Trump planea quitar fondos a clínicas de aborto

Sería un retorno de 30 años, a una política instituida en 1988 por el presidente Ronald Reagan

Las clínicas que ofrecen abortos o remiten a los pacientes a lugares donde los hacen perderían fondos federales bajo una nueva regla de administración del gobierno que apunta directamente a Planned Parenthood.

La norma es una prioridad para los conservadores y es la última medida del presidente Trump para imponer límites al derecho al aborto, en este caso reteniendo dinero de cualquier instalación o programa que promueva el aborto o refiera pacientes a un cuidador que proporcione uno, destacó The New York Times.

La política sería un retorno a una instituida en 1988 por el presidente Ronald Reagan que requería que los servicios de aborto tuvieran una “separación física” y “personal separado” de otras actividades de planificación familiar.

Esa política a menudo se describe como una regla de mordaza doméstica porque prohíbe que los cuidadores en las instalaciones que recibieron fondos de planificación familiar brinden información a los pacientes sobre el aborto y dónde recibirlo. Pero un funcionario de la administración Trump que detalló la próxima propuesta dijo que la nueva versión de la política no impondría una prohibición general sobre la consejería acerca del aborto.

Las leyes federales de planificación familiar ya prohíben el financiamiento directo de las organizaciones que usan el aborto como método de planificación familiar. Pero los activistas conservadores y los legisladores republicanos han estado presionando a Alex M. Azar II, Secretario de Salud (HHS), para endurecer aún más las normas de manera que los abortos no puedan ocurrir -o ser realizados por el mismo personal- en lugares que reciben dinero federal de planificación familiar.

Dawn Laguens, vicepresidenta ejecutiva de Planned Parenthood Federation of America, calificó la nueva propuesta de “escandalosa” y “peligrosa”.

La política está “diseñada para que sea imposible que millones de pacientes obtengan anticonceptivos o atención preventiva de proveedores de servicios de salud reproductiva como Planned Parenthood. Esto está diseñado para obligar a los médicos y enfermeras a mentirles a sus pacientes. Tendría consecuencias devastadoras en todo el país“, señaló en un comunicado el jueves.