Un muro entre México y Estados Unidos no es la respuesta

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Un muro entre México y Estados Unidos no es la respuesta
Donald Trump recientemente ofreció los detalles de su plan de cómo un muro de 1,000 millas de distancia separando a México de los EEUU beneficiaría a los Estados Unidos, y como este sería pagado por el país azteca. /ARCHIVO
Foto: EFE/Impremedia

El Sr. Donald Trump, uno de los candidatos republicanos para la presidencia de los Estados Unidos de América, recientemente ofreció los detalles de su plan de cómo un muro de 1,000 millas de distancia separando a México de los Estados Unidos beneficiaría a los Estados Unidos, y como este sería pagado por México. En un memorando publicado el martes hace dos semanas, el Sr. Trump declaró que la inmigración ilegal sigue siendo uno de los obstáculos fundamentales para la seguridad estadounidense y el bienestar económico de la nación; y que por lo tanto, el gobierno mexicano tendría que hacer un pago único e inmediato de aproximadamente $10 mil millones de dólares para construir el muro. Incluso si el próximo presidente de los Estados Unidos pudiese aplicar semejante política – la cual presenta serios problemas logísticos, legales y jurídicos – las negativas consecuencias económicas y sociales se sentirían tanto en los Estados Unidos como en México.

La idea del Sr. Trump es que si el gobierno mexicano se rehúsa a pagar la factura por la construcción del muro, él cortaría los aproximadamente $24.4 mil millones de dólares en remesas -dinero transferido electrónicamente- que los 12 millones de inmigrantes mexicanos en los Estados Unidos envían a sus familias y amigos en México cada año. El plan del Sr. Trump también prohibiría a los estadounidenses enviar dinero fuera de los EE.UU. a menos que se pueda proporcionar la documentación necesaria para acreditar su estancia legal en este país. Estas ideas requerirían cambiar una regla en virtud de la Ley Patriota de EE.UU. (USA Patriot Act), la cual es una ley establecida en contra del terrorismo y que ningún presidente tiene el poder de hacerlo por cuenta propia. Por lo tanto, no está claro cómo el Sr. Trump podría conseguir su objetivo.

Pero aun suponiendo que el Sr. Trump pudiese salirse con la suya, la retención del dinero de remesas sería malo para los Estados Unidos y México, los cuales han sido desde hace mucho tiempo buenos vecinos. En primer lugar, la medida podría causar el efecto contrario al fomentar la inmigración irregular a los Estados Unidos ya que las familias y los beneficiarios de las remesas en México tendrían mayor dificultad en mantener sus hogares y valerse por sí mismos. Consideremos que después de todo, las remesas son aproximadamente el 2%  del producto interno bruto anual de México. En segundo lugar, esta medida podría reducir los incentivos para los inmigrantes más talentosos que vienen a los Estados Unidos pierdan la oportunidad de ayudar a sus seres queridos en su lugar de origen. Pero también recordemos que los Estados Unidos son un país de inmigrantes con una población envejeciente que necesita trabajadores jóvenes. Hay mucha evidencia que demuestra que esencialmente la inmigración no tiene impacto negativo alguno en los salarios, mientras que los inmigrantes realizan el trabajo que las personas nativas no quieren hacer, de tal forma que aumenta la productividad, impulsa la innovación, y añade a la cantidad de pequeñas empresas.

Sea cual sean las inmediatas ventajas políticas de anunciar una política de este tipo, las consecuencias a largo plazo son a la vez increíbles y cuestionables. Más importante aún, un anuncio de este tipo trae un daño innecesario a nuestro vecino del sur y a las personas y familias que se han convertido en parte de nuestras comunidades, de las cuales dependemos mutuamente para un futuro mejor y más próspero. Un muro no es la respuesta a la pregunta de qué es lo que los  Estados Unidos necesitan para su futuro.

-Mario Russell es el abogado senior y director del Departamento de Inmigrantes y Refugiados de Caridades Católicas.