Editorial: Un fallo en contra de la mujer

La decisión del juez para favorecer a un joven blanco manda un mensaje equivocado
Editorial: Un fallo en contra de la mujer
La violación ocurrió en el campus de la Universidad de Stanford, California. Flickr.

El caso de violación de una estudiante en la Universidad de Stanford indigna a todos por la condena ridícula otorgada al violador. Aquí se cruzan las discusiones sobre el creciente número de violaciones en los centros de estudios y una justicia que revela nuevamente los prejuicios arraigados en algunos jueces.

No se puede decir, por ejemplo, que no hubieron testigos en el momento en que el estudiante y nadador, Brock Turner, violaba detrás de un contenedor de basura a otra estudiante embriagada. Los dos testigos persiguieron y atraparon Brock que huyó al verse descubierto, dejando a su víctima inconsciente en el suelo. Ellos después dijeron que si Brock hubiera estado tan borracho, como luego aseguró en su juicio, no podría haber corrido como lo hizo al darse a la fuga.

El juez Aaron Persky declaró a Turner culpable de agresión sexual, incluyendo intento de violación de una mujer intoxicada y de penetrar sexualmente a una persona inconsciente con un objeto extraño. La condena máxima es de 14 años de prisión, la fiscalía pidió seis y el magistrado sorprendió a todos con seis meses, que en realidad pueden ser tres por buena conducta.

Es una barbaridad la condena de un juez que no quiso perjudicar la vida del violador, un joven de raza blanca de familia acomodada. Si esto es indignante, mucho más es la preocupación del padre de Turner de que “una acción de 20 minutos”, dañe la vida de su hijo o la de Brock Turner de que le perjudicará su carrera como nadador olímpico.

¿En qué planeta viven el juez, el violador y su padre?

Seguramente en uno en que la vida de un joven blanco rico vale mucho más que el de una mujer y una minoría. En donde el futuro del violador es más importante que la vida destrozada y el sufrimiento a largo plazo de la violada en esos 20 minutos.

Si el joven culpable hubiera sido latino, afroamericano o pobre, seguramente no hubiera recibido tantas consideraciones del juez. Esto hace recordar al joven texano que conduciendo mató a variar personas y el juez le dio una condena también absurda por considerar que la riqueza de sus padres lo perjudicó.

El rechazo popular a la condena y el movimiento para remover al juez es positivo. Pero los casos en que se resta importancia a una violación y la justicia depende de la riqueza o etnicidad muestran que falta mucho por recorrer.