Llama a programa para hablar de viejo amor y confiesa que abusó de su nieta

Puras risas hasta que el hombre deja a todos mudos
Llama a programa para hablar de viejo amor y confiesa que abusó de su nieta
El conductor decidió no seguir con la comunicación.
Foto: (La Nación)

Es habitual que las comunicaciones entre Andy Kusnetzoff y sus oyentes duren varios minutos y sean muy divertidas. El periodista tiene la habilidad de lograr que le cuenten anécdotas desopilantes pero lo que le pasó hace unos días al aire lo dejó prácticamente sin palabras: un hombre contó que había abusado de su nieta.

Todo empezó como un gran chiste. Llamó un marinero, de 72 años con el objetivo de recuperar a su ex pareja con la que estuvo casado sólo tres meses y ya está hecho el trámite de divorcio. Parecía un personaje ilustrado: habló de sus amores y, entre risas, contó: “Nunca estuve con una mujer sobrio”. Bromeó con que su último fracaso amoroso lo relaciona a su vínculo con el alcohol y recordó que, por ejemplo, una botella de whisky le duraba un día.

La comunicación se extendió poco más de 13 minutos y, los primeros ocho, son de puros chistes pero el marinero desliza que cometió un error muy grave que lo alejó de su familia, y aunque Andy no quiso entrar en ese terreno, Cayetano fue al hueso y le preguntó: “¿Qué hiciste?”.

El hombre quiso esquivar el interrogante y retomó el tema de su ex. Contó que navegó 35 años y estuvo 30 como Capitán. Recordó que su primera borrachera fue a los 12 y que a los 70 dejó de tomar. “Cuando te pasa una vida por delante y descubrís que sos otro tipo decís ¿qué cuernos hice?”, dijo, pero rápidamente retomó el humor cuando los periodistas le preguntaron si es verdad que un capitán o marinero tiene una mujer en cada puerto. “Lo hice toda mi vida y nunca le fui fiel a ninguna mujer”, retrucó el oyente.

El aire se colmó de risas y celebración hasta que le preguntaron por qué había dejado de tomar. “Porque hice algo que no se debe hacer. Cometí un pecado, le fallé a mis hijos, hice una cosa que no tiene perdón. Le fallé a mis hijos. Fui el peor padre del mundo, me echaron de su casa con toda la razón del mundo y eso no tiene perdón y el único consuelo que tengo es que estoy sobrio, sé lo que hice, no lo quiero volver a hacer. Miro a Mayorca donde está mi hijo al que más daño le hice, me emociona pero me la tengo que bancar”, explicó.

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El marinero intentó volver a hablar del vínculo con su ex, pero se interrumpió a sí mismo para decir: “Me dijo ‘opción 1: Si podés matarte, matate. Opción 2: No vengas porque te mato’. Él es Capitán de Ultramar. Y lo que yo hice no tiene perdón”.

“¿Pero qué hiciste Capitán?”, lo interpeló Cayetano sin entender de qué estaba hablando el entrevistado. “No lo puedo contar al aire porque es algo que no es narrable. Tiene que ver con la familia. Derrapé con el alcohol de tal manera que perdí todos los límites, rompí todos los códigos. Absolutamente todos, eso es lo que más me duele. Tiene que ver con la hija de mi hijo. No hice nada terminante pero el sólo hecho de haber manoseado a mi nieta es más que suficiente para que no tenga perdón de Dios. Aunque soy ateo, gracias a Dios. Eso no se perdona. Los hermanos hacen causa común y me parece perfecto. No sé dónde meterme de la vergüenza pero hay que vivir. Estoy haciendo la secundaria porque era Capitán con sexto grado. Quiero entrar a Filosofía y Letras”, explicó.

Los silencios en radio se sienten y el que vino después de ese relato también. Kusnetzoff tomó el control de la situación y dijo: “A mi me dejás en un lugar incómodo porque al contarme lo que hiciste yo no puedo tratarte como un oyente más. No hace falta decirte nada porque vos sabés lo que hiciste pero me vas a entender que yo no puedo seguir como si nada diciendo ‘llamemos a tu ex’. Yo no puedo seguir cómodo con la charla. Es un tema muy delicado, entenderás por qué me costaría seguir como si nada (…) Es irrecuperable. Vas a tener que vivir con eso. Hay un sólo motivo por el cual sigo con vos al aire: porque creo está bueno hablar del alcohol, de lo que te pasó, de que te diste cuenta tarde pero lo viste”.

El marinero entendió la situación y agradeció el tono de la charla. “Me encanta de ustedes el respeto que tienen hacia las personas. Sobre todo hacia una persona mayor que tuvo la oportunidad de sincerarse en voz alta porque yo no creo en la Iglesia pero creo en el hombre. Hay que asumir lo que uno es, hacerse cargo”, concluyó.