen el requisito de las licencias de conducir o las vacunas, también podrían exigir más restricciones para la venta de armas en internet o la revisión de antecedentes de los compradores, argumentó Glasner.

Por ahora, el debate nacional gira en torno a lo que puede hacer el Congreso para restringir el acceso a las armas, un esfuerzo que ya ha fallado en años anteriores pese a la atención mediática que atraen los tiroteos masivos.