Teoría de conspiración: la nueva coartada de Trump frente al “Rusiagate”

Ante la presión de la justicia Trump busca la forma de salir ileso
Teoría de conspiración: la nueva coartada de Trump frente al “Rusiagate”
Trump ordenó al director de la CIA reunirse con analista que maneja teoría de conspiración sobre autoría del "Rusiagate"
Foto: BRENDAN SMIALOWSKI / AFP/Getty Images)

Cada vez más sorprenden los reportes que vinculan al presidente Donald Trump con distintas estrategias para desmarcarse de la recia investigación del “Rusiagate”

Hoy se conoció que el director de la CIA, Mike Pompeo, se reunió por petición del presidente, Donald Trump, con un antiguo funcionario de inteligencia que defiende una teoría conspirativa sobre el papel del Partido Demócrata en la presunta injerencia rusa en las pasadas elecciones, informó hoy la CNN.

William Binney es un ex empleado de la Agencia de la Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) que en los últimos meses ha desarrollado una hipótesis que sostiene que fue un empleado del Comité Nacional Demócrata (DNC) quien robó y divulgó miles de correos de la organización durante la campaña presidencial.

La hipótesis de Binney dejaría al Partido Demócrata como único responsable de un hecho que pudo afectar gravemente al resultado final de su campaña.

Durante la reunión entre el director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y Binney, que tuvo lugar el pasado 24 de octubre, éste le habría dicho a Pompeo que “toda la comunidad de inteligencia debe decirle la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad al publico norteamericano”, según fuentes de la CIA no desveladas por la CNN.

De acuerdo con estas mismas fuentes, Pompeo habría comenzado la reunión con un mensaje esclarecedor: “el presidente me ha dicho que debía reunirme con usted”.

La hipótesis de Binney contradice la teoría del DNC que, en junio del año pasado, denunció que piratas informáticos de origen ruso habían llevado a cabo una operación de espionaje en la que accedieron a correos electrónicos y conversaciones de chat entre sus empleados, así como a información reunida para hacer campaña contra Trump.

En su momento, esta acción levantó suspicacias puesto que, más allá de las clásicas tensiones entre Rusia y Estados Unidos, Trump y el presidente ruso, Vladímir Putin, habían intercambiado numerosos elogios, lo que llevó a pensar a numerosos ciudadanos que el Kremlin podía tener interés en interferir en el proceso.

No es la primera vez que Pompeo se ve inmerso en la controversia por la presunta injerencia rusa en las pasadas elecciones presidenciales.

A pesar de que son varias las investigaciones oficiales abiertas que tratan de aclarar la posible injerencia del Kremlin en las elecciones, el pasado octubre Pompeo dio por sentado que así había sido, si bien negó que Moscú hubiera tenido éxito a la hora de influir en unos resultados que llevaron a Trump a la Casa Blanca.