Separación de niños inmigrantes deja traumas y secuelas incurables

Informe advierte que los efectos emocionales y fisiológicos son acumulativos
Separación de niños inmigrantes deja traumas y secuelas incurables
Muchos niños ya vienen con traumas desde sus países
Foto: Getty Images

Ansiedad, pérdida de apetito y de sueño, sensación de abandono y conducta agresiva son algunos de los padecimientos de los niños que han sido separados de sus familias en la frontera. Y aunque sean reunificados con sus padres, los efectos a largo plazo serán permanentes y devastadores.

Así lo advierte un informe del Departamento de Salud de Nueva York (DOH), publicado en la revista científica de la Asociación Médica Estadounidense, sobre las potenciales consecuencias a la salud de la política de separar niños de sus padres en la frontera con México.

El informe recuerda que se ha demostrado previamente que la experiencia de eventos de mucho estrés e imprevistos durante la infancia es acumulativa y puede tener efectos adversos en la salud y bienestar a través de la vida del afectado y posteriores generaciones.

De acuerdo con el informe, la política del gobierno federal de separar a las familias somete a los niños a negligencia emocional, separación, ser testigos de violencia y tener a sus parientes encarcelados.

Indica además que muchas familias inmigrantes llegan a la frontera de EEUU buscando asilo por la violencia relacionada con drogas, pandillas o situaciones domésticas en sus países de origen. Destaca que los niños que están llegando a este país ya podrían haber estado expuestos a numerosas situaciones negativas.

“La línea de demarcación entre el corto y largo plazo no se conoce y las separaciones se están extendiendo de semanas a más de siete meses”, apunta el estudio, que advierte que los efectos emocionales y fisiológicos son acumulativos.

“La reunificación de las familias en un ambiente seguro es necesario para sanar a estos niños”, señala. Y apunta que es probable que los menores afectados por la separación necesitarán ayuda en el futuro específico para superar traumas, que incluya salud física, salud mental y servicios sociales.

Sin embargo, la mayoría de ellos serán deportados a sus países sin ese apoyo y aún los que permanezcan en el país no calificarían o las familias tendrían temor de obtenerlo.

Se estima que aproximadamente 700 menores inmigrantes han sido enviados a Nueva York. A nivel nacional se han reportado miles de casos parecidos.