Activistas piden a Obama un TPS para familias que huyen de la violencia en Centroamérica

Denuncian redadas y también critican la tibia respuesta de la precandidata presidencial demócrata, Hillary Clinton

WASHINGTON.- Bajo un cielo encapotado, cerca de 200 activistas y familias inmigrantes instaron este miércoles al presidente Barack Obama a que, en vez de deportar a los inmigrantes a la violencia y la muerte en Centroamérica, los trate como “refugiados” y les dé un “Estatus de Protección Temporal” (TPS).

En lo que fue la última protesta del año y la primera de una serie de movilizaciones previstas para 2016,  activistas de grupos proinmigrantes, madres, estudiantes y niños marcharon hasta la Casa Blanca para denunciar un presunto plan del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para realizar redadas y deportar a inmigrantes que han desoído las órdenes de deportación finales de un juez.

“Queremos decirle al DHS y al presidente Obama que si continúan con este plan, estas familias, estos niños, van a ser asesinados en sus países de origen, porque tenemos la peor crisis de violencia en los últimos 30 años” en Centroamérica, dijo Gustavo Torres, director ejecutivo de CASA de Maryland, uno de los grupos que organizaron la protesta a raíz del filtrado a la prensa la víspera de Navidad.

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Exigencias a Obama

Torres instó a la Administración Obama a que ponga en marcha un “TPS” para las familias que huyen de la violencia en Centroamérica, al insistir que estos inmigrantes son “refugiados”.

En la actualidad, el gobierno otorga el “TPS” a ciertos indocumentados que no pueden regresar a sus países debido a guerras civiles, epidemias, desastres naturales u otras situaciones “extraordinarias”.  Entre los  países de Centroamérica, inmigrantes de El Salvador, Honduras y Nicaragua ya reciben el “TPS” debido a desastres naturales a finales de la década de 1990 y comienzos de 2000.

Los grupos pro-inmigrantes en todo EEUU están creando una red nacional para proteger a los inmigrantes, con la ayuda de organizaciones comunitarias, abogados, trabajadores sociales y voluntarios, además de elaborar una campaña para educarlos sobre sus derechos y responsabilidades “si la Migra llega a tocar a sus puertas”, precisó Torres.

La segunda fase de su movilización será continuar la lucha en las calles, llevando un “mensaje claro” a Obama, al DHS: “no vamos a permitir que deporten a estos refugiados”, dijo.

Por su parte, Zulma Arias, activista salvadoreña de la coalición del “Movimiento por una Reforma Migratoria Justa (FIRM, en inglés), dijo que grupos como el suyo presionarán para frenar las “atrocidades”,  y no aceptarán más “excusas” de la Administración Obama.

Zulma Arias, activista de "FIRM", afirma que la comunidad inmigrante no aceptará "más excusas" de la Administración Obama.
Zulma Arias, activista de “FIRM”, afirma que la comunidad inmigrante no aceptará “más excusas” de la Administración Obama.

“Como alguien que huyó de El Salvador a los 12 años de edad, hace 30 años, conozco bien el temor que siente la gente”, afirmó.

“Sentimos mucho miedo”

Varias de las familias entrevistadas por este diario coincidieron en que el plan, si bien no tiene autorización final del DHS, está sembrando miedo en la comunidad inmigrante, incluso entre aquellos que se beneficiarían de la eventual puesta en marcha de los alivios migratorios, ahora congelados en los tribunales.

“José”, que no quiso ser identificado por su verdadero nombre ni precisar su país de origen en Centroamérica, afirmó que él tendría la diana del DHS porque ingresó ilegalmente a EEUU, tras una odisea de más de  un mes a través de México y que le costó $10,000.

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“Mi país es un país de miedo, de pánico, de mucha violencia, de tristeza. Llegar acá no fue nada fácil, sentimos mucho miedo, y le estamos  pidiendo a Obama que no nos dé la espalda”, dijo.

Por su parte, María Narváez, una madre nicaragüense con tres hijos nacidos en Maryland, señaló que aunque ella lleva 15 años en EEUU y califica para el alivio migratorio para adultos, conocido por su sigla en inglés “DAPA”, siente “mucho miedo” de que también ella pueda caer en las redes de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE).

“Vine a pedirle a Obama que no nos deporte… yo podría ser una de los deportados y no sabría qué hacer sin mis hijos. Me da miedo oír que van a deportar a todos los inmigrantes antes de que se apruebe alguna ley, aunque mis hijos son ciudadanos“, dijo Narváez con la voz entrecortada.

A pocos pasos de ella,  el menor de sus hijos, Amílcar, de 6 años de edad, sostenía un megáfono y gritaba en inglés y español: “Obama, don’t deport my momma” (“Obama no deportes a mi mamá”).

Critican a Clinton

Aunque el plan en ciernes fue denunciado por los tres precandidatos presidenciales demócratas el mismo día en que salió a la luz, los activistas criticaron lo que calificaron como una tibia respuesta de Hillary Clinton,  quien a lo largo de su campaña ha sido objeto de ataques por sus posturas cambiantes en torno a inmigración.

Clinton “dice que apoya a nuestra comunidad y se quiere distinguir de los republicanos y (del precandidato presidencial republicano Donald) Trump. Esta es su oportunidad para que de una vez por todas diga si está con nosotros o en contra nuestra, si quiere ser presidenta de EEUU o una candidata similar a los del Partido Republicano”, subrayó Torres.

Consultada al respecto por este diario, la campaña de Clinton reiteró que ésta ha prometido defender los alivios migratorios y la reforma migratoria, y cree que todo inmigrante tiene derecho a presentar su caso ante un tribunal de Inmigración.

Clinton “cree que EEUU debe dar refugio a quienes huyen de la persecución y debe prestar atención a las necesidades de los niños… también cree que no deberíamos realizar redadas a gran escala que siembren miedo y división en nuestras comunidades”, dijo a este diario Jorge Silva, un portavoz de su campaña.