Ser gay no es una enfermedad

Expertos apoyan una ley en el estado de Nueva York que prohíbe las “terapias de conversión” para personas LGBT
Ser gay  no es una enfermedad
Expertos opinan que terapias para gays son traumáticas y peligrosas. /Shutterstock

Nueva York es uno de los seis estados del país donde se prohíben las “terapias de conversión para personas gays”. Con una ley firmada en febrero pasado, el estado declaró como ilegal este polémico y cuestionado procedimiento que aún se practica en muchos lugares en Estados Unidos.

Hoy en día, esta ley tiene mayor importancia y vigencia que nunca. No sólo porque la comunidad LGBT (lebianas, gays, bisexuales y transgéneros) está celebrando el Mes del Orgullo Gay, cuyo evento más importante es la gran marcha el próximo 26 de junio, sino por la masacre ocurrida recientemente en el club gay de Orlando.

Esta tragedia, en la que murieron 49 personas y 53 resultaron heridas, ha sido catalogada como un acto terrorista y como un crimen de odio debido a que casi todas las víctimas eran personas de la comunidad LGBT.

Esto también ha puesto de relieve, una vez más, lo difícil que es ser gay en un país como Estados Unidos que, a pesar de ser tan desarrollado, tiene un gran historial de discriminación, intolerancia, desigualdad, persecución y sobre todo odio contra personas que tienen una orientación sexual o una identidad de género diferente.

Lo más triste es que el odio y la falta de aceptación no sólo vienen por parte de extraños sino por miembros de la propia familia de la persona gay. Esto ha llevado a muchos padres a internar a sus hijos –especialmente niños y adolescentes que muestran tendencias gay a corta edad —en “terapias de conversión”, las cuales intentan cambiar la orientación sexual o la identidad de género de los individuos.

Sin embargo, esta práctica, que fue catalogada de “aborrecible” por parte del gobernador de Nueva York Andrew Cuomo cuando firmó en febrero la ley que la prohíbe, es repudiada por muchas asociaciones y organizaciones médicas, psiquiátricas y psicológicas a lo largo del país.
“Ser lesbiana, gay, bisexual o transgénero no es un desorden, una enfermedad, un mal, una deficiencia o un defecto”, dijo el doctor Warren Seigel, vocero de la Academia Pediátrica de Nueva York cuando se firmó la ley.

Según estipula la legislación, las compañías aseguradoras en el estado de Nueva York, tanto públicas como privadas, ya no pueden cubrir este tipo de terapias, que son consideradas ineficientes y dañinas.

De igual manera las clínicas y centros de salud bajo la jurisdicción del Departamento de Salud del Estado de Nueva York tampoco podrán ofrecer estos tratamientos psiquiátricos.

Estas terapias no cambian la orientación sexual

Según explica en su página web la Asociación Americana de Psicología (APA), estas terapias no cambian la orientación sexual de la persona.

“Aún cuando la mayoría de los homosexuales viven vidas felices y exitosas, algunas personas homosexuales o bisexuales pueden buscar un cambio en su orientación sexual a través de la terapia, a menudo como resultado de coacción por parte de miembros de su familia o grupos religiosos. La realidad es que la homosexualidad no es una enfermedad. No requiere tratamiento y no puede cambiarse”, indica la APA.

También, el presidente Barack Obama ha apoyado esfuerzos legislativos para prohibir el uso de la llamada “terapia de conversión” en contra de los menores y en 2015 dio a conocer un estudio llamado “Abuso de Sustancias y Salud Mental de la Administración de Servicios” (SAMHSA) que condena esta práctica.

Este estudio, que fue desarrollado en colaboración con la APA y un panel de expertos en salud conductual, es la primera revisión que se realiza a nivel federal, en profundidad, de la terapia de conversión.

Como informa la SAMHSA, “las variaciones en la orientación sexual, identidad de género y expresión de género son normales. La terapia de conversión no es eficaz, refuerza los estereotipos perjudiciales de género, y no es un tratamiento de salud mental apropiado”.

Según se informó, Obama se mostró partidario de terminar con estas terapias tras sentirse conmovido, como el resto del país, por el caso de Leelah Alcorn, una joven transexual de 17 años que se suicidó en Ohio, en diciembre de 2014, tras dejar una nota en la que explicaba que sus padres le habían forzado a acudir a una terapia de conversión.

A pesar de esto, y de toda la evidencia científica que muestra su poca efectividad, las terapias de conversión para miembros del colectivo LGBT siguen contando en EEUU con gran apoyo por parte de muchas familias, grupos conservadoresy religiosos.

Hispanos usan la religión para cambiar a los gays

Para Lissette Marrero, subdirectora del Programa de Sida de Adolescentes del Hospital Montefiore en El Bronx, muchas familias hispanas ven con malos ojos a las personas gay y se aferran a sus creencias religiosas para intentar cambiarlas.

“Dentro de la comunidad latina, debido a su gran énfasis en la religión y el catolicismo, que son la base fundamental de sus creencias, normas y tradiciones, se puede crear un ambiente difícil y hostil para muchos jóvenes, quienes han escuchado en la iglesia que el ser gay es un pecado y que van a ir al infierno. Muchos utilizan a Dios y a las escrituras de la Biblia para hacer que estas personas se sientan inferiores”, explica Marrero.

“Esto es algo que pasa de forma encubierta; muchos latinos usan a sus líderes religiosos, pastores, reverendos y curas, que usan conversaciones basadas en la fe o la consejería como una forma de terapia de conversión para sus niños”, agrega la trabajadora social.
Marrero aconseja a los padres que, si su niño encuentra la fuerza para salir del closet y decirles que es gay, lesbiana, bisexual o transgénero, que no lo rechacen y que lo amen de manera incondicional.

“Son terapias perjudiciales, traumáticas y muy peligrosas”

Las terapias de conversión no son sólo innecesarias y poco efectivas, sino que las mismas pueden causar mucho daño físico y emocional a las personas que son sometidas a las mismas. Así lo indica la doctora Donna Futterman, directora del Programa de Sida de Adolescentes del Departamento de Pediatría del Hospital Montefiore en El Bronx.

“Estas terapias pueden ser muy dañinas. Pueden destruir las emociones de alguien y hacerle sentir que no vale nada. Esto los puede llevar a la depresión y al suicidio”, asegura Futterman.

Según explica la pediatra, algunas veces se usan tratamientos con medicinas, que son las mismas administradas a personas que son depredadores sexuales o violadores.

“Esto es conocido como castración química, que elimina el deseo sexual o la habilidad de tener una erección. Muchas veces a los hombres se les muestran fotos de otros hombres y se les dan medicinas para provocarles náuseas o se les dan descargas eléctricas para tratar que eliminen sus reacciones (de deseo), y este tratamiento terrible termina hiriendo a la persona”, explica la experta.

Otro problema con estas terapias, agrega Futterman, es que las personas son aisladas del amor de su familia, de sus amigos, de sus comunidades y de sus iglesias, y eso puede tener un impacto negativo.

“Por ejemplo, una teoría es que el pistolero de Orlando era un chico que tenía atracción hacia otros hombres, pero por su familia y su cultura, que le decían que eso estaba errado, tenía muchos conflictos y eso hizo acumular mucha rabia dentro de él.

Por eso, tratar de cambiarle a alguien sus inclinaciones naturales es muy peligroso, porque se puede convertir en una persona alienada”.

No es un problema mental o emocional

Según explica la Asociación Americana de Psicología (APA), en su portal de internet, más de 35 años de investigación científica objetiva y bien diseñada han demostrado que la homosexualidad, en sí misma, no se asocia con trastornos mentales ni problemas emocionales o sociales. Esto es apoyado por la mayoría de psicólogos, psiquiatras y otros profesionales de la salud mental en EEUU.

En 1973, la Asociación Americana de Psiquiatría confirmó la importancia de una investigación nueva y mejor diseñada y suprimió la terminología “homosexual” del manual oficial que detalla los trastornos mentales y emocionales. Dos años después, la APA promulgó una resolución apoyando esta supresión.

Durante más de 25 años, ambas asociaciones solicitaron a todos los profesionales de la salud mental que ayuden a disipar el estigma de enfermedad mental que algunas personas todavía asocian con la “orientación homosexual”.

También, el Colegio Americano de Médicos (ACP), la segunda mayor organización médica de EEUU, se posicionó en contra de estas terapias.

En 1997 el Consejo de Representantes de la APA aprobó una resolución afirmando cuatro principios básicos en materia de tratamientos para alterar la orientación sexual. Estos principios son:

  • La homosexualidad no es un trastorno mental y la APA se opone a todas las manifestaciones en ese sentido.
  • Los psicólogos no participan a sabiendas o no toleran prácticas discriminatorias con lesbianas, gays y bisexuales.
  • Los psicólogos respetan los derechos de las personas, incluyendo lesbianas, gays y bisexuales, quienes tendrán privacidad, confidencialidad, autodeterminación y autonomía.

Prohibida en seis estados de EEUU

Nueva York se convirtió en febrero en el sexto estado en EEUU en prohibir las terapias de conversión. Actualmente, otros 21 estados están preparando normas o proyectos de ley en el mismo sentido. Los otros estados que ya prohíben esta práctica son:

  • California.
  • Oregon.
  • Illinois.
  • Nueva Jersey.
  • Washington D.C.
  • Cincinati

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