Trump anticipa viajes más baratos con privatización de control aéreo

Demócratas creen que pasajeros verán más cargos en sus viajes si el asunto queda en manos privadas
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Trump anticipa viajes más baratos con privatización de control aéreo
Torre de control del aeropuerto JFK de Nueva York. Spencer Platt/Getty Images)

WASHINGTON.- El presidente Donald Trump anunció este lunes su controvertido plan para privatizar el sistema de control aéreo como herramienta para que los viajes sean más baratos, más rápidos, y más seguros, pero la ambiciosa idea chocó con las críticas y el escepticismo de demócratas y algunos grupos cívicos.

“Vivimos en una edad moderna pero nuestro sistema de control aéreo está dolorosamente atascado en el pasado… es hora de sumarnos al futuro. Por eso estoy proponiendo nuevos principios para una reforma del control de tráfico aéreo, para que los vuelos sean más rápidos, más seguros y más fiables”, dijo Trump durante un evento en el Salón Este de la Casa Blanca.

El sistema de control aéreo actual fue diseñado cuando apenas 100,000 personas viajaban en avión al año a través de los aeropuertos de EEUU, pero ahora esa cifra se acerca “a casi mil millones al año”, y las deficiencias del sistema causan pérdidas económicas por hasta $25,000 millones al año, aseguró.

Datos oficiales indican que el sistema de control aéreo de EEUU supervisa unos 70,000 despegues y aterrizajes a diario, con poco más de dos millones de pasajeros.

Asimismo, Trump criticó que la Administración Obama gastó más de $7,000 millones para modernizar el “anticuado sistema” pero, a su juicio, “fracasó totalmente… no sabían qué demonios estaban haciendo”.

Acostumbrado al uso de superlativos para describir sus propuestas, Trump aseguró que, en cambio, su plan para trasladar el sistema a manos de una corporación privada y sin fines de lucro reducirá los tiempos de espera en los aeropuertos, incrementará la eficiencia de las rutas, y disminuirá las demoras en los vuelos.

Trump citó el ejemplo de países como Canadá, que privatizó su sistema en 1996.

El cambio en el sistema, realizado como parte de su estrategia para la infraestructura nacional a largo plazo,  permitirá sustituir anticuados radares terrestres –que otras naciones han desechado- por equipos satelitales modernos y más precisos, guiados por el Sistema de Posicionamiento Global (GPS).

Según dijo posteriormente la secretaria de Transporte, Elaine Chao, eso ayudará a mejorar la “seguridad y eficiencia” del sistema, y a reducir los costos para los consumidores y los gastos de combustible para las aerolíneas.

Pero, desde el pleno del Senado, el líder de la bancada demócrata, Charles Schumer, advirtió de que la privatización del sistema traerá consigo un precio muy alto para los consumidores, especialmente si las aerolíneas siguen teniendo poder de decisión en el proceso.

“Esto permitirá que las mismas compañías aéreas, que han añadido cargos por equipaje, cargos por cambios (en los boletos), y menos espacio en los asientos, estén a cargo del sistema del control del tráfico aéreo”, dijo Schumer.

“Si se privatiza el control del tráfico aéreo, ¿Dónde están las protecciones de los consumidores? ¿Qué impedirá que no aumente el costo de volar?”, preguntó Schumer, dudoso de que las aerolíneas no cobrarán más a los viajeros.

Schumer criticó el plan de infraestructura de Trump al advertir de que, si es financiado por el sector privado, éste supondrá, debido a la búsqueda de ganancias, un mayor costo “para los trabajadores, los vendedores, los vacacionistas”, y quienes se desplazan a diario a sus trabajos.

La oficina de Schumer distribuyó un análisis de los recortes presupuestarios que, en su opinión, afectarán la modernización de la infraestructura.

El plan aéreo también suscitó reacciones mixtas, de cautela y de escepticismo entre diversos grupos en el sector de aviación.

Trump hizo el anuncio en el marco de la “Semana de la Infraestructura”, que contará con una serie de actividades en varias ciudades del país para promover su plan de infraestructura.

Durante la contienda, Trump prometió una inversión de un billón de dólares para la reparación, modernización o construcción de carreteras, puentes, aeropuertos y otras obras públicas, pero hoy mismo, la Casa Blanca dijo que el gobierno sigue realizando “consultas” y que el plan no estará listo antes de fin de año.