¡Ojo con la cantidad de jugo que le das a tus hijos!

Los nuevos lineamientos de la Academia Americana de Pediatría recomiendan limitar en los pequeños esta bebida y dársela a los bebés solo a partir del año
Sigue a El Diario NY en Facebook
¡Ojo con la cantidad de jugo que le das a tus hijos!
Las nuevos lineamientos de la Academia Americana de Pediatría (AAP) recomiendan no darle jugos de frutas de al bebé sino después del año.

Durante las clásicas oleadas de calor del verano,  para hidratar a sus hijos, algunos padres optan por darles jugos de frutas en vez de agua.

Esta acción no es la más recomendada para la salud de los niños pequeños e inclusive para los más grandecitos, ya que los recientes lineamientos de la Academia Americana de Pediatría (AAP) recomiendan limitar el consumo de jugos de frutas en los menores y no introducirlos en los bebés sino a partir del primer año de vida, y no a los seis meses como antes se indicaba.

Esta es la primera recomendación de actualización que la AAP efectúa en los últimos 16 años en torno al consumo de los jugos de frutas en los menores, una recomendación que apunta a tratar de ayudar a reducir el grave problema de obesidad que afecta a la niñez y juventud de hoy con la reducción temprana del consumo de productos azucarados y la adaptación de mejores hábitos alimenticios.

De acuerdo con el Dr. Steven Abrams, uno de los autores principales del informe, a los bebés “simplemente no es necesario darles jugo de fruta” debido a que en los primeros meses de vida ellos reciben las vitaminas, proteínas y demás nutrientes de la leche materna y de las frutas que se les empieza a introducir según su edad.

Los nuevos lineamientos

En sus nuevos lineamientos nutricionales, la AAP recomienda que antes de que los bebés cumplan el año empiecen a comer las frutas (de acuerdo con lo recomendado con su edad),  ya sea entera o hecha puré, en vez de en forma de jugo.

Y es que los bebés que están siendo lactados o alimentados con formula no necesitan de líquidos adicionales cuando empiezan a comer alimentos sólidos, como lo son las frutas.

En cuanto a los niños mayorcitos, la AAP sugiere limitarles la ingesta de jugo de la siguiente manera:

  • Solo 4 onzas (118 mililitros) al día como máximo para los de entre 1 a 3 años de edad.
  • No más de 6 onzas (177 mililitros) para los niños de 4 a 6 años.
  • No más de 8 onzas (237 mililitros) al día para los niños mayores y adolescentes.

La dietista certificada Claudia González, basada en Miami, Florida, está de acuerdo con las nuevas recomendaciones ya que “resulta mucho mejor enseñarle a los menores en sus primeros meses de vida a comer frutas completas en vez ingerirlas a través de los jugos”.

Y la preferencia se basa en el punto de que, a veces, los padres (particularmente latinos, por comodidad o carencia de información) tienden a comprar jugos que no son 100% naturales, que tienen una alta concentración de azúcar y, ante ello, cuando el menor se habitúa a tomarlos como si fueran agua para calmar la sed, ganan peso.

Esto preocupa al AAP, debido a que cuando el menor se llena tras tomar jugos cargados de azúcar termina sin comer los nutrientes (fibra, vitaminas, encimas, etc.) necesarios para su buena salud y desarrollo que le aportan las frutas y los vegetales enteros.

Los niños deberían tomar solo jugo de fruta 100% natural, sin azúcar agregada”, acentúa la dietista certificada. “E inclusive, aunque se les dé tan solo jugos naturales, su cantidad se ingesta se debe limitar y no ser usados como la fuente principal de agua para hidratar”.

“Como padres tenemos la responsabilidad de hacer bien nuestra tarea de alimentar a nuestros hijos con la mejor alimentación posible, preparada nosotros mismos [incluyendo los jugos] sus alimentos y no optar por comodidad por la alimentación rápida, vacía, chatarra”, agrega la experta.

Tanto los bebés como los niños más grandecitos y los adolescentes deben tomar jugos 100% naturales. sin agregados de azúcar y no usarlos como agua para calmar la sed. /Shutterstock

Para prevenir la obesidad

Claudia González, autora del libro “Gordito no significa saludable”, señala a la vez que para prevenir la obesidad desde temprana edad, los padres además de seguir los lineamientos de la AAP deben asegurarse que sus hijos hagan una actividad física a diario.

“Para su buen desarrollo, los niños necesitan jugar, correr y saltar a diario”, resalta González. “Además, aunque en muchos casos puede resultar difícil, también requieren de las comidas en familia, ya que cada vez más los estudios muestran que los menores de las familias que comen unidas tienden a ser mucho más saludables y no padecen tanto de obesidad”.