“También fui indocumentado, es una comunidad de la que todo mundo saca provecho”

El actor mexicano Demián Bichir, quien tras años de triunfar en México se ha consolidado en Estados Unidos como un actor importante, ha tomado un rol aún más cercano a su corazón y experiencia: el de representar a los inmigrantes ante el público de este país
“También fui indocumentado, es una comunidad de la que todo mundo saca provecho”
Demián Bichir en su papel del jardinero indocumentado, Carlos Galindo, en la cinta 'A Better Life'.
Foto: Archivo

Está claro que Demián Bichir siente en carne propia lo que dice, cuando expresa lo que siente sobre el trato que muchos políticos en los Estados Unidos le dan al tema de inmigración y particularmente, a los inmigrantes indocumentados.

En su voz hay una clara indignación y mucha impaciencia.

Bichir, de 52 años, acaba de hacer un video, patrocinado por la Unión de Libertades Civiles Americanas (ACLU), en el que explica a la comunidad indocumentada cómo reaccionar y comportarse si agentes de inmigración llegan a tocar la puerta al amanecer.

“En el eventual caso de una redada, conserve la calma, usted tiene derechos”, explica el actor en el video, ofreciendo instrucciones detalladas sobre cómo defenderse en caso de recibir la “visita” de agentes del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE).

Y es que el actor mexicano, famoso en México desde hace años por su trabajo en teatro, televisión y películas y cuya carrera en Estados Unidos ya incluye una nominación al Oscar y la aclamación por su rol como el Detective Marco Ruiz en la serie de FX The Bridge, también fue indocumentado en este país y supo lo que era vivir en las sobras y con un número de seguro social “chueco”.

Cuando Bichir encarnó a Carlos Galindo, el jardinero indocumentado, en la película A Better Life (2011), no tuvo que ir muy lejos para saber lo que sentía su personaje. Treinta años después de haber llegado a Estados Unidos, cuando Bichir tiene la doble nacionalidad mexicana y estadounidense, y es un actor famoso y cotizado, aún siente y piensa lo mismo que sentía entonces: que la gran mayoría de sus paisanos vienen a este país “a hacerle la vida más fácil a mucha gente”.

No deberíamos tener que estarles diciendo cómo defenderse en caso de una redada. A mí me parece que esto es terrible. Deberíamos estarles diciendo a qué instancias acudir para conseguir sus documentos, su licencia, su residencia. Eso fue lo que el presidente Barack Obama prometió, y lamentablemente, se va del gobierno sin haberlo cumplido”, dijo.

Bichir, quien llegó a los 22 años a vivir en Nueva York, se legalizó entonces gracias a la Ley de Amnistía de 1986. Piensa que sus paisanos merecen la oportunidad que tuvieron él y otros casi 3 millones de personas en 1986, de obtener sus papeles y “empezar de nuevo”, gracias a dicha ley.


La Opinión Entrevistas

“Donald Trump es positivo para el movimiento proinmigrante”

“Donald Trump, a positive tool for the pro-immigrant movement”


Pero el ambiente político de hoy es muy diferente. En vez de guiar a los indocumentados a conseguir sus papeles, hay que decirles cómo protegerse de redadas realizadas al amanecer y, que según organizaciones de derechos civiles, se han realizado con lujo de violaciones a los derechos civiles.

Bichir coloca tanta responsabilidad sobre el gobierno estadounidense, por su política migratoria “contradictoria”, como sobre el gobierno de México, por no ofrecer una vida digna y posible a sus connacionales. En particular, le parece “una gran contradicción” el record de deportaciones del Presidente Obama y las más recientes redadas contra mujeres refugiadas centroamericanas.

“Creo que algunas de las acciones que se están llevando contra indocumentados van en contra de los principios más elementales que fundaron este país”, dijo Bichir.

A continuación, nuestra conversación –algo editada por cuestión de espacio- con Demián Bichir.

¿Cuál ha sido su reacción a las cosas que se han dicho en la campaña presidencial de Estados Unidos? Por ejemplo, que los mexicanos son todos unos delincuentes, o que todos deben ser deportados.

“Es sabido por todos que la clase política acude a cualquier tipo de artimañas y ofensas con tal de ganar un par de votos aquí o alló. Parece que gozan de una enorme libertad para decir todo tipo de barbaridades ofensivas. Pero yo creo que la responsabilidad recae en el grueso del pueblo estadounidense, que no deben simplemente creer lo que dicen estos políticos, sino que deben preguntarles exactamente, como van a hacer todas estas cosas.

Estas son promesas terribles, ofensivas, deshacerse de millones de seres humanos que hacen la vida de la gente más fácil y mejor. Por un lado nos necesitan y por otro, quieren que nos vayamos. Tienen que elegir una, no pueden ser las dos. Esos ciudadanos deben preguntarle a Trump o a Cruz cómo piensan deportar a 10 millones de personas o construir un muro y que Mexico pague por él. Qué yo sepa, México no tiene ninguna intención de hacer semejante cosa.

En la contienda presidencial hay dos latinos: Marco Rubio y Ted Cruz. Ellos también tienen una plataforma dura contra los inmigrantes a pesar que sus familias se beneficiaron de la generosidad migratoria de este país. ¿Hace la diferencia que sean latinos?

Uno pensaría que somos lo mismo y que todos queremos el bien común. A mí me parece que Cruz y Rubio hacen honor al partido que representan. Afortunadamente existe un Bernie Sanders, que trae un balance a todas estas locuras que se escuchan. Lo mejor que puede ocurrirle a Sanders o a Hillary Clinton es que Trump sea el candidato republicano. Una cosa es el folclor de las ocurrencias de este señor y otra, que el resto del pueblo estadounidense lo elija. Yo no creo que esto vaya a ocurrir.

¡Usted también fue indocumentado… usted trabajó en un restaurante mexicano en Nueva York en los años ochenta!

Si, gracias a la amnistía pude ordenar mis papeles. Cuando llegué a Nueva York trabajaba con un número se seguro social que no era mío y luego, gracias a la amnistía, muchos pudimos empezar “de cero”. Pero esto nos debe recordar que millones de indocumentados pagan millones de dólares en seguro social que nunca usan, ni cobran. Sería importante recordarles que, además, los indocumentados también contribuyen de muchas otras maneras a la economía de este país.

Su película A Better Life, ¿qué aportó a la discusión de este tema en los Estados Unidos?

Hace unos días estuvimos con el director de A Better Life Chris Waltz en Des Moines, Iowa, presentando la película en un festival organizado por el activista José Antonio Vargas. Ahí charlamos con mucha gente. Creo que fue una película importante para educar a muchos estadounidenses en la historia real de los trabajadores indocumentados.

La película muestra que el problema no es político, sino humano. Los políticos lo usan para ganar votos. Obama lo hizo dos veces. Otros lo hacen. Ahora lo usan para decir muchas barbaridades en esta campaña. Pero aquí se esconde también un hecho monstruoso: que estamos llevando a cabo una constante separación de familias, en un país que se jacta de ser la potencia más poderosa y civilizada del planeta. ¿Qué sigue a las redadas? ¿Ponerle a la gente un brazalete con la letra I de “ilegal”, como ellos dicen? Nadie es ilegal”.

¿Cuál es la responsabilidad de México en todo esto?

Lo hemos dicho un montón de veces, todo mundo ha abusado de esta comunidad de seres humanos y se ha beneficiado de ella. México probablemente no esté interesado en hacer nada porque estos migrantes representan una inmensa cantidad de dinero en remesas todos los años. Y México no sólo tiene una deuda con esos millones de mexicanos indocumentados que están aquí, sino con 60 millones de pobres que viven allá, a quienes no han sido capaces de brindarles lo más elemental para desarrollarse con justicia, dignidad y paz.

Ficha biográfica

Demián Bichir Nájera nació en la ciudad de México el 1 de Agosto de 1963

Bichir pertenece a una familia de actores que incluye a sus padres y a sus hermanos Odiseo y Bruno

A pesar que de niño soñó con ser jugador de fútbol, terminó en la actuación, como el resto de su familia. Su primera incursión en el arte escénico fue en la Compañía Nacional de Teatro de México, donde empezó a los 13 años

A los 22 se mudó a Nueva York con su novia de entonces, para entrenar en el Instituto Lee Strasberg y trabajó como “bus boy” en el restaurante Rosa Mexicano, de lo que recuerda “aprender a hacer muy buen guacamole” (ironías de la vida, ir a Nueva York para eso), mientras aprendía inglés.

Se mudó brevemente a Los Angeles, donde no tuvo suerte y finalmente regresó a México, donde su carrera arrancó con fuerza en televión y cine.

El actor triunfó en México antes que en Estados Unidos, ganando un Ariel (Oscar Mexicano) por su trabajo en la película “Hasta morir” y protagonizando la popular “Sexo, Pudor y Lágrimas”.  Su ficha de actuación en México acumuló docenas de roles y en 2001 llegó su primer papel en Hollywood, en la película “The Time of Butterflies” con Salma Hayek. En 2008 hizo el papel del revolucionario Che Guevara en la película “Che”.

Tuvo un papel importante en la serie de showtime Weeds, que lo dio a conocer más a la teleaudiencia estadounidense. Fue nominado a un premio Oscar por su papel como el inmigrante indocumentado Carlos Galindo, en la película “A Better Life”, y ganó el premio del Screen Actors Guild y el Independent Spirit Award.

En 2013 protagonizó la serie The Bridge para FX y entre muchos otros proyectos, acaba de protagonizar  la más reciente película de Quentin Tarantino, the Hateful Eight.

Cuando en 2014, la Unión de Libertades Civiles Americanas ACLU nombró a Bichir su “embajador de los inmigrantes”, el actor dijo a los medios que esperaba representar a los latinos que viven y trabajan en los Estados Unidos. “Voy a dar voz a 12 millones de personas que ahora no tienen”, dijo entonces. “Iré al Congreso y a la Casa Blanca y haré lo que tenga que hacer para decirle a todos lo que esta comunidad realmente hace por todos nosotros.”