Stringer pide más recursos para una creciente población envejeciente y diversa

La contraloría señala que la población hispana anciana es la que más miembros tiene bajo el umbral de pobreza

Nueva York está haciéndose mayor y la ciudad  tiene que prepararse para una población con necesidades físicas específicas, finanzas personales estrechas y una diversidad cultural y social creciente. El contralor de la ciudad, Scott Stringer, ha recomendado a las autoridades que trabajen en varias direcciones — más vivienda asequible, más comunidades de seniors y redes de asistencia– para dar respuesta a una población con más años y más latinos que precisan atención.

Las cifras que maneja Stringer para abogar por estos cambios son claras.

Entre 2005 y 2015, el periodo de tiempo del que tiene datos su oficina, la población adulta de más de 65 años se ha incrementado por encima de las 182,000 personas por lo que hace dos años se contabilizaban 1.3 millones de envejecientes en la ciudad. En 10 años el crecimiento de esta banda de edad ha sido del 19%, es un ritmo mayor que el de aumento de la población joven. Ya son el 13% de la población.

La mayor parte de ellos están Brooklyn, Queens y Manhattan por este orden pero donde mayor concentración hay es en varios distritos de Queens y Manhattan. Muchos de ellos trabajan, siguiendo una tendencia nacional que está retrasando la jubilación de muchos baby boomers. El 17% de los seniors de la ciudad está trabajando o buscando trabajo. A pesar de ello, el 40% de los hogares en los que viven dependen de programas gubernamentales, incluida la seguridad social, para la mayor parte de unos ingresos que no siempre permiten comodidad para una necesidad básica: pagar la casa o apartamento en el que viven. Seis de cada 10 seniors pagan más del 30% de lo que tienen cada mes en pagar el techo bajo el que viven y ese es un porcentaje a partir del cual se considera que un hogar no es asequible.

Adicionalmente, y pese a que la población blanca sigue siendo la mayoría (el 42.8% frente al 32% del total de la población), el ciclo demográfico está llegando a más minorías en la ciudad. Según el American Community Survey no sube el número de blancos mayores de 65 años en la última década mientras que si lo hay entre las comunidades latina, negra y asiática.

Los latinos mayores empiezan a ser numerosos en la ciudad y, lamentablemente, tienen un grave problema, son los que más sufren la pobreza.

Según el informe de la contraloría el 28% de los latinos de esta edad viven por debajo el umbral de la pobreza (ingresos de $11,770 al año en el caso de una persona sola y de $15,930 en caso de dos) y peor aún, casi la mitad del total de ellos viven por debajo del 150% de esta puerta divisoria de la pobreza técnica (ingresos anuales de $17,655 en caso de una persona y de $23,895 en caso de dos).

A la vista de las tendencias, el contralor recomienda que se creen opciones de viviendas seguras y saludables para que los mayores puedan envejecer en sus casas. Sus sugerencias es que se enrolen automáticamente en un programa llamado Exención de Incremento de la Renta para Ciudadanos Senior (SCRIE) que solo usan la mitad de quienes cualifican, ampliar los requisitos para cualificar para la Exención de Propietarios Senior y desarrollar programas para que las casas puedan ser modificadas de tal manera que permitan un mejor uso.

Adicionalmente se quiere que haya más senior centers. En este sentido se hace énfasis en el hecho de que es necesario que los programas y servicios se desarrollen en español porque la comunidad latina sería una de la más beneficiada pero no acuden tanto a estos centros por la falta de programas y servicios cultural y lingüísticamente apropiados.

El contralor quiere además que se apoyen los servicios de quienes ayudan en el hogar a esta población, entre otras mejoras de las condiciones sociales.