Cómo evitar que un perro nos muerda

En Estados Unidos cada año unas 4.7 millones de personas, la mitad de ellos niños, sufren mordeduras caninas
Cómo evitar que un perro nos muerda
El perro que esté dispuesto a morder ofrece ciertas señales de alerta que hay que aprender a leerlas y reaccionar con seguridad y cautela.
Foto: Shutterstock

Nunca pensó que al estar disfrutando de su mascota en un parque para perros llegaría a ser mordida por uno de ellos que, supuestamente, estaba controlado y vigilado por su dueño.

“Desde que llegamos al parque, ese perro que me mordió entró en cizaña con Otto. Nos seguía y seguía y yo me movía de un lado para el otro para esquivarlo, pero de repente nos atacó. Todo fue tan rápido y dramático, que yo  no me di cuenta que me había mordió en la parte trasera de mi pierna (a la altura de la rodilla) y como salí iracunda del parque con su dueño, por no haber reaccionado ante la situación, no le tomé el nombre ni nada”, cuenta Mónica Granados, residente de Culver City (California), quien es instructora en programas para después de la escuela.

A menos de una hora de haber encarado el incidente, Granados tuvo que ser atendida en un centro de emergencias para sanar la lesión de la mordida que rápidamente se infectó. Fue vacunada contra diversas enfermedades comunes en los caninos, ya que no tomó los datos del perro que la mordió y hoy, a poco más de tres semanas del día  traumático, toma una segunda dosis de antibióticos ya que la inflamación se rehusa en bajar.

El caso de Granados no es aislado. De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, cada año, unos 4.7 millones de estadounidenses—la mitad de ellos niños— sufren mordeduras de perros.

Por lo regular, las lesiones se dan en la cara, cuello, manos, piernas y  brazos. Algunas son tan graves que las víctimas requieren de cirugía plástica. Datos de la Sociedad Americana de Cirujanos Plásticos denotan que  tan solo en 2011 se realizaron más de 29,000 procedimientos de reconstrucción, como resultado de lesiones causadas por mordeduras de perros.

Lo más lamentable de esta realidad es que las mordeduras de perros se pueden prevenir si se le da el entrenamiento adecuado a las mascotas, los adultos y niños se educan sobre las acciones que estresan a las mascotas y sus amos se hacen responsables de su control y el cuidado apropiado de acuerdo con su raza y personalidad.

 

Las manos, brazos y piernas son los lugares más comunes para sufrir mordeduras./Shutterstock
Las manos, brazos y piernas son los lugares más comunes para sufrir mordeduras./Shutterstock

Medidas preventivas

Erin Askeland, entrenador de perros en el reconocido Camp Bow Wow (que posee franquicias por todo el país), ofrece los siguientes consejos que previenen las mordeduras de perro en cualquier época del año; pero en particular, durante el verano cuando las familias pasan más tiempo al aire libre.

1. Elegir la mascota adecuada. Antes de adquirir una mascota hay que buscar ayuda (ya sea a través de un entrenador, un refugio u organización local de rescate de perros) para elegir la mascota que se adapte al estilo de vida de quienes serán sus amos. Por ejemplo, explica Askeland, si es una familia con hijos que le tienen miedo a los perros grandes, hay que conseguir entonces uno de pequeño o mediano tamaño que guste de los niños.

2. Conocer el lenguaje canino de ataque y agresión. Aprender a identificar las señales de alerta que los perros emiten cuando se ponen en posición para morder. Algunas de ellas son: gruñir, cola rígida, mirada que se dirige a varios lados, rascar u olfatear el suelo, bostezar, lamido del asico, jadeo, pupilas dilatadas, temblor y piloerección (el pelo del lomo se eriza).

3. Entrenar al perro, conocerlo y educar a los niños sobre su buen trato y control.  El tomar con el animal una clase de entrenamiento con un profesional es básico para aprender cómo educarlo e interactuar con él. También es fundamental enseñarle a los niños cómo observar y respetar los signos que el perro emite y que están dando un mensaje de alerta de encontrarse estresado y necesitar su espacio.

4. Nunca deje a un niño menor de diez años de edad solo con un perro. “Esta regla debe aplicarse en todo momento, no importa cuánto confía en su amigo de cuatro patas. Los perros tienden a desprender señales de advertencia cuando están incómodos y pueden morder en respuesta. En la mayoría de los casos, los niños no son capaces de recoger en estas señales y pueden fácilmente hacerles daño”, resalta Askeland.

5. Preguntar siempre si se puede o no acariciar al canino. Si hay un perro que tu hijo o tú desean tocar hay que preguntarle siempre primero al dueño si la mascota se siente cómoda con ello, ya que algunas no se sienten bien al interactuar con niños o gente nueva

6. Seguir siempre la técnica adecuada para acariciar a una mascota que no se conoce.  Luego de tener el permiso del dueño para acariciar al canino se debe seguir la técnica apropiada que evita que la mascota se siente atacada o agredida. Ésta es: Nunca tocar su cabeza. El canino desconocido se toca debajo de su barbilla o el lomo con movimientos suaves, ligeros y cortos. La acción se debe hacer con alegría para que el animalito se sienta con confianza.

7. Recordar que todo perro puede morder, aún a quienes son los integrantes de su familia. Si bien es cierto que el perro es el mejor amigo del hombre, siempre hay que recordar que las mascotas pueden morder en segundos,  bajo situaciones que los incomodan y colman su paciencia. Entre las acciones que los incomodan están las de halarle las orejas, la cola o cualquier otra parte del cuerpo; y motivarlo a jugar cuando el está descansando o no está dispuesto a hacerlo. Otra acción peligrosa es molestarlo cuando está comiendo o meter la mano en su comida cuando este se está alimentando.