Video: Conserjes de L.A. cuentan sus historias de abuso y acoso sexual

Son mujeres, muchas indocumentadas y trabajan para empleadores que jamás han sido reconocidos por lo que son: depredadores sexuales
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Sobrevivientes de abuso se reunieron ayer en Pershing Square.

Hace ya 10 años que Leticia Soto fue atacada sexualmente por su supervisor mientras ella trabajaba en la limpieza de edificios; sin embargo, lo recuerda como si fuera ayer.

La mexicana, de 40 años, contó que por cerca de cuatro meses el hombre solo la observaba. Al principio Leticia pensó que su jefe solo revisaba su trabajo; luego ese sentimiento pasó de la incomodidad al miedo.

Me empezó a preguntar si mi [seguro] social era bueno, yo no sabía qué decirle porque yo era ilegal“, dijo. Tras confesarle la verdad, el supervisor le expresó que no tenía que preocuparse por eso, pero que a cambio tenía que hacer lo que él quería.

Ella, asustada, se disponía a entregarle las llaves del edificio donde estaba laborando, pero no tuvo tiempo. “Me jaloneó y me desabrochó mi camisa”, relató. El supervisor la golpeó en la cabeza y tras varios minutos de gritos y desesperación fue violada. Ella no volvió al lugar jamás.

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“Soy madre soltera… Haber sido violada y quedarme sin trabajo fue realmente traumante”, contó.

No denunció el hecho por miedo a ser deportada y hoy, por necesidad, aún sigue trabajando como conserje en edificios en horario nocturno sin ninguna protección.

Fue por ello que este jueves, junto a otras mujeres conserjes sobrevivientes de acoso y abuso sexual, protestaron en Pershing Square, en el centro de la ciudad, para pedirle al gobernador de California, Jerry Brown, firmar la propuesta AB 1978.

La medida, que ya fue aprobada por la legislatura de California, ayudaría a crear un registro de los contratistas y empleados de la industria en el estado para saber si tienen antecedentes de violencia sexual. De tenerlo, no podrían trabajar como supervisores ni registrarse ante el estado.

“Muchos de ellos [contratistas] trabajan en una economía subterránea, donde roban el sueldo de estas mujeres inmigrantes o tienen casos donde las mujeres han sido violadas y no se han resuelto”, dijo para La Opinión Alejanda Valles, secretaria-tesorera del SEIU-USWW (Sindicato de los trabajadores de Limpieza de todo California).

(Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)
(Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

Agregó que hoy en día cuando se contrata a un supervisor “nadie hace una verificación de sus antecedentes, no se tienen que registrar con el estado como en otras industrias. Es importante que para poder hacer negocio en California se tengan que registrar con el estado y regularlos”.

Otra de las cosas que propone la medida es asegurar que en la industria de los conserjes, todo contratista de limpieza entree a supervisores y trabajadores acerca de cuál es la diferencia de un asalto, acoso o violación. Y de no someterse a ello, no se podría acceder a ser contratistas de limpieza.

Valles asegura que muchas de las mujeres no saben que, por ejemplo, forzarlas a ver pornografía en la oficina es acoso sexual o qué tipo de penetración es una violación.

“Hemos tenido historias de mujeres que fueron abusadas con el palo de una escoba o con las mismas manos del supervisor, pero ellas no sabían que eso era violación ante los ojos de la ley”, explicó.

El gobernador Brown tiene hasta finales de septiembre para firmar la AB 1978, y mujeres inmigrantes y activistas exigen algo que las proteja de los abusadores.

El acoso

(Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)
(Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

Durante varias semanas la salvadoreña Dora Díaz, hoy de 49 años, tuvo que soportar las frases sexistas que lanzaba el supervisor del edificio en el que trabajaba como conserje aquí en Los Ángeles.

Él me decía que a todas las mujeres se les podía usar de prostitutas y que como nosotras teníamos necesidad [de trabajar] debíamos aceptar lo que él quisiera“, contó.

Los comentarios no quedaron ahí. Díaz cuenta que un día mientras se cambiaba en el baño, el hombre entró y le quiso arrebatar la ropa. “Puso sus manos sobre mi cuerpo y me jaloneó”. Ella forcejeó y evitó el ataque, luego el hombre le dijo: “O te acuestas conmigo o te van a despedir”.

Tras presentar su queja a recursos humanos, vio que le recargaron el trabajo y dos semanas después recibió una advertencia laboral. Catorce días después fue despedida.

(Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)
(Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

Han pasado seis años del ataque, pero Díaz lo recuerda con dolor. Mientras secaba sus lágrimas le pidió al gobernador Brown aprobar la medida AB 1978 porque es urgente y ya es hora de que escuche a las mujeres trabajadoras. “Hemos salido del anonimato porque no es justo que esto nos esté pasando”.

Próximo paso: Sacramento

Este lunes 12 de septiembre, cinco sobrevivientes de abuso y acoso sexual realizaán en Sacramento un ayuno de cinco días para pedirle al gobernador Brown firmar la propuesta AB 1978.

También estarán presentes grupos de ayuda que apoyan la medida como Planned Parenhood, East Los Angeles Women Center, entre otros. “Vamos a tener recursos para que las mujeres inmigrantes sepan qué deben hacer o dónde pueden ir para buscar ayuda porque muchas de ellas tienen miedo de denunciar y enfrentarse luego a una deportación”, dijo Valles.

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