Al cantante del narco no le salieron las cuentas

El cantante norteño Naín Álvarez fue asesinado a tiros cuando visitaba a su familia en Culiacán, Sinaloa, poco después de publicar en Facebook que viviría más de cien años
Al cantante del narco no le salieron las cuentas
20 días antes de su asesinato, Álvarez publicaba este vídeo mostrando su armamento en Facebook.
Foto: Facebook

MÉXICO.- El 25 de septiembre, en los días posteriores a su cumpleaños número 24, Nain Álvarez entró durante un rato de ocio a la página web nametest.com, contestó algunas preguntas, dio clics aquí y allá, y la pantalla electrónica arrojó un resultado que le inflamó el pecho de orgullo.

Y como toda causa de orgullo en el círculo social de Naín se publica en Facebook, Naín hizo públicas las predicciones de nametest: tendría cinco hijos, sería 97% saludable a lo largo de su vida, a los 30 estaría casado, tendría un automóvil porsche y moriría a los 110 años.

Tres meses después, el joven cantante de narcocorridos que presumía en canciones poseer armas más poderosas que el Ejército mexicano, tendría de sus enemigos una respuesta muy diferente a aquel optimismo electrónico: ultimado por unos cuantos balazos, la vida sólo le alcanzaría para tener un hijo, un auto Nissan Sentra, y un estado civil poco claro.

Además se llevaría un extra para el más allá: la impunidad casi garantizada sobre su asesinato que ocurre en la mayoría de los casos de ejecuciones de cantantes que hacen apología del narcotráfico, como la de su paisano sinaloense Valentín Elizalde en 2011.

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La Procuraduría de Justicia del Estado de Sinaloa aún no responde a este diario sobre el estatus del proceso judicial en que se encuentra la investigación; “la procuraduría de justicia de Sinaloa no investiga ningún caso que esté relacionado al cartel de Sinaloa”, recuerda en entrevista telefónica el escritor Javier Valdez, autor de diversos libros sobre el tema como “Miss Narco” o “Los Huérfanos del Narco”.

Es más, continúa: “entre todos los escándalos de ejecuciones relacionadas al crimen en 2015 sólo detuvo y presentó a los presuntos autores del asesinato de otro narcocantante local menor: Javier Rosas, y eso porque estaban involucrados los Beltrán Leyva (archienemigos de Joaquín “El Chapo” Guzmán)”.

Valdez observa desde Culiacán, su tierra natal, que la popularidad de los narcocorridos refleja que en el mundo de la banda son casi la única opción de crecimiento y movilidad social: “muchas veces componen y cantan por encargo y ganan muy bien por ellos, sin mucho esfuerzo y con la garantía de que su música se va a consumir porque en Sinaloa es lo que la gente quiere escuchar en fiestas de niños, en los festejos del 10 de mayo, en el cumpleaños de la abuelita…”.

Naín era un representante perfecto del mundo musical que describe Valdez: quería un Porsche, componía dos o tres versos con faltas de ortografía tales como “an” sin hache, “apollo” en lugar de “apoyo” y “deceo” sin “s”, faltas que al cantar nadie notaba y, además, se pregonaba valiente.

“Al final importa una mierda si las cosas no salen como pensamos porque vale más tener cicatriz de valiente que piel intacta de cobarde”, posteó en Facebook parafraseando a Bruce Lee.

Así que escribió y escribió y cantó y cantó para Caro Quintero, “para el más malo”, “para los que coronan (introducen droga a Estados Unidos)”. Y encontró la muerte.