Oficiales comparten cómo se puede honrar la vida de Carlos Moncayo

La muerte de Moncayo ya es un símbolo de las muertes innecesarias de los trabajadores cuando sus empleadores no obedecen las medidas de seguridad básicas

En abril del 2015, Carlos Moncayo perdió la vida luego de ser aplastado por una excavación no reforzada en una zona de construcción en el Meatpacking District. El fallecimiento del joven ecuatoriano continúa siendo un símbolo de las muertes innecesarias de los jornaleros por no seguir las medidas de seguridad básicas, en la ciudad de Nueva York.

“Este trágico hecho se podría haber evitado por los individuos y las compañías responsables de manejar este centro de trabajo, que por meses, ignoraron las innumerables advertencias sobre las condiciones de trabajo ilegales e inseguras que ellos crearon”, dijeron en una declaración conjunta el fiscal Cyrus R.Vance y el comisionado del Departamento de Investigación Mark G. Peters, en el segundo aniversario de la muerte.

Ambas agencias han desarrollado una unidad que se dedica a acusar a los malos actores ya que en la pasada década 464 trabajadores han muerto en zonas de construcción, según cifras del Comité de Seguridad y Salud Laboral de Nueva York.

Aunque la industria de construcción emplea al 3% de la fuerza laboral de la ciudad, representa la mayor parte (34%) de las muertes en lugares de trabajo.

El obrero ecuatoriano Carlos Moncayo  murió a los 22 años en abril del 2015.

Vance y Peters expresaron que las multas por las violaciones de la protección laboral son muy bajas y “no disuaden a las compañías a poner sus beneficios económicos y el cumplimiento de plazos de trabajo por encima de la seguridad de sus trabajadores”.

Las compañías que emplearon a Moncayo, el contratista Harco Construction y el subcontratista Sky Materials, fueron encontrados culpables de homicidio y pagaron una multa de US$10,000 – la pena máxima para cualquier compañía condenada por un delito grave en el Estado de Nueva York.

“La realidad es que una multa de $10,000 es solo un error en un contrato de construcción de varios millones de dólares. Para honrar la vida del Sr. Moncayo y proteger a los trabajadores como él, el Estado de Nueva York debe elevar la pena máxima contra corporaciones que su conducta conduzca a la muerte o lesión de ellos”, concluyeron.