Más presión por el control de armas

No podemos olvidar que 33, 599 estadounidenses murieron por armas de fuego en 2014

La celebración del mes de la concientización contra las armas de fuego que ciudades como Nueva York han emprendido en este junio de 2016 es la mejor ocasión para reiterar algo que ya hemos dicho muchas veces: es urgente establecer un control efectivo que evite más muertes de jóvenes en las calles de todo el país.

Desde esta tribuna saludamos esfuerzos como este que han logrado que mientras en todo el país las muertes por armas en Estados Unidos crezcan en un 6%, Nueva York haya visto una baja de 15% en las muertes por armas de fuego.

Una combinación de normas que han hecho reducir los índices de propiedad en los hogares del estado y programas impulsados en toda la nación, inlcuyendo Los Angeles, como la compra de armas en manos de particulares son parte importante de una estrategia que sí puede funcionar

Al  interior de nuestra comunidad hay una luz de esperanza que indica que el poder que poco a poco hemos ganado en las urnas – que reiteramos debe ser consolidado con el paso de los años a través del voto – puede ser utilizado para establecer un definitivo control al uso y abuso de armas en toda la nación.

El centro de investigación Pew encontró que el 62% de los hispanos favorece el control de la posesión de armas de fuego, una cifra muy superior al promedio nacional de 45%. Además, el Centro de Política sobre Violencia ha reportado que apenas un  11% de los hispanos en el país poseen armas de fuego, comparado con el 16% de los afroamericanos y el 27% de los blancos.

Tristemente, la historia nos ha enseñado que todo lo anterior es mucho más fácil promoverlo que hacerlo efectivo. Las presiones del poderoso lobby de la Asociación Nacional del Rifle, la temida NRA, son solo parte de un problema que se hace más confuso especialmente en un año electoral.

Aunque muchos reconocen que es prácticamente imposible que el Congreso vaya a actuar ahora sobre un tema tan controversial en esta época, es claro que existe una oportunidad de incluirlo en las agendas de los oficiales electos, y por qué no, en las discusiones programáticas de ambos partidos.

Solamente un esfuerzo conjunto de la comunidad latina desde una óptica suprapartidista puede influenciar a los legisladores para que tomen de una vez por todas el problema de las armas por los cuernos.  No podemos olvidar que solo 33, 599 estadounidenses murieron por armas de fuego en 2014.

Las víctimas y sus familias cuya mayoría pertenece a  comunidades inmigrantes y minorías, así como toda la Nación, lo merecemos.