Sara Beltrán, en manos de ‘La Migra’

Dónde están los valores humanitarios de Estados Unidos
Sara Beltrán, en manos de ‘La Migra’
Familias luchan contra las deportaciones en la era Trump.

En noviembre de 2015, Sara Beltrán Hernández, una madre salvadoreña de 27 años cruzó la frontera entre México y EEUU, e inmediatamente fue detenida por agentes de la patrulla fronteriza. En su condición de centroamericana se acogió al asilo, alegando que venía escapando de violencia doméstica y violencia pandilleril.

Desde esa fecha ha estado detenida, a la espera de que su petición sea tramitada. En enero pasado un juez denegó la petición de Sara y su deportación se encuentra detenida porque sus abogados apelaron el fallo.

El 11 de febrero de 2017 Sara, quien venía manifestando diversos síntomas, como dolor de cabeza, náusea, falta de apetito, mareos, sangrado por la nariz, etc. sufrió un desmayo y fue trasladada desde el centro de detención Prairieland en Alvarado, Texas, hacia el centro de salud del hospital Huguley en Forth Worth, Texas. Después de una serie de exámenes se determinó que Sara tiene un tumor cerebral y que probablemente requerirá una cirugía. A pesar de su delicada condición, el miércoles pasado, Sara fue sacada del hospital por agentes de inmigración y aduanas, y regresada al centro de detención.

De acuerdo a declaraciones de los familiares de Sara, se les ha negado a ellos y a los abogados el acceso a la detenida, y afirman que durante su estancia en el hospital la mantuvieron asegurada con grilletes a la cama.

Los abogados y familiares de está pobre mujer le han pedido a inmigración que por razones humanitarias ordenen su excarcelación para que pueda reunirse con sus familiares en Nueva York.
Cuando se cuestiona a las autoridades migratorias solo responden que ellos están dando cumplimiento a las órdenes superiores recientemente establecidas.

Para resumir, este es el caso de una madre que no representa ningún peligro para la sociedad estadounidense, que tiene un caso pendiente en las cortes de inmigración, que padece una enfermedad grave que podría derivar muy prontamente en su muerte, y que es tratada por las nuevas directrices del departamento de seguridad interna como la más peligrosa de las criminales.
Estimados lectores, solo nos quedaría por preguntarnos, es este el país que queremos? Refleja está monstruosa situación los valores estadounidenses? Son estos los llamados valores cristianos de los que nos ufanamos tanto?

No, y mil veces, no, esto solo prueba que este nuevo régimen hace mofa de todos y cada uno de los derechos garantizados en la Constitución, y que de ahora en adelante, el debido proceso, la no aplicación de castigos crueles e inusuales, el derecho a la defensa, y los valores humanitarios que han sido parte intrínseca de la fibra de esta sociedad, son cosas del pasado. Se viven días muy tristes.

(Jorge Delgado es un columnista que reside en Los Angeles)