Comunidad gay latina, muy dolida pero lista para defender sus derechos

Si el mensaje del atentado es que “los homosexuales no valen nada”,  la comunidad LGBT responderá con resiliencia y militancia cívica, aseguran activistas

Comunidad gay latina, muy dolida pero lista para defender sus derechos
Homenaje a las víctimas.
Foto: EFE

WASHINGTON.- El ataque contra una discoteca en Orlando (Florida) es un “llamado a la acción” para defender los derechos de los homosexuales y de los gays latinos violentados como minoría doble, y derrotar en las urnas a quienes atizan el odio, afirmaron este martes activistas.

El club nocturno “Pulse”, frecuentado por miembros de la comunidad LGBTQ, había sido un espacio donde éstos podían expresar libremente su identidad y cultura sin temor alguno, y el atentado ha sacudido especialemente a la comunidad gay latina, que numera poco más de 1.4 millones en EEUU, según datos del Instituto Williams de la Universidad de California en Los Angeles (UCLA).

Pero ese mundo se acabó la madrugada del domingo pasado, cuando Omar Mateen irrumpió en el club, fuertemente armado, y mató a 49 personas e hirió a otras 53, antes de morir a manos de la policía.

El 90% de las víctimas era joven y de origen latino, principalmente de Puerto Rico, de personas recién llegadas o de segunda o tercera generación de Brooklyn y el centro de Florida, aunque también hay algunas de México, Colombia, Venezuela y la República Dominicana, según activistas.

El atentado es un cruel recordatorio de cómo, en un país con un historial de intolerancia hacia las minorías,  la comunidad gay latina sufre marginación y discriminación en varios frentes: por su orientación sexual, identidad de género, un idioma minoritario, su situación migratoria y, en algunos casos, por pertenecer a la clase trabajadora.

Es, según activistas y familiares de víctimas entrevistados por este diario, una mezcla volátil que, en definitiva, deja a este ya vulnerable grupo en un estado de indefensión y desigualdad permanente.

Movilización contra el odio

“Se nos violentó la libertad. Acá en Orlando parece que hubo una guerra: hay una guerra de odio contra la comunidad LGBT; hay desolación pero nos negamos a vivir con miedo”, dijo Pedro Julio Serrano, presidente del grupo “Puerto Rico Para Todos”, un grupo pro-gay y de justicia social en la isla.

El activista de la comunidad gay, Pedro Julio Serrano, viajó desde Puerto Rico para ayudar a las víctimas y familiares: "hay desolación, pero nos negamos a vivir con miedo".
El activista de la comunidad gay, Pedro Julio Serrano, viajó desde Puerto Rico para ayudar a las víctimas y familiares: “hay desolación, pero nos negamos a vivir con miedo”.

Serrano viajó a Orlando, una ciudad con alta concentración boricua -hay más de 300,000 puertorriqueños-, para tender una mano a la comunidad LGBT en este momento de duelo.

¿Cómo vamos a responder a este ataque? Con nuestro voto, porque esta elección será una opción entre el amor y el odio, y nos vamos a permitir que, con gente como Donald Trump, siga la  intolerancia y el odio en este país”, afirmó Serrano, de 41 años.

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Sandra Algarín, presidenta del Concejo Democrático Hispano del Condado Orange de Florida, y voluntaria de “The Center.org”, un grupo pro-gay en Orlando, dijo que su grupo se movilizará contra líderes como el virtual candidato presidencial republicano, Donald Trump, quien se presenta como “amigo” de la comunidad gay, pero durante su campaña “no ha hecho más que atizar el odio y la xenofobia” en EEUU.

“Tenemos un plan de acción para enviar el mensaje de que estamos más unidos que nunca, que de algo tan monstruoso está saliendo algo bueno… vamos a exigir cuentas a los legisladores, que nos digan qué hacen para protegernos y para controlar las armas”, precisó Algarín.

También Naciones Unidas ha pedido un alto a la violencia derivada de la proliferación de las armas en manos civiles.

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Además de movilizarse contra la Asociación Nacional del Rifle (NRA), “The Center.org” ha realizado vigilias y ha establecido asistencia legal, humanitaria y de alojamiento para familiares de las víctimas, y ofrece ayuda en los trámites de visas para quienes las necesiten para viajar a EEUU.  La Unión de Libertades Civiles de EEUU  (ACLU) y otros grupos cívicos también han salido en defensa de la comunidad gay.

El grupo “Equality Florida” ha recaudado más de $1.3 millones para las víctimas y sus familiares, mientras sindicatos como la federación sindical AFL-CIO y el Sindicato Internacional de Trabajadores de Servicio (SEIU) también se movilizan para ayudar a las víctimas y para frenar el odio.

El SEIU tiene unos 7,000 miembros en la zona central de Florida, buena parte de ellos latinos.

“Estamos resueltos a hacer lo que sea necesario para movilizar a nuestra comunidad y a nuestros miembros para pedir un alto al odio y la violencia. Nuestra máxima prioridad es brindar ayuda a las víctimas… pero también queremos políticas públicas que pongan fin a este absurdo”, dijo Rocío Sáenz, vicepresidenta ejecutiva de SEIU.

Violencia anti-gay

Además de The Center.org, otros grupos cívicos de todo el país han denunciado la violencia anti-gay, a través de las redes sociales con etiquetas como “#EnoughisEnough”, “#PulseOrlando”, “#LoveWins”, y “#SomosOrlando”, y preparan más vigilias a lo largo de la semana.

Según la Coalición Nacional de Programas Anti-Violencia (NCAVP), el 28% de los crímenes cometidos contra la comunidad gay afectó a los latinos en 2015.

Y de los 5,479 delitos motivados por el odio en 2014, el 18.7% se cometieron contra homosexuales, según datos de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI).

Incluyendo la masacre de Orlando, el grupo “Human Rights Campaign” (HRC) ha documentado cuatro grandes atentados contra la comunidad LGBTQ que han dejado una estela de muertos y heridos.

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La masacre en Orlando “es apenas un pequeño asomo a un profundo pozo de odio que existe en sociedades en todo el mundo” contra los gays, dijo Charles Radcliff, de la Oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas, al advertir que no hay cifras precisas fiables porque muchos delitos no son reportados.

Activistas pro-gays aseguran que en lo que va de 2016, alrededor de 500 homosexuales, lesbianas y transgénero han sido asesinados en las Américas.

Mateen, de 29 años y nacido en EEUU de padres afganos musulmanes, frecuentó el club en al menos una decena de veces, y presuntamente tenía interés en los homosexuales –usó la aplicación Jack´d con regularidad-, algo prohibido por su religión.

Se desconoce a ciencia cierta si Mateen era gay, si cargaba una tormenta interior por la vergüenza de sentirse gay, y si esa homofobia interiorizada lo llevó a cometer la masacre.

Los psicólogos aseguran que “huir” de la homosexualidad no está reñido con la frustración de querer abrazar esa identidad sexual y no hacerlo por restricciones religiosas o sociales.

El resultado ahora es la peor masacre en la historia moderna de EEUU.

Estamos en una crisis. Esto no fue un ataque solo contra nuestros hermanos y hermanas de la comunidad LGBTQ sino también contra nuestra comunidad hispana”, dijo ayer en rueda de prensa Zoe Colón, directora en Florida de la Federación Hispana, un grupo comunitario nacional.

Obama, el “consolador en jefe”

Como tantas otras veces desde 2009, el presidente Barack Obama hará las veces de “consolador en  jefe” cuando viaje a Orlando este próximo jueves, previsiblemente con un mensaje de esperanza y solidaridad con las familias de las víctimas, y destacando la resiliencia del pueblo estadounidense.

En su tercer día de declaraciones sobre la masacre, Obama reafirmó hoy su compromiso con combatir actos de terrorismo dentro y fuera de EEUU, sin violar los valores fundacionales del país y el respeto a los derechos civiles de las minorías étnicas y religiosas.

Si bien el viaje de Obama no devolverá a la vida a las víctimas, los activistas aseguraron hoy que al menos la óptica de su presencia envía el mensaje de que la comunidad LGBT “no está sola”.