Usuarios preocupados alzan su voz ante cierre del tren L

Se organización para que la MTA escuche sus opiniones sobre los planes de suspender el servicio para repara los túneles que conectan a Brooklyn y Manhattan

Nueva York- Ha escuchado que quizás cierren al mismo tiempo los dos túneles del tren L que conectan a Manhattan y Brooklyn, o que lo hagan uno a la vez, pero Alfredo Martínez sabe que cualquiera sea la alternativa, el dolor de cabeza para los usuarios será grande. “De cualquier manera nos afectaría demasiado”, indicó este empleado del deli Joey’s Busy Corner, ubicado a la salida de la estación Bedford Av. en Williamsburg.

Aunque la MTA ya hizo el anuncio del cierre de los túneles, no ha oficializado cuándo o cómo se realizarán las interrupciones en el servicio de esta línea del subway que moviliza a más de 30,000 personas diarias. Lo que sí está claro es que se debe reparar el tramo del túnel Canarsie que cruza el East River, debido a los daños que causó el huracán Sandy en 2012.

“No hay duda de que este trabajo vital se debe hacer para recuperar los túneles que vieron un exceso de 7 millones de galones de agua salada por la supertormenta”, dijo el vocero de la MTA Kevin Ortiz. “Sin embargo, no hay decisiones finales respecto a este proyecto y el trabajo no comenzará sino hasta dentro de un par de años“.

Pero mientras la MTA toma una decisión final, la zozobra de los residentes y negocios que se verán afectados es latente. Los que dependen del L quieren que la agencia tome en cuenta sus opiniones, y por ello se juntaron este jueves en una reunión comunitaria en el Brooklyn Bowl, a cuadras de la estación Bedford Av., para organizarse bajo la llamada Coalición del Tren L y dejar oír su voz.

Alfredo Martinez, trabajador de un Deli frente a estación de Tren L
Alfredo Martinez, trabajador de un Deli frente a estación de Tren L

Empresarios y dueños de bares dijeron que para varios de ellos no habrá otra opción que cerrar si los trabajos de reparación dura tanto -se habla de al menos un año- como se espera. “Hay muchos problemas para el futuro, pero creo que es importante notar los problemas que ya está causando esto”, dijo Peter Levitan, un empresario de bienes raíces, durante la reunión. “Ya hay daño por las especulaciones sobre cómo y cuándo se hará esto. Estamos viendo negocios saliendo de acuerdos, porque no saben qué sucederá”.

Y es que los efectos negativos son variados. “Usualmente, cuando falla el tren el fin de semana, las ganancias netas bajan en 25 o 30%. Ahora podría ser más”, indicó Martínez sobre las ventas en su deli.

Tragedia en potencia

Entre tanto, el asambleísta Joseph Lentol pidió a la comunidad actuar frente a la eventualidad de que se realice esta construcción. “Esta es una tragedia en potencia. Tenemos que enfrentar la realidad de que esto sucederá, pero creo que debemos crear una serie de planes en caso de que esto suceda”, dijo Lenton.

Los asistentes a la reunión comunitaria propusieron una serie de medidas para mitigar el efecto del corte de la línea L, incluyendo subvencionar y aumentar la frecuencia del ferry en el East River, poner un bus de reemplazo con una pista exclusiva en el puente de Williamsburg, aumentar el servicio de la línea G y trabajar en conjunto con los servicios de taxis (incorporando a Uber y a Lyft).

El representante de la MTA en la reunión, Andrew Inglesby, fue cauto, lo que causó más molestia dentro de la audiencia. “Estamos viendo cada opción, pero no hemos tomado una decisión todavía”, dijo Inglesby de manera breve.

“Tiene que haber mayor comunicación”, dijo el concejal Stephen Levin respecto a las expresiones de la MTA, agencia que depende del Estado. “Si esto sucedería en una agencia de la Alcadía, jamás sería aceptado”.

Si los trabajos efectivamente se realizan, a la mexicana Belén Alonso le afectaría en su vida diaria y en el negocio donde trabaja, un carro de tacos ubicado en la calle 6 Norte con la avenida Bedford. “Si el tren no funciona, los buses van a estar fatales”, comentó Alonso. “Y el negocio estará parado. La gente se va a esparcir hacia otros lados y tomará otras rutas”.

Juan Pérez usuario de tren L.
Juan Pérez usuario de tren L.

Pero el efecto negativo de esto no sólo quedará ahí: Juan Pérez, un empresario que trabaja hacia el este de Williamsburg, dijo que este corte generará un efecto en cadena. Se demorará más en ir a reuniones en Manhattan y le costará más convencer a personas que trabajen para él.

“La conveniencia de poner mi negocio acá era el acceso rápido a Union Square”, dijo afuera de la estación Montrose, a cuadras de la productora Highbrid, que creó hace unos años. “Nosotros estábamos viendo la posibilidad de comprar acá, pero ahora lo pensaremos dos veces”.

El tren L moviliza a más de 30,000 personas diarias.
El tren L moviliza a más de 30,000 personas diarias.

Los otros cambios en el metro

La MTA ya decidió hacer arreglos en otros túnel, como el Cranberry que también conecta a Brooklyn y Manhattan a través de las líneas A y C. Éste está siendo cerrado en los fines de semana y se espera que la construcción siga hasta el verano.

También se está trabajando en los túneles de las líneas G y 7.

Por otro lado, las renovaciones que se le harán a varias estaciones de la línea N, como parte del Proyecto Capital de $395.7 millones comenzaron el pasado 18 de enero. Por lo tanto las estaciones afectadas de esta línea serán las siguientes:  8 Av, Fort Hamilton Pkwy, New Utrecht Av, 18 Av, 20 Av, Bay Pkwy, Kings Hwy, Avenue U and 86 St.

Tren L en cifras:

  • 24 estaciones entre Octava avenida en Chelsea, Manhattan, y Rockaway Parkway, en Canarsie, Brooklyn.
  • 30,000 pasajeros lo usan diariamente.
  • 24,000 pasajeros se registran diariamente tan sólo en la estación Frirst Avenue, que es la última parada en Manhattan antes de cruzar a Brooklyn.
  • 7 millones de galones de agua salada ingresaron al túnel Canarsie durante el huracán Sandy.
  • 11 los días que el túnel Canarsie estuvo cerrado después de inundarse, tiempo en que la MTA trabajó para bombear el agua.