Amiba come-cerebros mata a surfista de Nueva Jersey; se contagió en una piscina

La famosa piscina de olas fue cerrada al público
Amiba come-cerebros mata a surfista de Nueva Jersey; se contagió en una piscina
Fabrizio O. Stabile murió a causa de la amiba come-cerebros.
Foto: lowenstein.saracenofuneralhome.com

Fabrizio O. Stabile, a quien llamaban de cariño “Fab”, tenía 29 años. Era un joven amante del surf, el snowboard y la naturaleza. Desde Nueva Jersey acudió a la alberca de olas del famoso BSR Surf Resort de Waco, Texas, la piscina del momento para los surfistas, sin saber que ahí se contagiaría con el parásito Naegleria fowleri, conocido también como la amiba come-cerebros. Murió luego de unos cuantos días, el 21 de septiembre pasado.

De acuerdo con la prensa de Waco, Stabile contrajo Meningoencefalitis amebiana primaria, causada por la infección de Naegleria fowleri, la amiba come-cerebros. La noticia se difundió luego de que varios medios dieran a conocer que se ha encontrado este parásito en el sistema de agua potable de EEUU.

La piscina de olas fue cerrada para que el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) realizara pruebas y determinara la presencia de la amiba en el agua del lugar. Los resultados estarán disponibles en los primeros días de octubre.

Aunque es muy rara, la infección por Naegleria fowleri es potencialmente mortal. En los primeros siete días del contagio, el enfermo puede sentir dolores de cabeza, fiebre, náuseas o vómitos. Posteriormente puede presentar rigidez en el cuello, confusión, falta de atención, pérdida de equilibrio, convulsiones y alucinaciones. Unos cinco días después, la amiba come-cerebros provoca la muerte.

Habitualmente, la amiba se encuentra en lagos y ríos de agua dulce, o en piscinas con una limpieza deficiente. No se contrae por beber agua contaminada, sino al dejar que ésta ingrese por la nariz hacia el cerebro. Por ello, nadadores como Stabile están en mayor riesgo de contraer la enfermedad.

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La familia del joven publicó un emotivo obituario donde aseguran que “Fabrizio será recordado como alguien con una sonrisa contagiosa, que podía levantar el ánimo de todas las personas con las que hablara. Conocer a Fab era amar a Fab“. Sus restos fueron enterrados en el  cementerio Holy Cross Mays Landing de Nueva Jersey.