Arresto por homicidio de diciembre de 2012

Un hombre de Queens condujo el auto en el que huyeron dos criminales después de un homicio en Midtown, Mantattan

Tres años de persistencia de los detectives del Departamento de Policía NYPD llevaron al arresto el martes de Lloyd McKenzie (37) residente de South Jamaica quien escuchó cargos el miércoles en la Fiscalía de Manhattan por conspiración para traficar drogas y conexión con el homicidio a plena luz del día en diciembre de 2012 de Lincoln Woodard (31) un intermediario.

Después del tiroteo en Midtown, McKenzie condujo el auto en el que se escaparon los criminales, pero el NYPD aclaró que él no disparó por detrás de la cabeza a Woodard. Esta persona no ha sido detenida y la policía aclaró que no ha sido identificada.

Lo que empezó como un caso de homicidio terminó siendo un caso de conspiración para traficar drogas entre California y Nueva York el segundo semestre de 2012. El miércoles se arrestaron a cuatro personas más en California.

Woodard, hijo de una familia adinerada de Los Ángeles, tenía arrestos por posesión de drogas.

McKenzie compareció ante el juez Edward J. McLaughlin en la Corte Suprema de Manhattan y escuchó cargos por homicidio en segundo grado, conspiración, tráfico de drogas y posesión de armas. Se declaró no culpable y está detenido sin derecho a fianza.

Jason L. Russo, abogado de McKenzie dijo al diario The New York Times que su cliente no estaba involucrado en una red de traficantes y que la acusación se había construido con especulación y testimonios de otras personas.

La imágenes muy difundidas en la televisión de un hombre abordando un vehículo no lograron establecer que se tratara de McKenzie o del que disparó, sino que una compleja investigación logró conectarlo con el crimen, explicó Stephen Davis, subcomisionado de información del NYPD. “Nuestros detectives fueron varias veces a Los Ángeles. Nunca renunciaron al caso”.

La conspiración conectó a dos grupos en ambas costas. Cuatro personas en California enviaron cocaína en paquetes de UPS, según el texto de la acusación que ocultó los nombres. En Nueva York, McKenzie y otro hombre recibieron los paquetes y los repartieron en varios lugares de Queens. Woodard era la persona que recogía los pagos, según los fiscales.

Antes del crimen Woodard le recordó a McKenzie y al hombre que no se ha identificado que le debían al grupo de California $161,000 dólares. Luego acordaron encontrarse  el 10 de diciembre en la calle 58 cerca de la Séptima Avenida donde ocurrió el crimen.