Obama pide mantener optimismo durante su último discurso en Congreso

Discurso opacado por arresto en Irán de diez marineros y dos pequeñas embarcaciones
Obama pide mantener optimismo durante su último discurso en Congreso
El presidente Barack Obama.
Foto: Getty Images

WASHINGTON.- En su séptimo y último discurso sobre el “Estado de la Unión” ante un Congreso polarizado, el presidente Barack Obama intentó insuflar un toque de optimismo frente a los retos que afronta EEUU, mientras persiste el bloqueo republicano y la opinión pública se muestra pesimista sobre el rumbo del país.

“El futuro que queremos –oportunidad y seguridad para nuestras familias; un creciente estándar de vida y  un planeta pacífico y sostenible para nuestros niños- está a nuestro alcance. Pero sólo sucederá si trabajamos juntos. Sucederá si tenemos debates racionales y constructivos”, prometió Obama, según extractos adelantados por la Casa Blanca.

Consciente de la acritud en los corredores del Congreso, Obama afirmó que un mejor ambiente político “no significa que tenemos que estar de acuerdo en todo”, e insistió en que precisamente la diversidad del país es una de sus fortalezas.

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Obama indicó que no sería la primera vez que EEUU afronta incertidumbres, ya que en el pasado ha atravesado “guerras y depresión, el flujo de inmigrantes, trabajadores que luchan por un pacto justo, y movimientos para expandir los derechos civiles”.

Sin mencionarlos por nombre, el mandatario señaló que en tiempos de crisis, ha habido quienes insisten en esparcir “miedo del futuro” y frenar los cambios pero el país superó los retos para seguir derribando barreras.

Los elementos fundacionales del país, en los que hay separación de poderes, permite un debate sobre asuntos como el tamaño y función del gobierno, el rumbo de la política comercial o de la política exterior, el significado de la libertad y “los imperativos de la seguridad”, precisó Obama.

En los extractos distribuidos casi dos horas antes del discurso, Obama no hizo mención alguna de otras prioridades que, según la Casa Blanca, mantiene el mandatario, incluyendo la reforma migratoria.

En declaraciones a este diario, la presidenta del Caucus Hispano del Congreso, Linda T. Sánchez, dijo que, a su juicio, “la nación es aún más fuerte gracias a muchas de las acciones del presidente, desde la aplicación del programa de acción diferida (DACA) a la lucha por una cobertura de salud a precios asequibles”:

“Urgimos al presidente a que continúe apoyando a nuestra comunidad y frene la deportación de madres y niños de Guatemala, El Salvador y Honduras, que están huyendo de la violencia, los asesinatos, y la muerte”, enfatizó Sánchez, una de más de un centenar de líderes demócratas de la Cámara de Representantes que firmaron una carta a Obama pidiendo un TPS para los migrantes centroamericanos.

Varios de los invitados por la Casa Blanca al Capitolio, entre ellos el “Dreamer” mexicano, Oscar Vázquez, representaron algunas de las prioridades de Obama en los doce meses que restan de su mandato. Vázquez es veterano de guerra y profesional dentro del campo de las ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas.

El discurso, emitido en horas de máxima audiencia televisiva, se vio opacado por el arresto en Irán de diez marineros –nueve hombres y una mujer- que se trasladaban en dos pequeñas embarcaciones de la Marina en aguas del Golfo Pérsico pero, según el Pentágono, serán devueltos a salvo y con  prontitud.

La Casa Blanca adelantó a los periodistas que el discurso no produciría nuevos anuncios sino que serviría para repasar los logros de Obama en materia de política doméstica y política exterior, y lo que queda por hacer en asuntos como el crecimiento económico, la creación de empleos, y el reforzamiento de la seguridad nacional.

En concreto, el discurso abarcaría cuatro principios básicos: la expansión de las oportunidad económicas para todos; el uso eficaz de la tecnología para, por ejemplo, resolver retos como el cambio climático; el reforzamiento de la seguridad nacional y el liderazgo de EEUU en el mundo, y mejoras al clima político dentro del país.

Pese a conjeturas de que este año Obama podría viajar a Cuba, tras la reanudación de las relaciones diplomáticas, o a Colombia, para apoyar las negociaciones de paz, la Casa Blanca indicó hoy que eso no figuraba en el discurso presidencial.

Casa Blanca defiende acciones ejecutivas

Antes del discurso, durante una conferencia telefónica con un grupo selecto de medios hispanos, incluyendo este diario, el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, adelantó que Obama no haría mención de la posibilidad de un “Estatus de Protección Temporal”  (TPS) para los centroamericanos que se agolpan en la frontera sur – como le han pedido grupos cívicos y demócratas en el Congreso-, aunque defendió sus medidas ejecutivas, como el DACA de 2012, ante la inacción del Legislativo sobre una reforma migratoria.

“Desde luego el presidente se ha centrado en la reforma migratoria y tiene un historial fuerte del que hablar en cuanto a la reforma migratoria, y estos otros asuntos que son prioridad para el presidente también son asuntos que no sólo van a garantizar el futuro éxito de la comunidad hispana en EEUU sino que, de hecho, garantizarán el éxito de todo EEUU”, afirmó Earnest.

En ese sentido, Earnest señaló que aunque la reforma migratoria es una prioridad para la comunidad hispana, no solo por los beneficios económico sino por el impacto que tendría en millones de indocumentados, a los hispanos “igualmente les preocupa” la prosperidad económica y la “eficaz” aplicación de la reforma de salud.

Republicanos al contraataque

A lo largo de la jornada, líderes republicanos del Congreso y grupos conservadores afilaron sus ataques contra Obama, a quien acusan de excederse en sus poderes ejecutivos.

Rodeado de otros líderes republicanos, el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, dijo que, ante la ansiedad de los estadounidenses sobre su seguridad, Obama debe presentar “un plan integral” para combatir al grupo extremista islámico “ISIS”, al tiempo que insistió en que sólo los republicanos pueden ofrecer una “visión positiva” para el país.

Ryan prometió que su bancada se mantendrá “a la ofensiva” en 2016, con una agenda “audaz” para espolear el crecimiento económico, y aseguró que con un presidente republicano en la Casa Blanca, su partido podrá “hacer grandes cosas” para encarrilar de nuevo al país.

Es, en esencia, el mensaje que tenía previsto ofrecer, en respuesta al discurso, la gobernadora republicana de Carolina del Sur,  Nikki Haley, mientras que la respuesta en español estuvo a cargo del legislador republicano de Florida, Mario Díaz-Balart.

Para machacar sus quejas de que Obama incluso ha “atacado” la libertad religiosa en el país, los legisladores republicanos invitaron a presenciar el discurso a Kim Davis, la secretaria del Condado Rowan, en Kentucky, que fue brevemente encarcelada por negarse a otorgar licencias de matrimonio a parejas homosexuales, y a su abogado, Mat Staver.

“Durante siete años, la gente de fe ha estado en la mirilla de la Administración Obama. El estado de la libertad religiosa es terrible, pero no podemos darnos por vencidos”, dijo en un comunicado Staver, también fundador y presidente del grupo ultraconservador “Liberty Counsel”.

Pero, en el otro extremo del espectro político, sentado junto a la primera dama, Michelle Obama, estaba Jim Obergefell, el protagonista del histórico dictamen del Tribunal Supremo que en junio de 2015 legalizó los matrimonios homosexuales en todo el país.

Baja popularidad

El discurso coincidió con una encuesta conjunta difundida por la cadena televisiva CBS y el diario “The New York Times”, según la cual el 47% de los estadounidenses desaprueba de la gestión de Obama, y el 46% le da buenas calificaciones.

El sondeo dejó constancia del atrincheramiento que ha venido sucediendo en los últimos años de su último mandato: la mayoría de los demócratas aprueba la gestión de Obama, mientras que la mayoría de los republicanos la desaprueba fuertemente.

El 52% de los estadounidenses dijo que la gestión de Obama ha sido lo que esperaban desde que asumió el poder en 2009, el 31% cree que ésta ha sido peor y pocos, incluso entre los demócratas, indicaron que el mandatario superó sus expectativas, según el sondeo.

Además, dos terceras partes de los encuestados se mostraron pesimista sobre el rumbo del país y solo el 27% cree que va por buen camino.