Subirá la renta, se acaba un alivio y siguen los retos

La Ciudad acaba con la congelación de alquileres estabilizados mientras abundan otros problemas que perjudican a inquilinos ya agobiados con el costo de apartamentos
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Subirá la renta, se acaba un alivio y siguen los retos
María Cortés (der.) y Sofía Greene en Brooklyn están haciendo cuentas con presupuestos muy ajustados. /Mariela Lombard
Foto: Mariela Lombard / El Diario NY

La Junta Reguladora de Alquileres aprobó en la noche del martes acabar con dos años de congelación de renta estabilizada y a partir de octubre los contratos de estos apartamentos podrán incluir una subida del 1.25% si son por un año y del 2% en caso de que sean dos.

Es una leve subida que acaba con el deseo de muchos inquilinos, políticos y activistas de compensar con más congelaciones las subidas aprobadas durante la Gran Recesión –siendo alcalde Michael Bloomberg–, mientras siguen activos otros problemas como el hostigamiento de algunos caseros, la infravivienda y el mal uso de las rentas preferenciales para evitar el sistema de control de subidas y reducir el número de residencias estabilizadas, entre otros.

Inquilina Sofia Greene.
Inquilina Sofia Greene.

El alquiler de la vivienda es quizá el mayor de los retos con los que mensualmente tienen que enfrentarse muchos residentes de esta ciudad, y en particular los de bajos ingresos y minorías. La dominicana Sofía Greene, echaba ayer cuentas.

Su sueldo como ayudante en el hogar y el de su esposo, que trabaja en una fábrica de colchones, fluctúa semana a semana pero normalmente ganan una cantidad que ronda los $2,500 mensuales. De ellos, $2,000 se van en pagar el alquiler de su apartamento en Brooklyn, donde vive desde hace más de un año. Cualquier subida le complica el presupuesto que tiene para el resto de los gastos.

“La subida nos afecta bastante porque ya vivimos en una condición muy crítica”, explica. El aumento no es muy elevado pero las condiciones en las que vive con su familia que incluye un niño de 11 años, son muy bajas. “No tengo estufa para cocinar porque no funciona el gas y no podemos conectar porque ConEdison no nos deja, cocino en casa de mi hija o con una cocina eléctrica, tampoco tenemos agua caliente desde hace dos meses y yo tuve que comprar el frigorífico”, cuenta.

Greene ha pedido que se le hagan arreglos pero ha tenido que llamar a la ciudad dado que no lograba respuesta del casero. No la tienen ni ella ni sus vecinos, todos latinos, con similares problemas. “La ciudad quedó en mandarme una carta pero ya ha pasado un mes largo de esto”. Esta dominicana reconoce que en su actual situación, “lo que sea por encima de $2,000 es mucho”.

En el otro lado de la ciudad, Luisa Pérez, dominicana residente en Inwood, contaba que la subida afecta a todos aunque “al menos hemos conseguido que sea lo más módica posible” dice recordando que los caseros querían elevar la renta estabilizada un 4% en un año y 6% en contratos de dos. “Tratamos de que se congelara por tercera vez porque el problema de un aumento por pequeño que sea es que se aplica sobre rentas que son muy altas ya”, razona.

Pérez dice que no se quiere imaginar cómo sería la vida si la subida hubiese sido mayor, o como pedían los caseros, “por que ya es difícil de pagar y los salarios siguen siendo iguales”. “Estoy viendo a mucha gente en la calle en Dyckman”, lamenta esta mujer.

Ella lleva 37 años en el mismo apartamento al que dedica alrededor del 30% de lo que gana. “Como llevo tanto tiempo no me ha subido mucho pero en edificios similares al mío y apartamentos comparables los inquilinos están pagando $1,500 o $2,000, mucha gente tiene que compartir casa”.

Quejas por falta de servicios

De vuelta en Brooklyn, María Cortés de Puerto Rico, explicaba que paga $687 en su apartamento de renta estabilizada pero durante años esta mujer de 65 años dice haber  sufrido hostigamento para dejar el apartamento en el que vive con su esposo y su nieto mientras reciben una pensión que suma poco más de $1,400. Dice que aún no ha hecho los cálculos de cuánto tendrá que pagar si renueva por un año pero al igual que Greene se queja de los servicios que no se le dan, los cortes de agua caliente, calefacción y de todas las veces que ha tenido que ir a la corte.  Cree que no será mucho más lo que ha de pagar pero no por ello se tranquiliza.

Inquilina Maria Cortes.
Inquilina Maria Cortés.

“Un 1.25% no me parece poco cuando hay familias con niños que están pagando más de $2,000 y tienen bajos ingresos”. Cortés cree, como percibe Pérez, que van a subir las estadísticas de desamparados.

La Junta Reguladora de Alquileres tomó su decisión tomando en cuenta que los costos operativos de los caseros subieron algo más del 6% en 2016 y está previsto que suban por encima del 4% este año. No obstante como Pérez, Greene y Cortés también consideraron que los salarios de muchos de sus inquilinos siguen estancados.

Los analistas del Community Service Society, que testificaron en abril antes de la decisión de esta junta, dijeron que en los últimos años se ha dado un alivio necesario a los inquilinos y recomendaron que este año no se aprobara ninguna subida para los contratos de un año y el 2% para los de dos “con la idea de reparar el daño hecho a la asequibilidad de la vivienda durante la recesión”.

Fortalecer las leyes

Desde Make the Road NYC, Angel Vera explica que en sí misma la subida no es elevada, “no es un escenario tan grave, no es como los años de Bloomberg”. No obstante “la lucha principal está en Albany donde necesitamos eliminar el descontrol de las rentas altas y fortalecer las leyes de rentas”.

Vera está preocupado por los agujeros legales por donde se cuelan subidas como los arreglos y reparaciones (mejoras de capital) o las rentas preferenciales que se mantienen por debajo de las legales y que en apenas cuatro años pueden dispararse por encima de lo que dicte la junta. “Estamos perdiendo unos 10,000 apartamentos de renta controlada al año así”, se queja Vera. Un reciente artículo en ProPública apuntaba a que del millón de apartamentos con renta estabilizada unos 240,000 están con renta preferencial.

“A los inquilinos corresponde conocer los derechos, organizarse y buscar apoyo legal gratuito para defender las viviendas frente al hostigamiento y desalojo ascendentes”, explicaba Vera. Desde este año, la Alcaldía está ofreciendo ayuda legal gratuita para inquilinos que estén en riesgo de desalojo.

El concejal Jumaane Williams, presidente del comité de Vivienda y Edificios emitió un comunicado en el que lamentaba la decisión de la Junta Reguladora de Alquileres, y lo consideraba “una oportunidad perdida para seguir a dos años históricos en los que la cuestión fundamental era que se preguntó primero si la gente debería pagar más y no cuánto más deberían pagar”.

Williams es muy consciente de que la congelación o la ligera subida es apenas una de las muchas medidas necesarias para afrontar la crisis de vivienda y explicaba que la decisión del martes no aplicaban a un buen número de inquilinos “afectados por grandes incrementos tras la eliminación de una renta preferencial con la que se evitan las protecciones de la regulación de alquileres, tampoco previene abusos como los cometidos amparándose en mejoras de capital o acoso a los inquilinos”.

Williams coincide con Vera en que Albany debe trabajar para acabar con los abusos sobre los inquilinos y devolver poder al Concejo Municipal en este sentido. El concejal lamentaba “que nuestro Gobernador, que puede resolver este problema, se mantiene en silencio”.

Pérez sabe que congelar la renta y dos años seguidos es algo histórico pero dice no perder la esperanza de que se congele el año que viene “y se compense el descontrol de otros años”.