Senadores republicanos piden cerrar filas con Donald Trump

Trump es impredecible y un novato en la política, pero los republicanos lo ven como la única alternativa para frenar a Hillary Clinton en noviembre.

Senadores republicanos piden cerrar filas con Donald Trump
Foto: (AFP)

Washington.- Aunque algunos mantienen una rebelión abierta contra el virtual candidato presidencial, Donald Trump, varios influyentes líderes republicanos del Senado hicieron un llamado este martes a cerrar filas con éste para tratar de vencer a la demócrata Hillary Clinton en noviembre próximo.

En vísperas de una importante reunión de Trump con líderes republicanos de ambas cámaras del Congreso el jueves próximo,  varios senadores afirmaron hoy que, a su juicio, lo que queda ahora es apoyar al empresario de Manhattan.

A seis meses de los comicios generales, la candidatura de Trump, aparentemente impermeable a todo ataques en la contienda, ha sido una especie de “montaña rusa” para el Partido Republicano.

Algunos lo respaldan, fiel a la consigna de “jamás Hillary”, otros intentan encontrar a un candidato alternativo, y un tercer grupo, como pudo constatar este diario, evade a los periodistas en los pasillos del Congreso para no tener que hablar de Trump.

El senador republicano por Carolina del Sur, Tim Scott, sugirió hoy que es preferible centrar los esfuerzos en derrotar a Clinton el próximo 8 de noviembre.

“El país estará mejor con un republicano en la Casa Blanca que con un demócrata… si comparamos a la derecha y a la izquierda en esta campaña electoral, queda muy claro que estamos mucho mejor si apoyamos” a Trump y el resto de los candidatos republicanos, explicó.

Por su parte, el presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, Bob Corker, consideró que es hora de calmar los ánimos y “nunca decir nunca” respecto a Trump.

Corker rechazó las críticas de algunos, como las del senador Lindsey Graham de que Trump no es un “conservador fiable”, al insistir en que los votantes lo perciben como alguien “auténtico” y conservador “ en varios asuntos”.

Mientras, el senador Rand Paul, exrival de Trump en la contienda, dijo que cumplirá la promesa que hizo durante uno de los debates de apoyar al ganador de las primarias.

Tomando en cuenta que Trump ha acumulado más de diez millones de votos en lo que va del proceso de primarias, el senador Orrin Hatch ha dicho que “los verdaderos republicanos deberían apoyar” al candidato del partido.

Pero la senadora Shelley Moore Capito, de Virginia Occidental –estado que hoy mismo realiza primarias- dijo que primero quiere dialogar con Trump antes de pronunciarse sobre su candidatura.

¿Traición o defensa del partido?

El senador Graham ha dejado en claro que no cumplirá su promesa de apoyar al candidato del partido, y que tampoco asistirá a la convención republicana en Cleveland (Ohio) en julio próximo.

Graham subrayó su incomodidad con Trump porque éste “está llevando al partido y al país por un derrotero” inaceptable, señalando en particular su propuesta migratoria y su prohibición de los musulmanes.

“¿Cambiará? ¿Se ajustará? Ni idea”, puntualizó Graham, cuya prioridad es mantener el control del Congreso en manos republicanas.

No es el único en boicotear el cónclave: otros republicanos, como el excandidato presidencial en 2012, Mitt Romney, el exgobernador de Florida, Jeb Bush, y los expresidentes George H.W. Bush, y George W. Bush también se ausentarán.

La lista de republicanos que le han dado la espalda a Trump también incluye al senador de Nebraska, Ben Sasse, y al presidente del Comité de Educación del Senado, Lamar Alexander, cuya oficina confirmó a este diario que éste no piensa asistir a la reunión del jueves.

¿Podrá tender puentes?

Los ultraconservadores tienen tres problemas fundamentales con Trump: es “impredecible”, porque cambia constantamente de posturas; no es lo suficientemente conservador, y su “ofensa” más reciente fue sugerir un aumento de impuestos y del salario mínimo,  y ha ahuyentado a importantes bloques electorales, como son los hispanos, los jóvenes, y las mujeres.

Así las cosas, Trump afronta esta semana la ingente labor de tender puentes e iniciar una campaña de convencimiento con aquellos que lo ven con recelo, comenzando por el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan.

En los últimos días, la campaña de Trump ha buscado acercar posiciones con el liderazgo republicano en el Congreso y hoy mismo afirmó que, con su apoyo, el Partido podrá vencer a los demócratas “en todos los niveles”.