Robots, inteligencia artificial y desempleo ¿Qué hacemos?

El futuro del trabajo plantea muchas dudas sobre el futuro de los ingresos
Robots, inteligencia artificial y desempleo ¿Qué hacemos?
Según la consultora Forrester, la robotización habrá acabado con un 7% de los empleos de EE UU en 2025./ Shutterstock
Foto: Shutterstock

Hace unos días uno de los empresarios y visionarios más conocidos de EE UU, Elon Musk dejó a muchas personas incómodas en sus sillas al explicar en un foro con gobernadores de distintos estados que la robotización y, sobre todo, la evolución de la Inteligencia Artificial le causaba mucha inquietud y tenía que ser regulada con anticipación.

Musk no es, precisamente, una persona que huya de la evolución en la ingeniería. Sus proyectos están asociados con la mejora de transporte, en carretera con Tesla, espacio con SpaceX y en tierra con el llamado hyperloop. Pero toda evolución plantea problemas éticos además de prácticos a todos los niveles y a Musk le preocupa que la Inteligencia Artificial (AI por sus siglas en inglés) presente un riesgo existencial para la civilización y que no se perciba así por la sociedad.

Quienes anticipan, desde la mal llamada ciencia ficción, este escenario si que ven lo bueno y lo malo de ello. No faltan ejemplos de pensadores y autores que lidian con la propuesta de la AI (Phillip K Dick o Glen Larson) desde la falta de confianza. Por supuesto, hay un componente dramático en ello, pero no es del todo descabellado tener dudas sobre el futuro de las máquinas. Musk quiere que se tomen medidas de precaución por parte de los gobiernos.

Además, está preocupado por el mercado laboral. “Los robots van a hacer todo mejor que nosotros”, según recogía un reporte de NPR sobre esta reunión.

Ya lo están haciendo. Poco a poco porque no se está invirtiendo tanto en automatización o robotización de fábricas y lugares de trabajo en estos momentos pero las proyecciones apuntan a que habrá más máquinas haciendo el trabajo de humanos. Según un reciente informe de la consultora Forrester, en el año 2025 las tecnologías cognitivas como la robótica, AI, el aprendizaje de las máquinas y la automatización reemplazarán el 7% de los trabajos en el país.

Entonces, ¿en qué trabajaremos los humanos? y ¿cómo podremos mantener ingresos y seguir siendo consumidores?

Se creará empleo, sobre todo en el área de las ciencias de datos y especialistas en robótica, aproximadamente un 9% del total, pero se destruirá el 16%, lo que equivale a esta pérdida neta del 7%. Según esta consultora y empresa de análisis, los trabajos de oficina y administrativos son los que más rápidamente van a verse amenazados por esta transición. Quienes mayor formación tengan en campos técnicos, mayor posibilidades tendrán de trabajar.

Pero ante la posibilidad de que se pierdan tantos trabajos en una sociedad que ya muestra profundas desigualdades económicas y sociales, se está empezando a hablar de un par de alternativas, que no son excluyentes, para empezar a pensar en el futuro de una sociedad que puede romperse por las grietas de la desigualdad que se haga extrema o por el hecho de que pierda a sus consumidores por la falta de capital de estos.

La primera es reducir la semana laboral y que el trabajo que haya se reparta. Los humanos van a tener que trabajar muchos más años porque la expectativa de vida es más larga pero el trabajo que haya tendrá que ser compartido y con ello los ingresos.

La segunda idea, aunque posiblemente no la última que se sume a este debate, es el Ingreso Básico Universal. No es nuevo en el sentido de que ya se ha hablado de ello durante años pero ya hay experimentos en Silicon Valley en EE UU, India, Canadá y Finlandia, entre otros países. Se trata de garantizar una compensación que mantenga a las personas por encima del nivel de la pobreza independientemente de si están ocupados o no.

Es  una red social para todos que cubra necesidades básicas y que, de momento, podría ayudar a superar el concepto del “trabajador pobre”, es decir, el empleado que no suma con su esfuerzo lo suficiente para no ser técnicamente pobre, y que es uno de los extremos de la presente desigualdad.

Los críticos a esta propuesta son muchos porque se califica de imposible de sufragar por el Estado (aunque Bill Gates ya ha hablado de imponer un impuesto al uso de robots) y disuadiría a muchas personas de trabajar.

Es posible que lo segundo ocurra pero la mayoría de las personas quieren progresar y lo mejor para sus familias, dada la opción de trabajar para mejorar su situación, lo hacen.

Los experimentos que se están haciendo arrojarán alguna luz sobre esta situación pero no completa. Guste o no, habrá que seguir proponiendo alternativas y aceptar las sombras y las luces de las que hay sobre la mesa.