Cuidado con los ESCOs

Cuidado con los ESCOs
Hace años que los consumidores residenciales en Nueva York han estado pagando el 22% más por su electricidad que el costo cobrado por las compañías tradicionales en el 2015. /Archivo

Hay reptiles con la capacidad de cambiar su piel de acuerdo a su ambiente.  Igualmente, hoy en día nos encontramos rodeados por algunas corporaciones que habiéndole sacado el jugo al consumidor en chantajes de vivienda, se han reconfigurado para involucrarse en nuevas empresas en busca de nuevas víctimas. Disfrazados en un nuevo ambiente como ángeles de la economía han aterrizado en nuestros vecindarios, asegurándonos ahorros de servicios públicos de electricidad o gas. Se llaman ESCOs y como nos dice el refrán “te conozco bacalao, aunque vengas disfrazado”. Tristemente la peste tiene más potencia en comunidades donde la pobreza es palpable, la tez es más oscura, las arrugas son visibles, y el idioma extranjero.

Son pocas las familias que no han oído el timbre de una llamada telefónica o el toque en la puerta de un tal mensajero que afirma ser representante de la compañía de energía y propone darnos ahorros que han de constituir una panacea resultando en ingresos disponibles. Public Utility Law Project de New York (PULP), una organización de leyes sin fines de lucro, dedicada por más de 35  años a proteger los derechos del consumidor de bajos ingresos y los ancianos con ingreso fijo, ha estado investigando las quejas del consumidor y analizando los resultados. He aquí lo que se sabe en gran parte de los ESCOs:

-Los ESCOs, en acuerdo con una investigación llevada a cabo por PULP, han dirigido su “ataque” principalmente a las comunidades para las cuales el inglés no es el idioma primario; en particular

– Los ESCOs han enfocado sus empresas hacia los ancianos e individuos y familias al filo de la pobreza

– Los ESCOs han encontrado un ambiente fértil en comunidades de inmigrantes, y de color -–inclusive grupos hispanos, caribeños, asiáticos y otros más para los cuales el inglés no es el idioma primario;

-Los ESCOs acostumbran presentarse como gerentes legítimos de compañías de energía, aún son emisarios independientes, sin ninguna ley o regulaciones que requieran su responsabilidad, transparencia o contabilidad en ejercer sus maniobras;

-Los ESCOs, sin consideración al consumidor, acostumbran cambiar cuentas de una compañía de energía a un ESCO, sin el permiso ni conocimiento del consumidor, en lo que se refiere como “slamming”; y, finalmente,

– Los ESCOs, inevitablemente no llevan a cabo ahorros, sino un aumento en los gastos y compromisos económicos que debilitan la fundación económica del consumidor.

Hasta recientemente no ha habido ninguna regla que dirija la conducta de los ESCOs, ni una ley que les obligue a divulgar cómo conducen sus negocios.  Consumidores que han entrado en un acuerdo con ESCOs se han quejado, al ver que no han realizado ahorros, de que no pueden encontrar el gerente ni la compañía que le presentaron su contrato.  Otros consumidores han dicho que aunque encuentren la compañía, no han podido lograr terminar su contrato considerando que las promesas de ahorro no se han realizado y otros más se han quejado que los ESCOs han cambiado su servicio sin permiso y que llegan a darse cuenta solamente cuando sus pagos se encuentran atrasados con una compañía la cual no conocen.

Esta última semana, la Comisión de Servicio Público con el apoyo del gobernador Andrew Cuomo ha demandado que las compañías divulguen los cobros atribuidos a consumidores.  Ambas organizaciones, PULP –la cual ha defendido los derechos de consumidores pobres, ancianos y que hablan un idioma  extranjero–, y AARP –organización nacional representante de miembros de 50 años   o mayores– alaban a la Comisión de Servicios Públicos por haber sometido 176 citaciones a los ESCOs.   Este paso sin precedente, motivado porque los ESCOs rehusaron compartir datos exigidos por la Comisión en preparación de audiencias probatorias, servirá para dar transparencia a los servicios y ahorros ofrecidos, pero sin ser realizados, por los ESCOs.

Hace años que los consumidores residenciales en Nueva York han estado pagando el 22% más por su electricidad que el costo cobrado por las compañías tradicionales en el 2015.  Es decir que por los últimos treinta meses, a fines de junio del 2016, los clientes de los ESCOs pagaron un exceso de $816 millones, de acuerdo a la Comisión. Hoy en día esa suma aproxima $30 millones o mas mensuales en sobrepagos para ustedes, los consumidores.

Al haber rehúsado presentar la información requerida por la Comisión, los ESCOs han dilatado el proceso de la investigación y como resultado están acumulando unas ganancias de $30 millones o más mensualmente, regalo invisible pagado por ustedes los consumidores. Los ESCOs se han aprovechado de la falta de conocimiento por parte de sus clientes sobre sus prácticas de negocio dudosas.

El 13% de las residencias estatales, más o menos 910,000, hacen uso de los servicios de los ESCOs. Casi 120,000 residencias con la  electricidad y 72,000 residencias con el gas son participantes en programas designados para los pobres.

Ya es tiempo que esta injusticia social termine. Durante los próximos meses le mantendré al tanto sobre los resultados de la investigación.

-Ritchie Torres es concejal por el Distrito 15