Ser ciegos no les impide correr

Acompañados de sus lazarillos, Diana Flores, Rosbil Guillén y Jorge Tinco atravesaron los cinco condados de la ciudad de Nueva York

Germán Carrera, Jorge Tinco, Rosbil Guillén, Domingo Elías, Diana Flores y Andrea Racchi
Germán Carrera, Jorge Tinco, Rosbil Guillén, Domingo Elías, Diana Flores y Andrea Racchi
Foto: Maite H. Mateo
Entre los más de 50 mil finalistas de la maratón de Nueva York acontecida el último domingo, tres corredores destacaron por una inquebrantable fuerza interior: los peruanos Rosbil Guillén, de 25,  Jorge Tinco, de 24, y Diana Flores, de 29. A pesar de que su discapacidad física les impedía ver la ruta, sintieron la vibra de la ciudad en cada milla.
Tinco, limeño de 24 años, padece una ceguera progresiva y hereditaria. Aunque todavía puede ver algunos destellos de luz, su condición lo lleva a la ceguera total.
“La enfermedad no ha sido una derrota para cumplir con mis objetivos”, dijo Tinco, quien ha ganado una medalla de plata  en carreras de velocidad durante la II Open Internacional de Guaranda Ecuador. “Estar en la selección peruana me hace querer dar día a día lo mejor”.
Tinco completó la carrera en 4 horas y 5 segundos, ocupando el puesto 315 en su grupo de edad, conformado por más de 14 mil corredores. Le acompañó su guía, el también peruano Germán Carrera. Al llegar al puesto de Achilles International, la organización que permite la participación de atletas con distintas discapacidades, Tinco abrazó a Guillén y le preguntó: “¿Estás vivo?”.
Rosbil Guillén Quispe en la Milla 21 de la Maratón de Nueva York. /Maite H. Mateo
Guillén nació en Huancavelica, provincia de los Andes peruanos que destaca por ser la cuna de campeones de carreras de fondo del país sudamericano. Durante su entrenamiento de dos años para completar su primera maratón oficial, Guillén tuvo que cambiar de guía cinco veces porque sus lazarillos no le podían seguir el paso.
“No ver me ayuda a concentrar mejor en mi cuerpo, en mi respiración”, dijo Guillén.
El atleta quedó ciego a la edad de 19 años luego de sobrevivir una explosión cuando trabajaba en una mina ilegal. Una vez recuperada su salud y adaptado a su condición de invidente, Guillén decidió dedicarse al deporte y hoy forma parte de la pre-selección peruana paralímpica, además de trabajar como masajista en Lima. Guillén completó la maratón de Nueva York en 3 horas 35 minutos y 32 segundos, guiado por el también peruano Domingo Elías.
Diana Flores López con su guía en la Maratón de Nueva York. /Maite H. Mateo
Flores, la única mujer del grupo de invidentes peruanos, llegó de la mano de Andrea Racchi, su guía, también peruana.
A pesar de que los peruanos disfrutaron de la música en vivo durante su recorrido, extrañaron las canciones con que suelen entrenar.
“Faltó cumbia, merengue, bachata”, dijo Tinco.
Desde hace dos años, la Asociación Yo Soy Sus Ojos presta entrenamiento a atletas invidentes como Tinco, Guillén y Flores, en el Perú.
-Caroline Mercado, estudia en la maestría de periodismo bilingüe en CUNY.