Trump insiste en acusar a Obama de vigilancia electrónica en su contra

Su propio partido ha dicho que no hay pruebas que respalden ese argumento
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Trump insiste en acusar a Obama de vigilancia electrónica en su contra

WASHINGTON.- El presidente Donald Trump insistió este viernes en su acusación de que la Administración Obama realizó vigilancia electrónica en la Torre Trump el año pasado, aún cuando su propio partido ha dicho que no hay pruebas que respalden ese argumento.

Durante una rueda de prensa conjunta con la canciller alemana, Angela Merkel en el Salón Este de la Casa Blanca, Trump no sólo volvió a darle oxígeno a la acusación, sino que tampoco ofreció disculpas por que la Casa Blanca implicó a los servicios de inteligencia británicos.

El pasado 4 de marzo, Trump afirmó en cuatro mensajes en Twitter que acababa de enterarse de que el entonces presidente Barack Obama había hecho escuchas telefónicas en la Torre Trump durante la contienda presidencial.

Trump suele emitir mensajes en Twitter luego de ver algún reportaje en medios conservadores, como la cadena televisiva Fox News.

En esa ocasión, Trump aludió a los comentarios que hiciera en un programa de opinión de Fox News el juez conservador, Andrew Napolitano, en el sentido de que, según sus fuentes, presuntamente los servicios de inteligencia del Reino Unido le hicieron el trabajo de espionaje a Obama.

El portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, reiteró ayer la acusación, que fue rechazada tajantemente por los servicios de inteligencia británicos.

Visiblemente molesto, Trump evadió hoy asumir responsabilidad sobre el incidente internacional o admitir que fue un error.

“Nosotros no dijimos nada. Lo único que hicimos fue citar a una cierta mente legal muy talentosa que fue la responsible de decir eso en televisión. Yo no tuve una opinión al respecto… no deberías estar hablándome a mí, deberías hablar con Fox”, dijo Trump en referencia a Napolitano.

Asimismo, Trump dijo que “raras veces” se arrepiente de algún mensaje en Twitter, y explicó que usa esa red social “cuando los medios no dicen la verdad”.

Fox News, por su parte, afirmó tras la rueda de prensa que no tiene pruebas de las acusaciones de Trump ni las del juez Napolitano.

No hay disculpas

En vez de ofrecer disculpas a los británicos, Trump aludió también a que, bajo la Administración Obama, la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) realizó vigilancia electrónica en 2010 del teléfono celular de Merkel. En su día, esa filtración a WikiLeaks también causó tensiones entre EEUU y sus aliados.

“En lo que se refiere a vigilancia electrónica, creo que por la pasada Administración, al menos tenemos algo en común quizá”, bromeó Trump, sugiriendo nuevamente que fue víctima de espionaje por Obama.

Trump tiene acceso a documentos clasificados y bien podría resolver esta controversia entregando las presuntas pruebas al Congreso, según observadores.

Sin embargo, Trump ha optado por mantener con vida sus controvertidas declaraciones, que han creado fisuras entre sus aliados republicanos en el Congreso y amenazan con crecer como bola de nieve.

Tanto demócratas como republicanos de los comités de inteligencia en ambas cámaras del Congreso han dejado en claro que no tienen pruebas que respalden las acusaciones de Trump.

El fiscal general, Jeff Sessions, un férreo aliado de Trump, tampoco cree en las acusaciones.

Los servicios de inteligencia de EEUU tienen plazo hasta hoy para entregar información sobre cualquier operación de espionaje durante la contienda.

Se prevé que el próximo lunes, el director de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), James Comey, comparecerá ante el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes para hablar del asunto.

La controversia sobre la acusación de Trump, sin fundamento, no solo ha atraído mala prensa para la Casa Blanca sino que también ha creado una distracción de los esfuerzos republicanos por anular “Obamacare”, aunque Trump insistió en que su partido está “unificado” y vaticinó que la medida republicana saldrá a flote.

En la rueda de prensa con Merkel, Trump negó ser un “aislacionista” en asuntos comerciales, y explicó que cree en un “comercio justo”.

Aunque ambos abordaron también otros asuntos bilaterales, como la cooperación en materia de seguridad, las graves acusaciones sobre la vigilancia electrónica acapararon titulares.