“La escuela salvó a mi hijo del fracaso”

Padres hispanos comparten su experiencia como miembros de comunidades de escuelas charter de NYC
“La escuela salvó a mi hijo del fracaso”
María Morán, Pily Quintanilla, Héctor Reyes y Nelly Campos se sienten contentos de tener a sus hijos en una escuela charter. /MARIELA LOMBARD

Lourdes Negrón Mohamed es una madre boricua que vive en Brooklyn. Su hija, Bianca Mohamed, tiene 8 años y estudia 3er. grado en Success Academy de Fort Green.

Bianca estudió desde PreKinder hasta 2o. grado en la escuela distrital Ann Sullivan; su madre recuerda que aunque es muy buen centro de estudios, la comunicación con las maestras no fluía y a veces pasaban días y hasta semanas para recibir información crítica tanto del desempeño académico como disciplinario de la niña.

“Cuando Success Academy abrió en Bensonhurst me llegó una invitación, pero como no sabía qué era ignoré la carta. Poco después una amiga me contó que había logrado inscribir a su hija y fue así como comencé a interesarme”, contó.

Y es precisamente la buena comunicación una de las principales características que Lourdes destaca de Success Academy, en el primer año que su hija estudia allí. Además, puede observar la ventaja que tiene Bianca en Matemáticas respecto a niños de otros centros de estudios.

Lourdes Negrón junta a su hija Bianca, que estudia en la Success Academy de Fort Green. /SUMINISTRADA

“Antes nos costaba mucho que hiciera la tarea, se distraía mucho. Ahora tiene su propia rutina y en Matemáticas practican una técnica de No Hesitation Math que les permite hacer 24 ejercicios en un minuto”, destacó. Ann Sullivan es una buena escuela, recalcó, pero también reconoce que la saturación de las aulas impide que los maestros cumplan a cabalidad su misión.

María Patiño García agradece a su madre, una inmigrante mexicana, por inculcarle la importancia de la educación.

Desde que su hijo Jayden comenzó la escuela, aplicó a escuelas charter porque quería que él tuviera una educación personalizada, algo que es prácticamente imposible en las escuelas de distrito.

“Mi hijo llevaba bajas calificaciones, lloraba porque no quería ir a la escuela. No le daban la atención que necesitaba”, relató.

Finalmente logró un puesto en The Renaissance Charter School (Jackson Heights) para que el niño comenzara 5to. grado. “La escuela salvó a mi hijo del fracaso”, afirmó de manera contundente.

Las maestras le hicieron una evaluación y diseñaron un Programa de Educación Individual (IEP) para ayudarle a nivelar su rendimiento, el cual incluyó clases extraordinarias y en fin de semana.

“Ellos entendieron la necesidad que él tenía”, apuntó.

Ahora Jayden está en 6to. grado, y su hermana Chloe en 1ero. La familia García Patiño espera que ambos mantengan sus buenas calificaciones para graduarse de High School.

Al igual que María, un grupo de padres de familia de la Academy of the City Charter School, ubicada en Woodside, coincidió en que la comunicación es un aspecto indispensable en su confianza hacia el centro donde estudian sus hijos.

Pily Quintanilla, mexicana, tiene una niña en 3er. grado y un niño en 1er. grado; María Morán, ecuatoriana, tiene una niña en los mismos grados; Nelly Campos tiene una hija en 5to. grado y uno en 1er. grado y el hijo de Héctor Reyes está en 3er. grado.

Al ser entrevistados destacaron la política de puertas abiertas del director, Richard Lee. “Para mí es muy buena, me ha gustado mucho el acceso a los maestros, uno no tiene que esperar a hacer citas. (El ambiente) yo lo veo como una escuela familiar, es pequeña y nos ayudamos y contribuimos todos, desde el guardia de seguridad hasta las autoridades”, dijo la señora Morán, madre de Natasha y Aarón.

Pily Quintanilla sostuvo que “los niños no son vistos tanto como una estadística para los exámenes estatales y hay un gran enfoque en música, arte y educación física”. Aunque para Sofía, su hija en 3er. grado la carga académica es más demandante, “no creo que es excesiva”, apuntó.

Asimismo, la señora Morán ha experimentado la enriquecedora labor de ser voluntaria desde que su hija Camila comenzó en Kindergarten. Su compromiso era tal que cuando se abrió una oportunidad aplicó para convertirse en maestra sustituta y ahora se desempeña como asistente de la maestra de español.

El señor Reyes, también se sumó a los comentarios que destacan la buena comunicación con el director y los maestros como factor clave en el buen desempeño de su hijo. Indicó que aunque las tareas son “un poquito challenging”, su hijo Ismael va saliendo adelante.