Senador Leahy pide investigación “independiente y exhaustiva” de asesinato de activista Berta Cáceres en Honduras

El senador Patrick Leahy se suma a organizaciones y activistas que exigen se investigue el homicidio de la prestigiosa activista hondureña

Senador Leahy pide investigación “independiente y exhaustiva” de asesinato de activista Berta Cáceres en Honduras
Cientos atienden al sepelio de la activista indígena hondureña Berta Cáceres.
Foto: ORLANDO SIERRA/AFP / Getty Images

WASHINGTON.- El influyente senador demócrata por Vermont, Patrick Leahy, pidió este sábado una investigación “independiente y exhaustiva” del asesinato de la líder ambientalista y defensora de los derechos de los pueblos indígenas en Honduras, Berta Cáceres, en su hogar el jueves pasado.

Cáceres, ganadora del prestigioso premio Goldman 2015 y coordinadora del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (Copinh) fue asesinada por sicarios la madrugada del jueves en su vivienda en la ciudad de La Esperanza, a unos 200 kilómetros al noroeste de Tegucigalpa.

Su velorio el viernes se convirtió en una jornada de protesta para exigir justicia y para denunciar que Cáceres no recibió la debida protección del gobierno, pese a que durante seis meses recibió amenazas de muerte por parte de responsables de una compañía que quiere construir una represa en Río Blanco.

En un comunicado de Leahy, leído por familiares de Cáceres durante su funeral hoy, el senador afirmó que para honrar su memoria, las autoridades deben realizar una investigación “independiente y exhaustiva” de su muerte.

“En primer lugar, la investigación de este crimen debe ser independiente y exhaustiva, incluyendo la participación de expertos internacionales. Los responsables de ordenar y ejecutar el crimen deben de ser llevados ante la justicia”, afirmó Leahy.

El senador también pidió medidas para proteger la zona del Río Blanco y que se abandone el proyecto de la represa de Agua Zarca.

Además instó a los líderes hondureños se dediquen públicamente “a defender el legítimo papel de los activistas como Berta, las organizaciones de la sociedad civil como COPINH, los periodistas independientes y otras personas que ejercen pacíficamente su derecho a exponer la verdad y a exigir una sociedad más justa”.

“Es la responsabilidad del gobierno el protegerlos, no tratarlos como blancos legítimos para ser intimidados y detenidos”, enfatizó.

Leahy elogió a Cáceres como una “campeona de la defensa de los derechos de los pueblos indígenas y del medio ambiente”, quien arriesgó su vida “sabiendo que cualquier día podía ser el último”.

Al destacar las exigencias de los pueblos indígenas por una vida digna, Leahy criticó que en vez de respeto y apoyo, los activistas muy a menudo “han sido amenazados y asesinados con impunidad”, gracias en parte a que los gobiernos han contribuido a generar las condiciones para que ocurran estos incidentes.

Tras la muerte de Cáceres, Leahy había advertido de que la escasa atención del gobierno hondureño a la situación de amenazas que afrontaba la activista podrían poner en riesgo la ayuda de EEUU a Honduras.

El presidente  hondureño, Juan Orlando Hernández, prometió lanzar una investigación del asesinato de Cáceres, el cual catalogó como “un crimen contra Honduras”.

La COPINH indicó que pese a que Cáceres recibió medidas cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la activista indígena lenca fue objeto de amenazas y actos de intimidación “por parte del ejército, la policía, el alcalde (de la zona de la represa) Raúl Pineda y la empresa DESA” por su activismo contra el proyecto hidroeléctrico.

También la Organización de Estados Americanos (OEA), Amnistía Internacional, Naciones Unidas, y otras organizaciones no gubernamentales, incluyendo la Oficina de Washington para América Latina (WOLA), condenaron el asesinato de Cáceres y han pedido una investigación y castigo para los responsables.

Cáceres “intentaba hacer muchas cosas en su vida: ser madre, hija, tía, un ser humano, respetando a seres humanos. Es lo que hacía a diario para los pueblos indígenas de Honduras y en toda América Latina… ella sabía que así sería su fin”, dijo desde San Francisco (California) su sobrino, el periodista Silvio Carrillo, en entrevista con el grupo “Democracy Now”.