“Frutos cortados antes de tiempo”, la historia de los estudiantes de cine asesinados en Guadalajara

¿Qué cosecha un país que siembra cuerpos?
“Frutos cortados antes de tiempo”, la historia de los estudiantes de cine asesinados en Guadalajara
Ilustración de los tres estudiantes asesinados.
Foto: Cortesía

“Quien no castiga el mal, es quien ordena que se haga”, Leonardo da Vinci

Eran tres grandes amigos, Javier Salomón Aceves Gastelum, Jesús Daniel Díaz García y Marco Francisco García Avalos. Sus ilusiones eran ilustrar con imágenes el mundo que ellos veían.  Para ello estudiaban en el prestigiado CAAV de la Universidad de Medios Audiovisuales en Guadalajara, Jalisco, un centro de enseñanza especializado en formar profesionales en cine, televisión, video y animación utilizando los medios digitales. Sus sueños eran llegar a ser parte de los nuevos cineastas que ya brillan en foros internacionales, como los llamados Tres Amigos: Cuarón, Iñarritu y Del Toro.  Pero sus aspiraciones fueron truncadas al caer víctimas de la lucha del poder de los carteles y autoridades corruptas.

El 19 de marzo de este año, hacían filmaciones como parte de sus tareas escolares en una locación cerca de Tonalá, en el estado de Jalisco. Utilizaban una casa, cuya dueña era una tía de Jesús Daniel Díaz . La vivienda les servía como su centro de operaciones. Esa noche detuvieron su auto en la carretera debido a una descompostura. Iban acompañados por otros tres compañeros. Casi de inmediato fueron interceptados  por dos camionetas con hombres armados que parecían portar uniformes de policías federales. Javier, Jesús y Marco fueron ordenados a abordar uno de los vehículos y desaparecieron en la oscuridad de la noche. Durante más de un mes se organizaron toda clase de protestas y denuncias para saber de su paradero. Se llegaron a inventar acusaciones de que eran parte de algún cartel de distribución de drogas. Este método de las autoridades de eludir responsabilidades es muy común en muchos de los cientos y miles de casos de desaparición forzada que ocurren en México. El martes 24 de abril, La Fiscalía General del Estado de Jalisco comunicó la noticia de que se tenía la certeza de que los 3 estudiantes habían sido asesinados por el grupo Cartel Nueva Generación y sus cuerpos disueltos en ácido para evitar su identificación. Familiares, amigos y ciudadanos en general han rechazado la versión oficial y han exigido la renuncia del Gobernador Aristóteles Sandoval, así como la creación de un grupo de expertos, en el cual se incluya a los familiares, para llegar a una conclusión “real” al cuestionarse la versión oficial que presenta sólo indicios y no pruebas contundentes.

Javier Solomón. /Foto: Archivo Familiar

“Javier Salomón, de 25 años, llevaba la música en su sangre, era baterista en su natal Mexicali, Baja California”  -nos cuenta vía teléfono uno de sus grandes amigos, quien al igual que los demás entrevistados ha preferido no ser identificado ante el temor de represalias. “En esa ciudad fronteriza con Estados Unidos había formado una banda.  Cuando se mudó a Guadalajara, hacíapoco más de un año, Javier también siguió con la música y fungía como baterista en el grupo musical Betray me, y tenían varias piezas que están en spotify. Muchos lo llamábamos El Vikingo porque deveras que parecía nórdico por su corpulencia y su cabello y barba roja. Javier era además un estupendo dibujante a lápiz al estilo manga y eso le ayudó mucho para hacer muy buenos story boards para ilustrar las escenas de los filmes que imaginábamos en nuestras clases.” La voz del entrevistado se entrecorta en momentos ante el dolor y la angustia que aún siente al recordar a su amigo y pensar en la espantosa muerte que sufrió junto con Jesús Daniel y Marco Francisco. “Era muy buena onda, muy alegre, buen amigo y enfocado en sus proyectos de artista.”

Marco Francisco. /Foto: Archivo Familiar

Tras una pausa, el compañero de las tres víctimas, nos describe un poco a Marco Francisco, de 20 años, originario de Tepic, Nayarit  y que había llegado a Guadalajara en su deseo de estudiar cinematografía, carrera que no podía hacer en Tepic.  “El hubiera sido un magnífico productor, era muy detallista. Apreciaba la honestidad, era muy sincero.”

Mi informante comienza a dejar sacar su coraje, la rabia, la impotencia ante este hecho que no es más que otro en la interminable lista de asesinados odesaparecidos que asola a México.

“Vivimos aterrados, cada vez nos sentimos con menos deseos de salir a una fiesta, a cenar a algún lado. Los robos y secuestros es algo de todos los días. Y no sólo en Guadalajara o en el estado de Jalisco, es por todos lados.”

Jesús Daniel. /Foto: Archivo Familiar

Luego, retoma su relato y nos cuenta algo de Daniel, que a sus 20 años había llegado de Los Cabos, Baja California, trabajando de mesero para ayudarse en la carrera. Se sentía muy provinciano en la gran ciudad, tal vez por eso era  un poco callado. Decía que quería poder filmar temas sobre la naturaleza, que había demasiadas cosas de simple entretenimiento y que no enfocaban los problemasque estamos viendo en nuestro mundo, cada vez más contaminado y amenazado en su integridad. Me dice que quiere compartir unas fotografías de sus amigos para que otras personas los conozcan mejor, y yo las acepto con mucho gusto.

Pancarta en la manifestación por los tres estudiantes secuestrados. /Foto: Cortesía

En un historial del México sangriento y bárbaro en el que en los últimos 12 años se vive una enorme escalada de violencia y crimen, el secuestro de estudiantes tiene como símbolo más conocido los “43 de Ayotzinapa”.

Innumerables personalidades han participado con mensajes de denuncia exigiendo su aparición o el saber qué ocurrió con ellos.  Hasta este momento, ese hecho denigrante ocurrido el 26 de septiembre de 2014 sigue sin resolverse y mancha en forma indeleble al actual gobierno.

Manifestantes sujetan carteles con las fotos de uno de los estudiantes asesinados. /Foto: Cortesía

La amañada investigación ha sido denunciada muchas veces por tribunales internacionales como Derechos Humanos y las Naciones Unidas. Las familias de esos jóvenes estudiantes continúan con la angustia y el dolor de no saber su paradero y no aceptan que han muerto. Innumerables marchas de protesta se han organizado en México y muchas ciudades del mundo, sin que hayan logrado que se aclare el caso. ¿Se sabrá algún día lo que ocurrió a los 43 de Ayotzinapa?

La noticia de esta entrevista se ha viralizado entre muchos jóvenes de Jalisco y otras entidades de México. Comienzo a recibir mensajes grabados de jóvenes que quieren que su voz llegue a lectores de los Estados Unidos.  No tendría espacio en esta nota para todos, me limitaré a transcribir solo algunos.

Imagen de la manifestación para exigir justicia por los tres amigos. /Foto: Cortesía

“La desaparición forzada de los tres alumnos del CAAV y ahora ya confirmado sus asesinatos, me hace sentir sumamente decepcionado de vivir en un País, donde nosotros como jóvenes, como estudiantes nos de miedo salir a las calles, sin saber si vamos o no a regresar a nuestras casas. Tal vez lo peor es que no sepamos a qué le tenemos miedo. Nos dicen que se trata de carteles, del crimen organizado, pero no hay nada seguro. La colusión de las autoridades es obvia. Espero que esta nota, haga saber a sus lectores que los estudiantes en Guadalajara, y en todo México, tenemos miedo de vivir en esta angustia. Por favor, ayúdennos a dar a conocer cuál es la verdadera situación que estamos padeciendo en México”. -Estudiante de cinematografía del Centro de Estudios de Arte del Instituto Nacional de Bellas Artes-Guadalajara.

Me robaron mi bicicleta dentro de facultad. Hice un video para mostrar el hecho de la falta de seguridad en la Universidad. Cuando fui a presentar mi denuncia al ministerio público, llegó una chica de la escuela de enfermería, a ella la habían tratado de secuestrar un par de horas antes del robo de la bicicleta. Estando ahí, la policía dijo que la camioneta a la que trataron de subirla ya había sido reportada varias veces en casos similares. Y nada se había resuelto, ninguna investigación. Vivimos indignados y con dolor vemos la situación en la que estamos, lo poco que parece importarles a los señores políticos el caos en que está sumergido México. Como estudiante de sicología me doy cuenta que hay grandes sectores de la población que viven con este ritmo de aceptación de muertes, desapariciones y la tortura como sucesos de todos loas días.  Logré ver el Debate Presidencial, y una vez más compruebo que los políticos en general son pura apariencia. Se encargaron en destazar sus egos, y ninguno habló realmente de las situaciones importantes, ni cómo se comprometen para crear un México mejor, Parecía que su mayor interés es obtener el poder en un pueblo que está en su mayor crisis de su historia.”Alumna de post grado de sicología y cinematografía Universidad de Guadalajara.

Multitudinaria manifestación de denuncia contra las injusticias del casoImagen de la manifestación para exigir justicia por los tres amigos. /Foto: Cortesía

Soy estudiante de cine y pronto voy a comenzar a grabar un corto como parte de mi tarea. Vamos a tener que pedir que la policía nos haga el favor de vigilar que nada nos pase, pero aún así no puedes sentirte completamente seguro, no sabemos si esos policías en cuanto saben que quienes pueden atacarnos son parte de un cartel, simplemente se retiran y todo queda impune”.– Alumno de cinematografía Universidad de Guadalajara

Ilustración contra la corrupción mexicana. /Foto: Cortesía

La violencia nos golpeó una vez más. Infatigable, cruda, desgarradora, una oleada de sangre y muerte recorre todo México y cobró la vida de Javier, Jesús y Marco, 3 cinematógrafos en proceso de aprendizaje, 3 jóvenes veinteañeros víctimas de estas pugnas entre carteles del narcotráfico que azotan al estado de Jalisco y a todo México en general. La barbarie es indescriptible, dolorosa y me aterra. Nos estamos convirtiendo en una sociedad acostumbrada a este grado de violencia, a sobrellevarla y a tolerarla.

Vivimos una guerra civil silenciosa que no respeta las vidas humanas. Una guerra territorial por el poder y el control, un enfrentamiento donde las autoridades nos demuestran su ineficiencia y a la vez su colusión criminal.  Una guerra que parece empeorar día a día. Y ante este desalentador panorama,  la unión permanente, la solidaridad de unos cuantos es el halo de luz y esperanza que me anima a seguir luchando por Javier, Jesús y Marco, por ellos y por los miles que han muerto violentamente y por los más de 33 mil que están aún desaparecidos en el México que me vio nacer”.  Silvia Carolina, activista y empresaria.

Comparto en este reportaje las palabras del Presidente de la Nuclear Age Peace Foundation (NAPF)  La NAPF es parte de la red de organizaciones de la Campaña Internacional por la Abolición de las Armas Nucleares, ICAN por sus siglas en ingles, galardonados con el Premio Nobel de la Paz 2017.

“Encuentro difícil poder expresarme. Los asesinatos de estos tres estudiantes van más allá de las simples palabras. Es otra señal más de que la civilización se está derrumbando ante nuestros ojos. Estos asesinatos deberían llenar no solo a México sino también al mundo de tristeza e indignación. Tristeza por la pérdida de estos brillantes jóvenes estudiantes; e indignación con los perpetradores de estos crímenes. El terror y la violencia criminal deben terminar ahora. Proteger a sus ciudadanos debe ser el primer propósito de todo gobierno.”Dr. David Krieger

He tenido la fortuna de conocer y tratar a muchos estudiantes de la facultad de cine de Guadalajara.  He sido testigo de sus grandes cualidades y posibilidades ante el mundo que se extiende ante ellos. He visto muestras de varios proyectos de enorme valor. Conozco su tenaz lucha por obtener apoyos y fondos para financiar sus filmaciones. Varios de ellos quieren enfocar temas sobre los problemas sociales de México, así como la devastación a su medio ambiente. Quieren dar a conocer pasajes de la historia nacional que están casi olvidados. Saben bien que un pueblo sin historia es un pueblo sin memoria.

Durante el México colonial se contó una leyenda que conocemos como La Llorona. Es el espíritu de una mujer indígena que llora desesperadamente por sus hijos, frutos de una relación con un distinguido caballero español, y que al no querer reconocer su paternidad la abandona para casarse con una aristócrata española. La mujer, humillada y ante el panorama de vivir en una sociedad donde sus hijos iban a ser considerados como seres inferiores y sin derechos, los ahoga en un río, y luego termina con su propia vida agobiada por su sentido de culpa. Se dice que la figura de una mujer vestida totalmente de blanco, vaga por calles y caminos escuchándose sus desgarradores gritos.

En 2018, parece que La Llorona ha vuelto a vagar por calles, plazas, senderos y universidades con su enorme lamento por ese río de hijos que todos los días son cortados, antes de tiempo, del árbol del fruto. ¿Qué cosecha un país que siembra cuerpos?

Ilustración del águila mexicana. /Foto: Cortesía

Rubén D. Arvizu es director para América Latina de la Nuclear Age Peace Foundation www.wagingpeace.org y Embajador del Pacto Climático Global de Ciudades. Colabora con la organización de Jean-Michel Cousteau, Ocean Futures Society www.oceanfutures.org como Director General para América Latina y productor y director fílmico.