El viacrucis de la admisión en las escuelas secundarias

Investigación revela que Nueva York es la única ciudad que tiene varios métodos para que los estudiantes sean aceptados

Tranquilo durante la mayor parte de la semana, el edificio de ladrillo anodino en Sunset Park se llena de vida en las mañanas de fin de semana. Los niños van allí y repletan las pequeñas aulas adicionales. En una de ellas, alumnos de séptimo grado discuten sobre lo que constituye la escritura formal. “La poesía como era antes”, un niño cuestiona. “¿Así que la poesía moderna no es formal?” pregunta la profesora Stephanie Baynes.

Se trata de una Academia A+, una de las tantas escuelas de fin de semana y por las tardes que están proliferando en las comunidades asiáticas en los alrededores de la ciudad de Nueva York. Lulu Zhou, cuyos hijos asisten a una de estas A+, dice que estás ofrecen “educación complementaria”, no preparación para exámenes. Pero este tipo de escuelas son ampliamente considerados como una de las razones por lo que muchos asiáticos son admitidos en las escuelas secundarias especializadas, tales como Stuyvesant y la Bronx High School of Science. Estas ocho escuelas académicamente de élite seleccionan a la totalidad de sus estudiantes sobre la base del examen de opción múltiple. Los asiáticos representan el 60 por ciento de los estudiantes en estas escuelas, los negros sólo el 5 por ciento. En general, alrededor del 16 por ciento de los estudiantes de las escuelas públicas de la ciudad son asiáticos, el 26 por ciento son negros.

Los padres de los estudiantes en las academias A+ se enfocan en escuelas especializadas, Zhou dice, en parte porque, conseguir ser admitido en otras escuelas públicas secundarias selectivas es muy complicado. Las escuelas secundarias especializadas, dice, son “más fáciles de entender… Tienen una prueba que, si logras pasar, entras en una de las ocho escuelas que están entre los mejores de la ciudad”.

Durante años, se ha debatido sobre si las escuelas especializadas deben ampliar sus criterios de admisión. Pero esa discusión ha ignorado en gran medida cómo el Departamento de Educación (DOE) selecciona a los estudiantes para sus otras 400 escuelas secundarias más, un sistema que, como dice Zhou, es cualquier cosa menos fácil de entender.

Cada escuela tiene sus propias normas y procedimientos, creando un mosaico que tiende a favorecer a los niños que viven en ciertos barrios, que se criaron en familias que hablan Inglés, que asistieron a buenas escuelas primarias y secundarias y, quizá sobre todo, que tienen padres con la capacidad y la fortaleza para negociar un proceso muy complicado.

Los estudiantes “a menudo tienen momentos difíciles” al entrar en una escuela secundaria selectiva que no es especializada, dijo Mike Mascetti, director ejecutivo de Science Schools Initiative, que ayuda a los estudiantes que provienen de hogares de bajos ingresos, en el proceso de admisión a la escuela secundaria. Si optas por Beacon, una popular escuela secundaria de Manhattan que hace hincapié en los proyectos de los estudiantes en lugar de las pruebas estandarizadas. Con 5,596 solicitantes de 310 cupos disponibles en 2015, se selecciona a los estudiantes sobre la base de varios criterios, incluyendo los grados de escuela intermedia, un portafolio de sus trabajos y entrevistas con los estudiantes actuales, así como personal. “Se podría pensar que a un chico de East Harlem se le haría más fácil ser aceptado en Beacon que en Stuyvesant, pero ese, no es necesariamente el caso”, explicó Mascetti.

“Nueva York es la única ciudad que tiene este sistema en el que todas las escuelas tienen diferentes procedimientos de admisión”, dice Sean Corcoran de la Research Alliance for New York Schools, que ha estudiado el sistema de admisión a la escuela secundaria.

Curtis Chin, quien hizo Tested, un documental sobre el sistema de admisión a la escuela secundaria en Nueva York, describe el proceso como “una carrera de obstáculos con una gran cantidad de vueltas”. “No sé cómo los padres son capaces de navegar por toda ella, sobre todo, si es un inmigrante o un solo padre, o tiene más de un trabajo”, expresó.

Haciendo la elección

Durante años, la mayoría de los adolescentes de la ciudad de Nueva York fueron a las escuelas públicas de su vecindario. Sin embargo, durante la administración Bloomberg, la ciudad cambió a un sistema de elección que requería que todos los que deseen asistir a una escuela secundaria pública de la ciudad,  tenía que aplicar. En el otoño, los estudiantes de octavo grado, tenían que hacer una lista de las 12 escuelas a las que les gustaría asistir. Un misterioso proceso donde a continuación, se los hacía coincidir con los estudiantes de las escuelas, donde la mayoría terminaban con un rango más alto del que fueron admitidos.

Las escuelas utilizan una variedad de métodos para hacer que los estudiantes tengan igualdad en el proceso. Las escuelas especializadas, a excepción de la escuela de artes Fiorello LaGuardia, usa sólo una prueba. Algunas escuelas, como Beacon, se basan en varios criterios, entre ellos el académico. Luego están las escuelas que requieren audiciones, algunos básicamente no toman a nadie y otras que utilizan una fórmula complicada diseñada para asegurar diversidad entre sus estudiantes.

Mientras que la ciudad tiene muchas buenas opciones, también tiene una gran cantidad de escuelas mediocres e incluso malas. Natalie Cox, de Breakthrough New York, que trabaja con estudiantes de alto potencial, dice que su grupo considera que 40 de 462 escuelas secundarias tienen verdaderos programas de preparación universitaria y otras 30 están al borde de ser consideradas como de preparación pre universitaria.

Como evidencia de que el sistema funciona, el Departamento de Educación (DOE) ha señalado el alto porcentaje de estudiantes de octavo grado admitido en una de sus mejores opciones. Estas cifras, sin embargo, no tienen en cuenta si los estudiantes están aplicando a las escuelas que mejor les sirvan a ellos. Los expertos temen que no lo son. Una investigación de Research Alliance de 2013, por ejemplo, encontró que el 53 por ciento de lo que definió como estudiantes de bajo rendimiento fueron colocados en la primera escuela de su de elección entre los años 2007 y 2011, aproximadamente el mismo índice que para otros estudiantes. También reveló, que las escuelas que los estudiantes clasificaron en primer lugar tenían sustancialmente tasas bajas de graduación de 73 por ciento en comparación con el 83 por ciento de lo escuelas seleccionadas por los estudiantes mejor preparados.

En la zona

El ex canciller de Educación Joel Klein ha dicho a menudo que el futuro de un estudiante no debe ser determinado por su código postal, o que los estudiantes no deberían tener que asistir a escuelas pobres, sólo porque viven cerca.

En teoría el sistema de elección fue expedido así. Sin embargo, algunos códigos postales son más equitativos que otros. Y los códigos postales más privilegiados están en Manhattan al sur de la calle 97. Varias escuelas en esa zona dan prioridad a los estudiantes que viven o van a la escuela secundaria en el Distrito 2, que incluye muchos de los vecindarios blancos y más ricos de la ciudad. Con un gran número de estudiantes del distrito aplicando para estas escuelas, pocos solicitantes de fuera del distrito entran y los que viven fuera de la ciudad, no tienen ninguna posibilidad. El Distrito 2 es el único en la ciudad que da tal preferencia a estudiantes de octavo grado que viven dentro de sus límites.

Una de las escuelas más apreciadas del Distrito 2 es la Eleanor Roosevelt High School, el porcentaje de estudiantes blancos es del 61 por ciento y sólo el 4 por ciento de negros. Los expertos discrepan sobre cuán influente puede ser el Distrito 2 en priorizar la conformación de su alumnado; la escuela también considera las calificaciones y atrae a un gran número de solicitantes, por lo que sería difícil entrar incluso, sin la preferencia. Pero a los padres de las zonas adyacentes, la preferencia del Distrito 2 es, por lo menos, algo irritante.

“Sería ingenuo si no reconocemos que había algo de capital social y político involucrado cuando se crearon estas escuelas”, dijo Maurice Frumkin, ex funcionario del Departamento de Educación que ahora es presidente de NYC Admisión Solutions, una empresa privada que ayuda a los padres con las admisiones a la escuela secundaria. “La excusa del DOE para no abordar estas preocupaciones es que es un gran problema… y no hay nada que podamos hacer al respecto, pero ahí es donde el capital político y social entra en acción.”

El portavoz del DOE Harry Hartfield, dijo en un correo electrónico que la administración ha “hecho un gran esfuerzo para alentar a las familias – no importa donde vivan – a aplicar a las escuelas secundarias seleccionadas y especializadas, y que el esfuerzo continuará. Estamos revisando una variedad de métodos para lograr el objetivo fundamental de fomentar una mayor diversidad en nuestras escuelas ya sea selectiva o no”.

La ciudad ha conservado algunas de las llamadas escuelas zonales sobre todo en Queens y Staten Island. Mientras que los estudiantes del área no tienen que asistir a estas escuelas y podrían ser admitidos si aplican, por otra parte, decenas de miles de estudiantes de octavo grado, no tienen escuelas zonales, para ser readmitidos.

El vacío de información

El DOE reconoce que el sistema es complicado. Para ayudar a las familias han publicado un directorio de escuelas secundarias y tiene una serie de ferias escolares y sesiones de información. El departamento también dijo que ha tomado medidas para que el proceso sea más transparente, requiriendo a las escuelas a revelar los procedimientos que explican cómo pesan los diversos factores que se toman en cuenta para las decisiones de admisión. En algunas comunidades, los padres con avidez intercambian consejos e inteligencia, y dentro de las escuelas y otras organizaciones, tratan de proporcionar a los padres información.

Pero esta información sale contra un telón de fondo confuso, con seis diferentes métodos de selección que abarca las escuelas que tienen decenas de niños que compiten por cada asiento, así como aquellas instalaciones que tienen dificultades para encontrar a alguien que quiera asistir.

En general, los padres dicen que el DOE tiene que hacer más. Muchos dicen que no existen los procedimientos en muchas escuelas o son difíciles de encontrar.

“Nadie mencionó nada de eso, y eso que estuvimos durante todo el proceso. Yo, literalmente, nunca supe de procedimiento alguno”, dijo uno de los padres de un estudiante de octavo grado.

“La información es muy descentralizada y muy incorrecto en muchos lugares. Hay una gran cantidad de secretismo involucrado, una gran cantidad de información protegida”, dijo Cox. Y ella cree, eso les duele a los estudiantes con los que trabaja su organización. “Los padres con educación universitaria están preparados para pasar por esto”, dijo.

Casi todo el mundo está de acuerdo en que algunos adolescentes pueden manejar esto por su cuenta. “El proceso de las escuelas secundarias selectivas requiere una buena dosis  de ejecutividad completarlo. Un estudiante de escuela intermedia es muy raro que esté a ese nivel. Algunos lo pueden hacer, pero sobre todo, son sus padres quienes están compitiendo en esa habilidad”, dijo en un email uno de los padres, que ha pasado por el proceso dos veces.

Gran parte de la carga para hacer más fácil el proceso recae sobre los consejeros de las escuelas intermedias. Sin embargo, los consejeros pueden verse abrumados y dejan en gran medida a los padres por su cuenta.

“Nos gustaría pensar que el sistema es justo y equitativo, que todos tengan el mismo acceso pero eso es lo más alejado de la verdad”, dijo Frumkin.

Los padres también necesitan tiempo. El calendario está lleno de open houses de escuelas secundarias, de sesiones de información y visitas. Para los padres que no pueden permitirse el lujo de faltar al trabajo o que tienen otros hijos que cuidar, asistir a todos esos eventos puede ser difícil. A pesar de este obstáculo obvio, la ciudad cuenta con toda una serie de escuelas que dan preferencia a los solicitantes que asisten a sus sesiones de información.

Cómo pasar el proceso selectivo

Todo lo que uno piensa del proceso de admisión a una escuela secundaria especializada, la prueba que regula el acceso a las escuelas de élite como Stuyvesant y Bronx Science, al menos es objetiva. Debido a eso, quienes la respaldan, ven la prueba como evidencia de que sus hijos trabajan duro, ellos pueden entrar en una de las mejores escuelas a pesar de venir de una familia de inmigrantes, donde los padres tienen varios trabajos para ganar $ 30,000 al año. Los críticos señalan que depender totalmente de una única prueba, es restringir demasiado y por tanto, niega la oportunidad a miles de estudiantes talentosos e inteligentes. Se han propuesto una serie de alternativas, incluyendo tomar en cuenta las calificaciones y asistencia, así como la prueba. En otras palabras, ellos abogan por que el proceso de selección para las escuelas secundarias especializadas sea similar al que  ya existe para las otras escuelas selectivas.

La investigación pone en duda si tal cambio podría llevar a desequilibrios raciales. En general, Corcoran dijo, “muchas de estas escuelas [examinadas] son ​​un poco más diversas que las mejores escuelas especializadas superiores”, y algunas hacen esfuerzos en tener un alumnado donde se refleje más la diversidad: “Ellos tienen una misión, la búsqueda de diamantes en bruto”. (Oficialmente a las escuelas no se les permite considerar la raza en el proceso de admisión, pero a través de muchas formas,  pueden hacerlo a escondidas).

Sin embargo, muchas escuelas examinadas muestran una fuerte preponderancia hacia un grupo étnico u otro. Un estudio realizado por Corcoran y Christine Baker-Smith, de Research Alliance encontró que teniendo en cuenta las calificaciones y asistencia, así como la prueba de admisión, algo similar a lo que muchas escuelas selectivas hacen, aumentarían el número de latinos y blancos admitidos en las escuelas especializadas y disminuye el número de asiáticos. Esto podría no aumentar el número de estudiantes negros admitidos e incluso podría disminuirlo.

Algunas de las escuelas examinadas consideran sólo los llamados criterios objetivos, tales como las calificaciones. Otras, sin embargo, también evalúan criterios subjetivos, tales como entrevistas, ensayos y el portafolio. Esto, según algunos, introduce otra serie de prejuicios.

“Los estudiantes que provienen de familias de bajos ingresos, no resultan tan buenos en una entrevista. Ellos no tienen la habilidad de hablar alrededor de una mesa con adultos bien educados. En particular, si el Inglés es su segundo idioma, esto puede ser un desafío,” dijo Mascetti.

Laura Zingmond, editor en jefe de Inside Schoold, señala que tales requisitos pueden favorecer a los estudiantes que fueron a ciertas escuelas intermedias. “Una gran cantidad de estudiantes no tienen nada que presentar en un portafolio. Ellos no fueron a una escuela intermedia que hace proyectos,” dijo agregando que algunas escuelas secundarias requiere que los estudiantes escriban ensayos, otras no.

Este es otro hecho en el proceso de admisión de las escuelas secundarias: Ir a ciertas escuelas intermedias da a los estudiantes una ventaja enorme. Si bien las cifras no están disponibles para las escuelas secundarias selectivas, Corcoran y Baker-Smith encontraron que, para las escuelas secundarias especializadas, entre 2005 y 2013, el 5 por ciento de las escuelas intermedias de la ciudad representó alrededor del 50 por ciento de los estudiantes admitidos.

En consecuencia, las escuelas intermedias que abastecen a las escuelas secundarias selectivas no son necesariamente las más cercanas. El estudio también encontró que, entre los alumnos de las 30 escuelas que tenían la mayoría de los estudiantes admitidos en una escuela especializada, el 87 por ciento estaba en una escuela secundaria intermedia para dotados y talentosos o una que examinó a sus estudiantes. Cox dijo que muchas de estas escuelas hacen un mejor trabajo con sus estudiantes que otras escuelas. “Nuestros hijos son los de mejor desempeño en sus escuelas intermedias, pero casi todos ellos entran en una escuela secundaria rigurosa” y se encuentran con a otros niños que están mejor preparados”

Corcoran, sin embargo, cree que, si bien algunas de estas escuelas intermedias son de alta calidad, también tienen los mejores estudiantes para empezar.

De hecho, las ventajas que algunos estudiantes de escuela intermedia tienen al entrar en las mejores escuelas secundarias reflejan privilegios que obtuvieron muy temprano en sus vidas. Muchos de los estudiantes que van a una escuela secundaria selectiva asistieron primero a las mejores escuelas elementales o asistieron a programas para estudiantes dotados y talentosos. Como resultado de esto, fueron clasificados por esa ventaja con una alta puntuación en la prueba que tomaron cuando tenían cinco años de edad. Aunque el DOE dice que está tomando medidas para ampliar los programas de estudiantes dotados, en la actualidad no hay ninguno en muchos barrios pobres. Así, el puente queda tendido temprano en la carrera del niño, estableciendo el patrón de la escuela a la que asistirá a nueve años más tarde.

“El DOE necesita hacer su trabajo asegurándose de que haya programas en estos distritos para satisfacer las necesidades de los niños que quieren enfrentar el desafío”, dijo Mascetti. “Es triste cuando todo el mundo sabe del problema y nadie está dispuesto a hacer nada al respecto”.

Lea versión en inglés en: CityLimits.org