Optimismo en los pequeños negocios

Las promesas de desregulación, rebaja de impuestos y revisión de costos laborales animan a las organizaciones empresariales
Optimismo en los pequeños negocios
Las pequeñas empresas y la banca esperan que se deshaga parte de la regulación de la presidencia de Barack Obama./Shutterstock
Foto: Shutterstock

Donald Trump se presentó ante los votantes como el campeón de los trabajadores y muchos de ellos, mayoritariamente en los estados del centro y el sur del país, le dieron su confianza en las urnas.

A pocos días de su toma de posesión como 45 presidente del país, uno de los grupos de personas que más optimistas están ante la perspectiva de los cuatro años que están por delante no son los representantes de las organizaciones laborales y de consumidores sino las empresariales, entre ellas las organizaciones de pequeños negocios. (Estas organizaciones no representan necesariamente la visión de todos los empresarios de la misma manera que no todos los trabajadores coinciden con las posiciones sindicales).

De hecho, los representantes de la Federación Nacional de Negocios Independientes (NFIB) han pedido al Congreso que acelere la confirmación de cuatro candidatos a puestos en el Ejecutivo, Steve Mnuchin como Secretario del Tesoro, Andrew Puzder para la secretaría de Trabajo, Tom Price, para dirigir Salud y Servicios Humanos y Scott Pruitt que será administrador de la agencia medioambiental EPA.

Donald Trump, que durante la campaña dijo comprometerse por el bienestar y la oportunidad de los trabajadores, tiene en estos hombres un equipo al que esta federación de empresarios ha dado oficialmente una calurosa bienvenida porque consideran que serán fundamentales para llevar a cabo una reforma fiscal, del mercado de la salud y la desregulación de sectores que permita más flexibilidad en las operaciones.

En el 2016, los mayores problemas de los pequeños negocios, según un informe sobre problemas y prioridadades, los impuestos federales, las regulaciones y los altos costos de los seguros médicos eran los problemas en los que más se coincidía entre los pequeños empresarios.

Desde la NFIB y otras otaganizaciones empresariales se está en contra de la subida del salario mínimo, porque se considera que elevan los costos laborales y se destruye empleo. También se ha llevado a los tribunales el malestar por el cambio que permite que más trabajadores puedan cobrar horas extraordinarias, una decisión de Barack Obama que ahora está pendiente de lo que diga la justicia, y en cualquier caso el próximo Congreso y presidente.

Con respecto al salario mínimo, muchos estados y ciudades están actuando de espaldas al estado federal dada la negativa del Congreso republicano a elevar un centavo un salario que no se mueve desde 2009.

Puzder, en el departamento de Trabajo simpatiza con muchas de estas prioridades y la mayoría republicana en el Congreso ya ha empezado a dar los primeros pasos para eliminar el Obamacare (ACA) y sustituirlo por un plan que aún no se ha desvelado por más que afecte al cuidado de la salud de más de 20 millones de personas y un sector crucial para la economía del país.

El futuro presidente se ha mostrado favorable a la tesis de la llamada supply side economy, o trickle down economics, cuyo punto fundamental es que si se favorecen a los negocios y las personas con patrimonio con rebajas o eliminación de impuestos, se anima la inversión, se crea empleo y se genera más riqueza.

Esta teoría ha sido puesta en marcha  a distintos niveles en varias ocasiones ya que es abrazada por el partido republicano. Kansas, es el estado donde se ha aplicado con más rigor en los últimos años y hace frente ahora a una profunda crisis.

Más préstamos

En cualquier caso, la combinación de este futuro ambiente de desregulación en todos los sectores, incluido el financiero y la razonable marcha de la economía que deja como herencia Obama ha dado lugar a un optimismo que se manifiesta en una mayor concesión de créditos de los bancos a los negocios por parte de la banca. Según Biz2Credit, la actividad de préstamos entre los grandes bancos y los prestamistas institucionales ha sido muy elevada a finales de año.

Los préstamos a pequeños negocios, siempre difíciles de obtener sobre todo para empresas de nueva creación, aumentaron casi un 24% en diciembre, por quinto mes consecutivo. Además, prestamistas institucionales han incrementado sus tasas de aprobación de créditos por sexto mes consecutivo. Solo en diciembre el 63.4% fueron aprobados según Biz2Credit.

Según un comunicado del presidente de esta entidad, Rohit Arora, “la combinación de una mejora económica y la esperada desregulación del sector financiero cuando Donald Trump tome posesión ha proporcionado optimosmo a la banca lo que ha resultado en una tasa mayor de aprobación de créditos”.

A esto hay que añadirle dos matices. Una de ellas la explica Arora que recuerda que a principio de año el dinero no se movía con fluidez y los bancos han querido llegar a unos objetivos de fin de ejercicio. La otra cuestión es que las previsibles subidas de tasas de interés (la Reserva Federal subió tasas en diciembre) van a encarecer el precio de los préstamos y por ello muchos empresarios y particulares están intentando acelerar decisiones que implican tomar prestado