El sistema de entrenamiento de los guardias de seguridad es burlado

Las autoridades de NY tratan de frenar a las escuelas donde las licencias pueden “ser compradas”
El sistema de entrenamiento de los guardias de seguridad es burlado
En NY proliferan las escuelan que extienden de forma irregular licencias como guardias privados de seguridad.

En 1992, Nueva York se convirtió en líder a nivel nacional en los esfuerzos para profesionalizar la industria de seguridad privada cuando el gobernador Mario Cuomo firmó la Security Guard Ac. Por primera vez, a partir de un par de años después, en 1994, se exigió a los guardias de seguridad que trabajan en Nueva York que se registren con el estado y que aprueben un entrenamiento anual obligatorio.

Pero más de dos décadas después, al tiempo que se reducen los recursos, las agencias estatales encargadas de supervisar la industria privada de seguridad continúan luchando para garantizar que las empresas y los guardias que emplean están siguiendo las reglas. Una investigación de City Limits reveló la existencia de un desordenado sistema en la escuela de entrenamiento en Nueva York, lleno de discrepancias y falta de información, en las que es posible incluso “comprar” un certificado sin tener que pasar el proceso de entrenamiento obligatorio.

Durante las últimas dos décadas, ha habido pedidos para actualizar la Security Guard Act, pero aparte de algunos retoques aquí y allá, los requisitos no han cambiado mucho desde 1992. En entrevistas con City Limits, no sólo los líderes de la industria y los investigadores dijeron que querían ver cambios, sino también los propios guardias opinaron que se necesita una mayor supervisión y una mejor formación.

Los requisites para ser guardia

Para ser un guardia con licencia en Nueva York, el aplicante debe tener 18 años de edad, asistir a un curso de entrenamiento de ocho horas, pagar una cuota de $ 36, pagar $ 102 para obtener las huellas digitales y pasar por una verificación de antecedentes federales para asegurarse de que no ha sido condenado por un delito grave. Una vez que un guardia es contratado, él o ella deberán completar 16 horas de entrenamiento dentro de los 90 días y cada año deberá completar ocho horas de entrenamiento. En el caso de los guardias armados, deben completar un curso de 47 horas antes de aplicar para un empleo.

Las reglas no son precisamente onerosas. Nick Sierra, de 23 años, comenzó a trabajar en un Duane Reade a principios de este año y dijo que su entrenamiento fue de ocho horas completas y que la clase fue “fácil” y sólo debió usar su “sentido común”.

“Para obtener la licencia, todo lo que tiene que hacer es ver un vídeo y tomar el examen”, dijo.

Sin embargo, la “fábrica de diplomas”, las escuelas donde entregan certificados por un precio, así como las escuelas que no exigen que los guardias tomen los cursos como corresponde siguen siendo un problema en Nueva York. En una encuesta informal entre 35 guardias activos, 27 guardias de diferentes niveles de experiencia dijeron a City Limits que nunca, se sentaron en una clase por más de cinco o seis horas para tomar cualquiera de los cursos requeridos de ocho horas. Once de los guardias dijeron que de las 16 horas, que es el curso de entrenamiento para obtener un puesto de trabajo, éste se completa a menudo en solo ocho horas, en lugar de que se divida en dos días de ocho horas.

“Yo estuve allí por 30 minutos. Ellos ya tenían el certificado impreso”, dijo el guardia de 32 años de edad, Luis Báez sobre su experiencia en la clase anual de capacitación de ocho horas. “Te dan una prueba que en realidad es una basura e inclusive te dan las respuestas. Solo tienes que llenar los círculos y la envías al estado”.

En el momento de la prueba, recuerda Báez, pensó que era una maravilla. Muchos guardias tienen que pagar por el entrenamiento de su propio bolsillo y toman la clase en sus días de descanso, por lo que la obtención de créditos por el entrenamiento sin sentarse en un aula durante ocho horas hace que sea más fácil ser guardia.

“Usted sabe, en ese momento, pensé, “Esto es genial, estoy de regreso a casa y tengo el resto del día libre”, dijo.

Eso fue en 2011, y la escuela National Security Training & Placement, ha tenido desde entonces su licencia revocada. Ahora Báez dice que busca activamente una escuela de entrenamiento que realmente haga la formación porque él reconoce el valor del curso de actualización anual. Incluso abrió un blog en el que ha elaborado una lista de las escuelas que han tenido sus licencias revocadas.

“Creo que es necesario que haya la capacitación anual o de lo contrario tendremos  estas personas trabajando como guardias sin saber cuál es su papel”.

Menos escuelas, los mismos problemas

El curso de formación de ocho horas deberá completarse en una de las más de 400 escuelas de propiedad privada que han sido aprobados para emitir certificados de formación.

Hay inconsistencia masiva entre las escuelas.

Algunas escuelas cobran a los estudiantes $ 80 por sus cursos de ocho horas, mientras que otros cobran tan poco como $ 30. Una escuela en El Bronx cobra $ 50 por dos de sus cursos de ocho horas, pero cuando un reportero llamó para preguntar acerca de las clases, la compañía dijo que costaría un adicional de $ 50 si reside de Queens, afirmando inexplicablemente que el “entrenamiento  es sólo dentro del condado”. Muchos guardias con los que hablamos tienen que pagar de su propio bolsillo por este entrenamiento fuera, algo que ellos creen que es injusto.

También encontramos confusión entre los guardias quienes realmente necesitan la licencia. Uno de los guardias, que pidió ser identificado sólo como Randy, cuyo trabajo es estar parado en la entrada de una tienda de ropa en la 5 Avenida vestida todo de negro. Recordó que su empleador le dijo que no necesitaba una licencia porque no estaba allí para arrestar a nadie. Pero, dijo, que trabajó antes  como guardia en Old Navy y allá sus supervisores le requirieron tener  licencias.

La División Estatal de Servicios de Justicia Criminal (DCJS) está a cargo de la supervisión del entrenamiento de los aproximadamente 69,000 policías y 180,000 agentes de seguridad actualmente en el registro de entrenamiento del estado, así como los cientos de escuelas privadas que proporcionan entrenamiento a los guardias.

La DCJS ha tratado de mantener a los infractores bajo presión , pero su personal se ha reducido significativamente en los últimos años, pasando de más de 700 empleados hace una década a alrededor de 400 ahora. Por lo que la agencia ha tenido que ser creativa.

“Nuestros esfuerzos están enfocados en a las escuelas fraudulentas que se aprovechan de los hombres y mujeres que buscan puestos de trabajo – incluyendo la promulgación de regulaciones y requisitos más exigentes para la aprobación y renovación de las escuelas. Estamos trabajando con los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley y con quienes se hayan desempeñado en los procesos penales y acciones civiles para llevar a los estafadores a la justicia, de igual forma con las auditoría y revisión de documentos que tienen que presentar al estado, han producido resultados”, dijo a través de un correo electrónico Janine Kava, portavoz de la DCJS.

Preocupación por las escuelas que supuestamente estafan

Otra escuela, Manhattan’s Security for America, también le fue revocada su aprobación el mes pasado cuando el estado recibió quejas de que la escuela hacía publicidad en Monster y Craigslist donde prometía puestos de trabajo, pero sólo para aquellos que invirtieran más de $ 300 a $ 400 en los cursos de entrenamiento. Al final no había trabajo, los guardias denunciaron al estado. El propietario de la escuela negó las acusaciones en una audiencia en enero.

Estos supuestos trucos no son nada nuevo. La Oficina del Fiscal General del estado llegó a un acuerdo con 1st Security Prep and Placement en 2013 por prometer empleos a los guardias si pagaban cientos por el entrenamiento. En 2011, la Oficina del AG alcanzó un acuerdo de $ 4 millones de dólares con C.P. International Security, después de descubrir un esquema similar.

“Cuando obtienes tu certificado, no esperabas este tipo de problemas, pero estas escuelas no se preocupan por estos jóvenes. Lo único que les importa es tomar su dinero”, dijo Leroy Abramson, de 74 años, un miembro de la 32BJ que ha sido guardia de seguridad durante 16 años.

“No entiendo por qué existen estas escuelas, ya que desconocen lo que realmente pasa en estos puestos de trabajo. He hecho trabajado en seguridad 15 años en tiendas minoristas, edificios de oficinas y hospitales, y te puedo decir que ninguna de las escuelas de entrenamiento te preparan”, dijo un guardia de El Bronx que trabaja en One World Trade Center y pidió que no se divulgara su nombre.

“Creo que el Estado debería hacerse cargo del entrenamiento y asegurarse de que no sólo estamos preparados para el tipo de trabajo de seguridad que vamos a hacer, sino también evitar que los jóvenes no se deje engañar”, añade.

Las violaciones a la ley

Las escuelas que violan la ley rara vez reciben la atención de los fiscales. “El fiscal del distrito y el fiscal general pueden investigar estos casos, pero ellos están investigando asesinatos y crímenes importantes. Ellos no van a gastar recursos para averiguar quién está vendiendo certificados”, dijo Robert S. Tucker, director general de T&M Protection Resources y presidente del Consejo Asesor de Guardia de Seguridad del estado.

Tucker fue designado originalmente como vicepresidente del consejo en 2009 por el gobernador David Paterson y en 2013 fue nombrado presidente por el gobernador Andrew Cuomo.

Tucker le dijo City Limits que debe haber más rigurosidad y que le “encantaría encontrar una manera de trabajar con el gobernador” para que sea una prioridad. Agregó que el DCJS está “tan sobrecargados de trabajo y la falta de personal, es patética”.

“El mecanismo para procesar a las escuelas de entrenamiento ilegales donde se pueden comprar certificados de entrenamiento sin tener que sentarse a tomar cursos y otras prácticas ilegales que tienen lugar en nuestra industria tiene un presupuesto tan pequeño que es embarazoso”, dijo.

El inadecuado entrenamiento y las escuelas fraudulentas en ocasiones han llamado la atención de los funcionarios públicos. Una encuesta realizada a más de 100 guardias de Manhattan, llevada a cabo en 2005 por Betsy Gotbaum la defensora pública de la ciudad de Nueva York, reveló una serie de problemas con la industria de  guardias de seguridad, incluido el pobre entrenamiento. Gotbaum tituló su informe “subentrenados, mal pagados y sin preparación”, pedía  al estado realizar cambios en la Security Guard Act y advirtió que los requisitos de entrenamiento son “obsoleta”. Nada, que City Limits  pueda decir, fue hecho en el ámbito estatal hasta ahora.

Los límites de la reconversión

La necesidad de reciclar a los oficiales de policía aparece en los medios de comunicación y las discusiones de políticas todo el tiempo, pero el tema rara vez se aborda en relación con los guardias de seguridad. Y cuando se lo hace, la naturaleza de la industria de la seguridad privada hace que sea difícil para cualquier agencia pública poder hacer un cambio.

Recientemente, en respuesta a la serie de incidentes en los refugios de la ciudad, el alcalde Bill de Blasio anunció que tendría personal de seguridad re-entrenados en estos refugios. Pero su iniciativa de re-entrenamiento no cubrirá la mayoría del personal de seguridad en los refugios de la ciudad. El reentrenamiento  abarca los 600 agentes del orden o menos, pero no los más de 1.000 guardias de seguridad privada que trabajan en los refugios.

Esos 1.000 guardias son contratados por la ciudad, pero son empleados de una empresa privada, FJC Security. De Blasio simplemente no tiene la facultad de exigirle más entrenamiento. La compañía tendría que estar de acuerdo en hacer más entrenamiento por sí misma, o la ciudad tendría que ir al estado para cambiar las reglas existentes. (FJC no respondió a una solicitud de comentarios). En este momento, los guardias sólo están obligados a hacer lo que requiere el estado.

Hay que “parecer intimidante”

Al igual que cualquier tipo de trabajo, el entrenamiento en la industria de la seguridad no puede preparar un guardia por todo lo que él o ella podría enfrentar en sus tareas habituales.

George Rivera, de 59 años, un guardia que muchos años trabaja en una tienda de ropa en El Bronx en East Fordham Road, dijo que la política de su tienda es llamar a la policía en caso de que un robo de mercancías sea de más de $ 20. Pero ¿qué pasa con la madre que esconder ropa en su cochecito debajo de su bebé, quien dice que está tratando de obtener dinero para comprar leche? “A veces esto me parte el alma”, dijo Rivera. “Y no llamo a la policía”.

En otro caso, Sierra, de 23 años de edad, una guardia que trabaja en un Duane Reade de Manhattan y quiere ser policía, nos dice que aprendió mucho en su primer mes de trabajo.

“Uno tiene que parecer intimidante, demostrar que tiene poder”, dice acerca de lo que hace cuando se encuentra a alguien que está robando.

La política de la tienda es si la cantidad que alguien intenta robar es más de $ 50, el guardia se supone que llame a la Policía. Sierra dice que ha tenido que hacer esa llamada, al menos, una vez al día, al menos cuando hablamos con él después de su primer mes en el trabajo. Si es sólo una cerveza, él dice al ladrón que la deje y que salga de la tienda.

“Algunos chicos saben que no podemos tocarlos”, dijo acerca de las personas que ha capturado robando, “Ellos dicen: ¿Qué vas a hacer?”.

El guardia sabe que no tiene suficiente poder y que su principal función es impedir el robo. “Somos disuasivos”, dijo. “Los ladrones cuando me ven, desisten y se dan la vuelta”.

Cuando se le preguntó si alguno de los cursos de entrenamiento que tomó fue valioso para su trabajo, él dijo que solo una cosa le ha ayudado hasta ahora: En la clase se le hizo hincapié en que los guardias siempre deben ser conscientes de su propia seguridad, que a veces no vale la pena intervenir si cree que un enfrentamiento puede terminar violentamente.

Apuntando a uno de los escaparates donde había una lata de rodajas de manzanas Mott dijo: “Estas cosas no valen la pena que uno termine su vida apuñalado”.

Para leer la versión en inglés, ingresar a: CityLimits.org