Juan Gabriel: México te sigue amando

Desde el pasado 28 de agosto que falleció el intérprete, decenas de fanáticos comenzaron a reunirse frente al Palacio de Bellas Artes
Juan Gabriel: México te sigue amando
El cortejo fúnebre avanzó por las principales calles de Ciudad de México.

Ciudad de México

El cielo se nubló y los mariachis tronaron para romper el corazón de 7,000 de personas que acudieron al interior y la explanada del Palacio de Bellas Artes para despedir las cenizas de Alberto Aguilera Valadez “Juan Gabriel” en la ciudad que lo consolidó como el más querido cantautor popular de entre siglos.

El tenor Fernando de la Mora cantó y por las mejillas de Iris Rodríguez, una ama de casa del Estado de México, rodaron lágrimas al recordar cuando el mismísimo Juan Gabriel intervino a defenderla porque los guardias de seguridad querían echarla de concierto en Netzahualcóyotl, un municipio conurbado de la capital mexicana.
Como quisiera, ay, que tu vivieras/ que tus ojitos jamás se hubieran cerrado nunca y estar mirándolos/ amor eterno e inolvidable/ tarde o temprano estaré contigo/para seguir …amándonos”.

“El boleto me había costado 100 pesos y eso me daba acceso a las últimas gradas pero yo quería estar en la primera fila y en uno de los desbarajustes en la entrada principal me colé, me senté hasta adelante, en un lugar vacío, pero me descubrieron y me querían correr, pero él se dio cuenta y le pidió que me dejaran”, contó Rodríguez.

Desde el pasado 28 de agosto que falleció el intérprete por un infarto en California, decenas de fanáticos comenzaron a reunirse aquí frente al Palacio de Bellas Artes con coronas y ramos de flores que se unieron a otros enviados de la Presidencia de la República, la Secretaría de Cultura o de artistas como Luis Miguel.

Poco a poco las decenas de seguidores se hicieron cientos y hasta congregar hoy miles que desde la madrugada comenzaron a hacer filas, cantar, aplaudir y llorar al ritmo de los recuerdos a lado de artistas presentes: Aída Cuevas, Lucía Méndez, Alejandra Ávalos, Pablo Montero y la Sonora Santanera.

A las 3:00 de la tarde, cuando las cenizas arribaron desde Ciudad Juárez -donde el artista vivió su juventud- y el cortejo fúnebre avanzó por las principales calles de Ciudad de México, los ánimos se exacerbaron a ratos eufóricos, a ratos muy tristes, según la canción que sonara entre las más del  1,800 del repertorio.

JUAN GABRIEL

“Extraño tanto a mi pueblo, mi pueblo de campesinos/ que siembran de sol a sol la tierra con un cariño/y hacen que brote el amor por todo el sembradío…”

Así llegaron cantando a Bellas Artes un centenar de paracurenses con sus historias a cuestas sobre “las 30 o 40 visitas “que, dicen, hizo El Divo de Juárez discretamente para evitar reflectores y convivir con sus paisanos.

“Caminaba solo, sin guardaespaldas, y una vez organizó una fiesta, una cena con música y mariachis y fuimos todos a su rancho: ahí estaba la cantante Dulce y hasta sus hijos (tiene cuatro): fue uno de los días más felices de mi vida“, cuenta Mancel Lagar quien cargaba una fotografía de Juanga, cuando en 2004 fue padrino de graduación de la secundaria de Parácuaro.

Desde otra perspectiva, Vanessa Luviano hizo cuentas, recurrió a su memoria de mexicano-americana nacida en Los Ángeles, desde donde viajó para despedirlo, pero no encontró a otro artista que cante, que escriba y que sea un show man, como ella lo llame. “No, no hay otro mejor”, dijo.

Luviano, de 31 años, no dudó en dejar por unos días su trabajo en ATT para viajar a la Ciudad de México y esperar. “Ni mi curiosidad por las Basílica me había hecho venir”, cuenta en un perfecto español con marcado acento. “Vengo en representación de mi familia”.

Por la tarde avanzó por la larga fila para encontrarse con las cenizas del cantautor en el Palacio de Bellas Artes, el mismo que años atrás abrió para la música popular y este lunes lo colocaron en un atril con su foto vestido de blanco, con las manos abiertas y la leyenda: Amor Eterno.

Alicia Núñez, una comerciante de 56 años, estuvo ahí, lista para “darle la bendición” a su ídolo. Sin embargo, cuando se acercaba a la puerta principal, prefirió recordarlo lejos del glamour, cuando lo vio por primera vez en la película “Mi Vida”  donde narró su vida de pobre y su amor por la música.

“Me había escapado del trabajo para ir al cine y salí llorando y feliz”, dijo. “Como ahora”.

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