¿Me hace esta carrera menos atractiva para casarme?

Mujeres solteras en carreras de altas ambiciones creen que lo que valoran los empleadores puede perjudicar sus relaciones
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¿Me hace esta carrera menos atractiva para casarme?
La brecha laboral entre hombres y mujeres no solo es salarial, es también de expectativas.
Foto: Shutterstock

El potencial laboral de una buena parte de la población está muy pendiente de un anillo y la promesa de una convivencia que se espera y desea sana y duradera, por más que no siempre ocurra, en vez de confiar en la fortaleza y capacidad personal. Si, hablamos del potencial profesional de las mujeres.

“Algunas mujeres evitan acciones y decisiones que les ayudarían en sus carreras como parte de un esfuerzo por parecer más atractivas para el matrimonio”.

La conclusión entrecomillada es a la que llegan tres economistas, Leonardo Bursztyn, Thomas Fujiwara y Amanda Pallais y que han puesto de manifiesto en un informe tras una serie de experimentos y encuestas hechas con personas a las que se les presume ambición para ser profesionales de élite, estudiantes de Maestría en Administración de Negocios (MBA) en EE UU.

El informe no extrapola conclusiones entre profesionales en los que hay una menor competitividad y se hizo distribuyendo cuestionarios a estos estudiantes en su clave primer año de pasantía, sobre objetivos salariales, disponibilidad para trabajar durante más de 40 horas semanales y en general las ambiciones profesionales. Lo que los investigadores han encontrado es que las mujeres solteras piensan que lo que les hace más profesionalmente atractivas para empleadores les hace, sin embargo, menos atractivas desde el punto de vista romántico para sus potenciales parejas.

El hecho es que las jóvenes solteras contestaron los cuestionarios de distinta forma si estos iban a ser vistos solo por un asesor profesional o por el resto de su clase.  En el caso de que las respuestas fueran compartidas con los colegas, rebajaban sus objetivos salariales, expresaban sus deseos por trabajar menos horas semanales y viajar menos. No solo se ponía de manifiesto una menor ambición sino que además se rebajaba la tendencia a ejercer posiciones de liderazgo.

Los hombres y mujeres con pareja no ajustaron sus respuestas dependiendo de quien viera el cuestionario.

Lento camino

Es más, cuando en vez de cuestionario se discutieron potenciales condiciones de trabajo, las mujeres solteras que lo hacían en grupos en los que había compañeros mostraban una menor ambición, compromiso y demandas salariales que las que lo hacían en grupos de solo mujeres. Enfocarse en la carrera no es algo que se percibiera bien en términos románticos, de acuerdo con lo expuesto por estas mujeres.

Y son percepciones y situaciones que no están cambiando a lo largo del tiempo. En 2013 un estudio de la escuela de Negocios de la Universidad de Chicago revelaba que una vez que las esposas empezaban a ganar mucho más dinero que los esposos, las estadísticas de divorcios aumentaban. El informe dice que las posibilidades de divorcio aumentan un 50%. No es el caso cuando la cantidad es pequeña pero si cuando esta es más significativa.

La economista que hizo el estudio, Marianne Bertrand, hace notar además la fuerte caída de matrimonios desde los años setenta que coincide con una mayor llegada de la mujer al mundo laboral.

“Cuando una mujer casada tiene una carrera fuera del hogar, puede optar por un trabajo que demande menos y tenga un salario menor para no dar la sensación de ser amenazante para su esposo. O, puede elegir enfocarse totalmente en cuidar a sus hijos y trabajar a tiempo parcial en la casa o no trabajar”, se explica desde Chicago.

Bertrand concluía hace cuatro años que la brecha que separa a hombres y mujeres en el mundo laboral se mantiene y sugiere que se debe a las “expectativas sociales de que una mujer debe ganar menos que su marido”. El camino para superar esta expectativa no se está recorriendo rápidamente, por lo que explican los economistas en 2017.