Programa Access-A-Ride de la MTA le falla a los discapacitados

El Contralor municipal hizo una auditoria que revela una pésima administración del programa y que menos del 50% de los servicios están a tiempo

Usuario Peter Fontanes.
Usuarios del Access A Ride con el Contralor Scott Stringer durante una conferencia de prensa donde anuncio una auditoria revelatoria de que el sistema falla  a los nuyorquinos en su servicio de transporte.
Photo Credito Mariela Lombard/El Diario NY.
Usuario Peter Fontanes. Usuarios del Access A Ride con el Contralor Scott Stringer durante una conferencia de prensa donde anuncio una auditoria revelatoria de que el sistema falla a los nuyorquinos en su servicio de transporte. Photo Credito Mariela Lombard/El Diario NY.
Foto: Mariela Lombard / El Diario

El año pasado Milagros Franco se quedó literalmente varada bajo la lluvia durante tres horas en una calle de Brooklyn, luego de solicitar el servicio del programa Access-A-Ride, que ayuda a movilizar a personas discapacitadas, y que nunca llegó.

La espera hubiera sido más larga, si ella no hubiera decidido irse por su cuenta a su casa en el Lower East Side, en Manhattan, manejando la silla de ruedas eléctrica que tiene. “Me dejaron ahí tirada, mojándome, esperando y esperando. Y cada vez que llamaba a preguntar qué pasaba, me decían que ya iban para allá. Siempre están dando excusas y diciendo mentiras”, dijo la usuaria.

Milagros Franco es una usuaria constante del Access-A-Ride
Milagros Franco es una usuaria constante del Access-A-Ride

Y ese parece ser el pan de cada día para las personas discapacitadas que solicitan los servicios del programa Access-A-Ride, manejado por la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA), según una auditoria de la oficina del contralor Scott Stringer, que reveló que menos del 50% de los vehículos de la compañía que presta ayuda a los usuarios, llegan a tiempo y mucha veces ni aparecen.

“En el 2015, más de 31,000 veces los residentes que necesitan este servicio hicieron los arreglos para que fueran a recogerlos y los vehículos no llegaron”, comentó el Contralor. “Lo peor es que la MTA ha sido negligente en establecer responsabilidad con los contratistas que manejan esos vehículos, ha fallado en monitorear el servicio y en resolver el problema, afectando la vida diaria de miles de personas que necesitan ese programa”.

Stringer denunció además que ante la falta de compromiso de la MTA para supervisar el trabajo de las 16 firmas contratistas que prestan el servicio, los reportes de más de 2.5 millones de los viajes que se hicieron fueron manipulados para mostrar un mejor desempeño, e incluso la MTA pagó $130,000 por algunos viajes que nunca se hicieron.

A pesar de las críticas del contralor, la Autoridad de Transporte aseguró estar cumpliendo de la mejor manera con los usuarios discapacitados que se benefician del programa e indicó que los viajes no realizados solo representan menos del 1% del servicio que se presta.

“En el 2015, Access-A-Ride mejoró la movilidad de más de 144,000 residentes de la ciudad de Nueva York. Cada viaje es importante para nosotros”, aseguró Kevin Ortiz, vocero de la MTA. “A pesar de que hicimos 6.3 millones (de viajes) por año, un viaje que no se haga es demasiado, por lo que nos esforzamos constantemente para mejorar los controles de servicio, gestión y costos de este importante programa”.

El funcionario de la MTA comentó que ese organismo jamás ha dejado de cumplir con su labor por falta de recursos y destacó que incluso han logrado disminuir los costos.

“Observamos con orgullo que no hemos negado una solicitud de viaje debido a insuficiencia en la capacidad, en más de 13 años. Lo hemos logrado, mientras nos embarcamos en varias iniciativas de reducción significativa de costos, incluyendo el Broker Car Service Contractors (BCSCs), y como resultado, el costo promedio de transporte por viaje se ha reducido en un 7,5% desde el año 2009”, dijo.

“Vamos a seguir intensificando nuestros esfuerzos para mejorar el desempeño de los contratistas, de modo que nuestros clientes reciban un servicio seguro, confiable, oportuno y rentable”, concluyó Ortíz.

No están satisfechos

Pero la respuesta de MTA no deja satisfecho a Peter Fontanes, de 65 años, quien solicita los servicios del programa Access-A-Ride hasta tres y cuatro veces al día, debido a sus diligencias laborales como agente inmobiliario y contratista.

“Uno llama y muchas veces no tienen suficientes vehículos, y lo peor es que otras veces uno va para un sitio cercano y termina gastando horas porque ellos en vez de dejarlo a uno en el sitio nos pasean por toda la ciudad porque dicen que no pueden salirse de la ruta”, comentó el puertorriqueño, quien vive en Long Island City.

“Es obvio que son unos mentirosos. Los contratistas solo están esperando a que les den sus cheques, pues la vida de nosotros y lo que hacemos no cuenta para ellos”, dijo Fontanes,  agregando que las cosas se empeoran en el invierno, especialmente cuando hay nevadas. “Ahí ni se aparecen y nos dejan condenados a estar encerrados en la casa, sin poder trabajar, ni movernos”.

Según la Contraloría, menos del 50% de los servicios están a tiempo.
Según la Contraloría, menos del 50% de los servicios están a tiempo.

Otra de las denuncias del contralor Stringer es que la MTA ha sido negligente al no usar los GPS que posee para seguir con más exactitud la manera como los contratistas hacen su trabajo.

“Es increíble que teniendo la tecnología con la que se puede responsabilizar a los contratistas, eso no se use. Es un error muy grande”, comentó el Contralor al criticar a la MTA, que aseguró que ya estaban trabajando en ese asunto.

“Nuestra unidad de Paratransporte ya está trabajando para desarrollar aún más el sistema de Monitoreo de Localización Automática de Vehículos (AVLM) a fin de mejorar el seguimiento de precisión sobre los informes del tiempo en que los usuarios son recogidos”, comentó el vocero de la MTA.

“Paratránsito tiene y seguirá vigilando la utilización de los dispositivos GPS de los contratistas y para ayudarles a aumentar el cumplimiento de sus contratos más allá del nivel actual. El objetivo que se han puesto los contratistas es lograr un cumplimiento del 100% en el suministro de datos de los GPS en los informes antes de diciembre de 2016”.

Reena Arora, abogada de la asociación New York Lawyers for the Public Interest, le exigió a la MTA que asuma los resultados de la auditoria con seriedad y busque soluciones efectivas. “Estos usuarios dependen de este servicio para llevar a cabo su vida diaria y el sistema sigue excluyendo a las personas con necesidades”.

El contralor Stringer por su parte concluyó indicando que “en una ciudad que se enorgullece de su diversidad, de la tolerancia y la accesibilidad, el programa Access-A-Ride es una afrenta para todos los neoyorquinos. La MTA necesita respetar los derechos civiles de todos los pasajeros”.

Datos de la auditoria y del programa

  • El programa Acces-A-Ride benefició el año pasado a 144,000 neoyorquinos.
  • En total se realizaron unos 6,3 millones de viajes.
  • La auditoria de la oficina del Contralor reveló que 31,492 usuarios pidieron el servicio de Acces-A-Ride y nunca llegó.
  • La MTA afirma que la cantidad de servicios no cumplidos equivale a menos del 1%.
  • La auditoría muestra que la firma contratista GVC II nunca apareció en 10,100 ocasiones o recogió a los usuarios más de 45 minutos tarde.
  • La compañía responsabilizó a los clientes por esas fallas, pero la MTA comprobó que la compañía fue responsable en el 40% de los casos.
  • La auditoria revela que los proveedores del servicio han manipulado los datos de más de 2.5 millones de servicios para mejorar sus informes de cumplimiento.
  • El Contralos aseguró que la MTA ha fallado en el requerimiento de que los buses y vehículos que prestan los servicios del programa Access-A-Ride tengan GPS para monitorear su desempeño.
  • Debido a la falta de esos GPS, el informe revela que la MTA pagó unos $130,000 por servicios que nunca se prestaron.
  • En el 2015 los usuarios levantaron 4,771 quejas por servicios que jamás llegaron, pero la MTA solo reembolsó a 586 personas que tomaron taxis para poder llegar a tiempo a sus compromisos.
  • El costo del programa en el 2015 para la MTA fue de $461 millones.