Freno a los arrestos por delitos menores

Hay que expandir la medida a los otros condados
Freno a los arrestos por delitos menores
Los programas para limpiar el récord por delitos menores han tenido buena acogida.

A partir del próximo lunes los oficiales del NYPD tienen la instrucción de no arrestar a los transeúntes de Manhattan que pesquen in fraganti cometiendo delitos menores como orinar en la calle, beber en la vía pública, entre otros. Los infractores recibirán una citación.

De esta manera, las autoridades esperan reducir en 10,000 el número de arrestos que se procesan en la corte de Manhattan, además de aprovechar mejor el tiempo que pierden los policías cuando les toca lidiar con estas detenciones.

Sin duda este es un paso adelante en la propuesta de reforma judicial para la Ciudad que busca despenalizar las ofensas leves y terminar con un sistema que ha castigado por años a las minorías.

No queda claro si este modelo será expandido en un futuro inmediato a los otros condados. La expectativa es que así sea. No sería justo que solo un sector sea privilegiado. El comisionado William Bratton ha expresado que si la iniciativa es exitosa estudiará esa posibilidad.

En la ciudad hay más de un millón de órdenes judiciales pendientes, la mayoría por delitos menores. El problema es que en un 38% de los casos los involucrados no acuden a la citación y luego pueden terminar en la cárcel por esto, afectando sus posibilidades de encontrar empleo o vivienda.

La nueva política que entra en vigor el lunes tampoco significa una luz verde para violar la ley a diestra y siniestra. Los policías tendrán la discreción de considerar en determinados casos si se justifica o no un arresto.

En todo caso, las fiscalías de los otros condados y el NYPD tienen que evaluar cuanto antes ofrecer este alivio al resto de los residentes de la ciudad. Les recordamos que en sólo en 2014, la Policía arrestó a 221,851 personas por infracciones pequeñas.

También es crítico ayudar a limpiar el récord de quienes tienen órdenes judiciales abiertas por este clase de delitos. Su hoja de vida no puede seguir manchada.

Colapsar el sistema judicial y castigar a los residentes con la cárcel por este tipo de ofensas no tiene ningún sentido.