Editorial: Hay que actuar con la cabeza fría

No hay que precipitarse enviando masivamente tropas para enfrentar al terrorismo

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Editorial: Hay que actuar con la cabeza fría
Foto: EFE

El presidente Barack Obama hizo en su mensaje del domingo un diagnóstico acertado del complicado desafío que representa la amenaza del Estado Islámico y una detallada descripción de lo que su administración está haciendo para combatirlo. Era necesario que el mandatario se dirigiera a un país inquieto por el atentado terrorista de San Bernardino, que dejó un sentido general de vulnerabilidad entre los estadounidenses.

La ausencia de un anuncio nuevo como reacción a la masacre desilusionó a quienes esperaban algo significativo. Tampoco hubo una conexión emocional, que es tan importante en la comunicación de los presidentes con la gente en momento especiales. El que el terrorismo islámico haya golpeado algo tan remoto como una oficina condal de San Bernardino, dejó la percepción de que nadie realmente está salvo del terrorismo global.

Los cuatro pasos de la estrategia contra ISIS delineados por Obama, las operaciones militares directas como los bombardeos directos, el entrenamiento de los rebeldes anti-ISIS, la labor con los aliados y la búsqueda de una solución política a la crisis de Siria reflejan la complejidad del problema. ISIS hoy está representado por un territorio, pero es mucho más que eso.

No se necesita estar en el Medio Oriente para unirse a su visión apocalíptica, la globalidad mueve las ideas buenas y malas. El panorama es muy complejo por las diferencias en la región y el largo alcance de sus tentáculos con algo tan privado y personal como la religión.

Por eso la cautela de la cabeza fría es una buena estrategia. Las encuestas muestran que una mayoría de estadounidenses favorecen el envío de tropas estadounidenses para combatir ISIS. No hay que caer en esta tentación que además cumple los deseos de estos terroristas, que sueñan con matar soldados estadounidenses. Las experiencias de Irak y Afganistán no deben olvidarse. Además, los países de la OTAN ya dijeron que no mandarán tropas.

Estados Unidos no tiene el poder para eliminar a ISIS. La base de este conflicto es religiosa. El mundo musulmán y las naciones de la región son los que tienen más posibilidades de lidiar con este problema. Incluso no se puede decir que sin Califato no habrá terroristas solitarios o espontáneos atacando a países occidentales. Este es un conflicto asimétrico, con demasiados intereses en juego, que es necesario tener en cuenta para no cometer errores pasados.