De los paseos nació un negocio

El venezolano Carlos Puche comenzó paseando perros para terminar cofundando con su socio un day care, tienda y lugar de servicio para mascotas en Manhattan

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De los paseos nació un negocio
Carlos Puche, venezolano, es el cofundador del proveedor de servicio de mascotas Coco and Toto./Gerardo Romo
Foto: Gerardo Romo / El Diario

“Si, tenía conocimiento del mundo de los negocios pero el hecho de que yo terminara al frente de uno fue mucho más espontáneo que planeado”, confiesa con sinceridad Carlos Puche mientras espera un café en un pequeño local del barrio neoyorquino de Hell´s Kitchen.

A unos pocos metros del café está su empresa. Se trata de Coco and Toto, una tienda para mascotas que  proporciona todo tipo de servicio de cuidados y asistencia para perros. Es un gran local donde unos cuarenta de ellos estaban siendo atendidos el pasado viernes por la mañana en una gran sala de juegos.

Espontáneo si, pero extremadamente cuidado en los servicios y los detalles. En Coco and Toto, el nombre de las dos primeras mascotas de Puche, trabajan unas 18 personas y y se factura al año alrededor de los $800,000. Puche, que es socio al 50% con su amigo Ronald Brucki de este negocio y dio sus primeros pasos en 2007, confía cruzar la barrera del millón pronto.

En Coco and Toto se ofrecen servicios de peliquería, day care, hotel.../Gerardo Romo
En Coco and Toto se ofrecen servicios de peliquería, day care, hotel…/Gerardo Romo

Hablar con este venezolano de su carrera como empresario lleva inevitablemente a pensar en los versos del poeta español Antonio Machado. “Se hace camino al andar”.

En su caso, andar con mucha compañía canina porque el codueño de esta empresa de servicios de mascotas empezó su aventura empresarial caminando perros (dog walker), un plan que no tenía convencido a nadie en su casa en Caracas.

Puche era contador en su país cuando tomó la decisión de venir a EEUU hace 17 años a estudiar  inglés. “Es algo que pensé que me iba a ayudar en mi carrera”. Pero una cosa son los planes y otra donde le lleva la vida a cada uno. Puche no volvió a Caracas dominando hojas de cálculo en ambos idiomas como tenía planificado cuando desembarcó en Nueva York.

La situación política de su país le hizo pensar en establecerse en Nueva York y fue yendo y viniendo con visado de turista pensando “abrirse camino acá”.

Mientras se centraba en estudiar inglés y consumía sus ahorros, su compañero de apartamento paseaba perros, algo a lo que él también se animó para ir manteniéndose y comenzó a trabajar para una agencia que gestionaba estos servicios. “Para mi era casi natural, porque he tenido perros desde que me conozco y se cómo hacerlo”, dice con sentido del humor.

Lo que dice que le sorprendió era que ese trabajo, aparentemente fáci,l era físicamente muy duro. “Había que tratar con varios perros a la vez, atender las necesidades de cada uno cuando todos ellos eran distintos entre sí, darles agua a cada uno cuando lo necesitaban, tener cuidado con las temperaturas, la sal en sus patas cuando hay nieve, entre otras cosas”.

Puche en el local donde se ofrece un cuidado integral de mascotas./Gerardo Romo
Puche en el local donde se ofrece un cuidado integral de mascotas./Gerardo Romo

 

“Estuve cuatro años paseando perros”, explica. Aunque le nombraron supervisor de un área en la agencia para la que trabajaba terminó teniendo su clientela particular cada vez mayor, hasta el punto de que tuvo que contar con amigos para crecer. “El trabajo aumentó y conocí a Brucki con el que de forma natural empecé a hablar de poner un day care para los perros. Alquilamos un lugar y empezamos a ofrecer servicios”.

“En ese momento pensé en la responsabilidad de abrir un negocio, toda la documentación, los seguros, los impuestos…”. “Lo financiamos con nuestros ahorros. Al principio era un negocio muy sencillo y yo por mi parte puse algo menos de $25,000“.

“Nunca nos vimos con inseguridad financiera”, explica cuando comenta que empezaron realmente cuando la economía empezaba a venirse abajo (2007). El de las mascotas es un negocio que resistió en el caso de Puche la Recesión y de hecho hace algo más de tres años se mudaron al actual local, mucho mayor, más preparado.

Cuando piensa en el futuro por supuesto habla de expandirse pero admite que le cuesta pensar en ello porque lo más difícil para él es contratar y supervisar correctamente al personal que dedique el cariño que él pone en el cuidado de los perros. “Este es un negocio delicado, es como cuidar a niños pero que no te cuentan luego qué tal les ha ido en el colegio”. “No es fácil contratar a gente porque todo el mundo piensa que es fácil pero realmente no lo es, hay que ser cuidadoso con la higiene, cariñoso…”.

Su familia en Venezuela ya ha visto los frutos de su trabajo y le apoya. “Disfruto del negocio, quisiera que mi actividad estuviera más asociada al cuidado de los perros pero tengo que estar en la parte administrativa y supervisar”. Puche afirma que para el trabajo y el empresariado hay que ser perseverante.

Oportunidades

“En este país hay oportunidades hay que tener metas y trabajar basándose en ellas es lo que te puede garantizar el éxito aunque el éxito no es solo dinero sino lo que se aporta a la comunidad, el trabajo, el servicio, la estabilidad financiera”.