Un paciente en Staten Island segrega alcohol por extraña enfermedad incurable

Menos de cien personas en todo el mundo sufren el "síndrome de la autofermentación"

Un paciente en Staten Island segrega alcohol por extraña enfermedad incurable
Hay organismos que pueden generar alcohol sin que la persona consuma licor
Foto: Archivo / Foto: Archivo

Donato Giannotto no ha bebido licor en años, pero todas las mañanas debe medir el nivel de alcohol en su sangre.

¿Su enfermedad? El síndrome de la autofermentación, una condición en la que una persona puede emborracharse con sólo comer pan, zanahorias o cualquier otro carbohidrato.

Las cantidades anormales de levadura en su intestino convierten los carbohidratos en etanol, como si fuese una fábrica de cerveza.

“Es exactamente lo mismo”, dijo su esposa Michelle Giannotto, citada por NY1 News. “No hay diferencia entre alguien que bebe alcohol y alguien que lo elabora”.

Se cree que menos de cien personas en todo el mundo sufren esta extraña enfermedad. Quizá haya más, pues es tan rara, que a menudo no se diagnostica. Y algunos pacientes son arrestados por conducir ebrios, a pesar de que no bebieron.

La pesadilla de Giannotto comenzó después de una cena hace cuatro años, cuando dijo que se sentía extraño. Estaba “aturdido, arrastrando palabras, sin coordinación”, dijo. Después de una convulsión, ingresó en cuidados intensivos.

Los doctores seguían preguntándole si bebía y él afirmaba que no. Finalmente llegó un diagnóstico después de que un primo médico recordara un seminario sobre condiciones inusuales.

Giannotto fue monitoreado mientras comía carbohidratos. Vieron que su nivel de alcohol en la sangre aumentó a .25, dos veces el límite, a pesar de que no bebió.

“Mi teoría es que estuvo elaborando alcohol durante tanto tiempo que se estaba volviendo tolerante”, comenta su esposa.

Los antibióticos que estaba tomando permitieron que la levadura en su intestino creciera sin control.

Cuando los médicos tuvieron un diagnóstico, no sabían qué hacer, ya que la salud de Giannotto empeoró, con convulsiones, aumento de peso, diabetes y pancreatitis.

Su esposa llamó a 112 hospitales y docenas de doctores, pero no encontró ni ayuda ni esperanza. Hasta que su endocronólogo llamó a un amigo en el Centro Médico de la Universidad de Richmond (RUMC), en Staten Island.

Allí, el gastroenterólogo Prassana Wickremesinghe contrató a un especialista en enfermedades infecciosas para investigar. Pudieron identificar la hebra de levadura que crecía en Giannotto tomando muestras de su intestino y cultivándolas en placas de Petri durante 15 días.

Tan pronto como tuvieron suficiente muestra para determinar la levadura específica, encontraron una combinación antimicótica y probiótica para que dejara de crecer.

Giannotto recibió medicamentos vía intravenosa durante seis semanas y probióticos, y comenzó una dieta sin carbohidratos. El tratamiento funcionó.

“Es un alivio. Las cosas han vuelto a la normalidad”, dice. “La gente no se da cuenta de lo malo que es hasta que te afecte”.

Tras el éxito de Giannotto, los médicos de RUMC actualmente están tratando otros cuatro casos en todo el país. Pero las personas con este síndrome, si bien pueden tratarse con éxito, no se curan.

Los médicos recomiendan que cualquier persona que diga que no está borracho pero que tenga niveles altos de alcohol pase por el desafío de los carbohidratos, para ver si hay un diagnóstico positivo sobre el “síndrome de la autofermentación”.