Schumer pide considerar retiro del mercado de cigarrillos electrónicos 

Los fabricantes e importadores tienen la obligación de notificar a la CPSC los productos potencialmente peligrosos

Más de 2.5 millones de estadounidenses usan e-cigarrillos y ese número va en aumento. /ARCHIVO
Más de 2.5 millones de estadounidenses usan e-cigarrillos y ese número va en aumento. /ARCHIVO
Foto: Shutterstock

Las explosiones de cigarrillos electrónicos que se han registrado tanto en 2015 como en el año en curso, llevaron  al senador Charles Schumer a pedirle ayer a la Comisión de Seguridad de Productos de Consumo de los Estados Unidos (CPSC) y a la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA)  a que evalúen los e-cigarettes y las baterías de e-cigarrillos que se han incendiado causando lesiones a docenas de usuarios.

“Donde hay humo, hay fuego y eso parece ser el caso -una y otra vez- para muchos e-cigarrillos populares que han causado lesiones a docenas de personas”, dijo Schumer. “Con cualquier otro producto, se habrían tomado medidas serias y los cigarrillos electrónicos no deberían ser una excepción. A pesar de las explosiones, no se han emitido pedidos de  retiros del producto. Hay un silencio tanto de la industria como de los federales, así que es por eso que estoy sonando la alarma. La CPSC y la FDA deben investigar y determinar qué baterías y dispositivos de e-cigarrillos son los más volátiles, y requieren un retiro para asegurarse de que estas explosiones no se produzcan”.

Para sustentar su pedido Schumer señaló incidentes recientes en la ciudad de Nueva York en los que los usuarios de cigarrillos electrónicos sufrieron quemaduras de segundo y tercer grado por dispositivos que explotaron en sus bolsillos.

Ya este mes ha habido dos explosiones de cigarrillos en el noreste. En Nueva York, un socorrista de la MTA de 24 años, fuera de servicio, sufrió quemaduras de segundo grado en el muslo y la mano derecha cuando sus cigarrillos electrónicos explotaron en su bolsillo mientras conducían. En Connecticut, un hombre de 24 años sufrió lesiones cuando un cigarrillo electrónico explotó en su boca mientras fumaba. A finales de noviembre, un hombre sufrió quemaduras de tercer grado cuando su e-cigarrillo explotó en su bolsillo mientras trabajaba en Central Cellars en la estación Grand Central. El impactante incidente fue capturado en imágenes de seguridad. A principios de este año, un e-cigarrillo explotó en la cara de un muchacho de Brooklyn, de 14 años, en una tienda en el centro comercial Kings Plaza en Mill Basin. Según los informes, el niño ahora está ciego de su ojo izquierdo. Los fragmentos metálicos de la batería del e-cigarrillo penetraron ambos ojos y dejaron un gran corte en sus manos.

Más de 2.5 millones de estadounidenses están usando e-cigarrillos y ese número va en aumento. De acuerdo con la FDA y una crónica de la AP de la semana pasada, desde 2009 ha habido por lo menos 92 incidentes explosivos de cigarrillos electrónicos. El análisis de AP también explicó que es probable que los números sean menores simplemente porque muchas víctimas no reportan los incidentes. Además, según un informe del New York Times, aproximadamente el 90%  de los cigarrillos electrónicos del mundo se producen en China. A pesar de estos peligros, Schumer dijo que no ha habido ningún retiro del producto o advertencias defectuosas emitidas en productos del e-cigarrillo.

En 2016, la FDA emitió una norma extendiendo su autoridad reguladora para cubrir los cigarrillos electrónicos, vaporizadores y más. La FDA ahora tiene el poder de regular los cigarrillos electrónicos bajo la Ley de Control del Tabaco y la Prevención del Tabaquismo Familiar de 2009, que Schumer respaldó fuertemente. La nueva norma permite a la agencia regular los cigarrillos electrónicos, como lo hacen con  los cigarrillos tradicionales. Específicamente, bajo esta regla, la FDA ahora regula la fabricación, importación, embalaje, etiquetado, publicidad, promoción, venta y distribución de sistemas electrónicos de entrega de nicotina.

En virtud de la legislación vigente, los fabricantes e importadores tienen la obligación de notificar a la CPSC los productos potencialmente peligrosos.

La CPSC se encarga de proteger al público de los riesgos no razonables de lesiones o muerte asociadas con el uso de miles de productos de consumo. Por lo tanto, Schumer dice que la CPSC debe investigar y revisar inmediatamente los datos de lesiones para determinar si hay un patrón de lesión que requeriría un retiro del producto, y luego emitir el retiro necesario.