El caso para la legalización de la marihuana recreativa

El caso para la legalización de la marihuana recreativa
Recientemente, la ciudad de Nueva York cambió su política sobre el uso de marihuana recreativa en zonas públicas. Ahora, en lugar de un arresto, se multa.
Foto: Archivo/Getty Images

Llevo más de 9 años sobrio, libre de la espiral autodestructiva en la que me había metido durante una etapa muy difícil de mi vida. Sin embargo, mi viaje hacia la sobriedad me condujo a la persona que soy hoy. Debido a mi experiencia personal, soy el primero en entender por qué algunas personas son reticentes para considerar los beneficios de legalizar la marihuana para uso recreacional.

Pero al igual que sucedió con la Ley Seca en Estados Unidos en los años 20, prohibir la marihuana ha sido desacertado.

Pese a que es cierto que el abuso de la marihuana y el alcohol puede ser dañino, la pregunta es si el riesgo a esos abusos justifica la multimillonaria inversión en el arresto, enjuiciamiento y encarcelamiento de personas por consumir cannabis recreativo. Por lo tanto, debemos preguntarnos si vale la pena el daño que un arresto o antecedentes penales puede causarle a la familia, vivienda y trabajo de una persona al penalizar el consumo de la marihuana.

Tampoco podemos ignorar la disparidad racial en cuanto a la aplicación de la ley. Mientras estudios nacionales apuntan a que blancos, hispanos y afroamericanos consumen cannabis prácticamente en la misma medida, más del 88 por ciento de las personas detenidas por pequeñas cantidades de cannabis en la ciudad de Nueva York son hispanos y afroamericanos. Esto es, simplemente, injusto.

Recientemente, la ciudad de Nueva York cambió su política sobre el uso de marihuana recreativa en zonas públicas. Ahora, en lugar de un arresto, se multa. Yo he abogado y defendido ese importante paso. No obstante, desafortunadamente, existe la excepción para las personas que ya han caído en el sistema judicial. Esto perpetúa todavía más el círculo vicioso mediante el cual latinos y afroamericanos neoyorquinos que ya son detenidos de forma dispar por uso o posesión de cannabis, continúen siendo detenidos de forma desigual.

Esto carece de sentido.

La legalización resultaría en un sistema más justo y permitiría ahorrar miles de millones de dólares en gastos ligados a la criminalización. Además, la legalización conllevaría beneficios fiscales considerables. De hecho, Colorado, California, Massachusetts, Oregón, Alaska, Washington, Nevada, Maine and Vermont, and Washington D.C., ya han legalizado y gravan impuestos en la marihuana para uso recreativo. Ahora, están recogiendo los beneficios monetarios.

A través de la historia, Nueva York ha encabezado y abanderado numerosas medidas progresistas, como, por ejemplo, los derechos de la mujer, de los trabajadores y de la comunidad LGBTQ. Pero en cuanto a la legalización de la marihuana se refiere, estamos quedando atrás. Demasiadas vidas ya se han arruinado a raíz de esta obsoleta e injusta prohibición. Además, con esta política agresiva de inmigración puesta en marcha por el gobierno federal, una detención por un delito menor de marihuana puede acabar en una deportación, en otra familia rota.

Tenemos que trabajar juntos para borrar los antecedentes penales de todo aquel que haya sido condenado por delitos menores por consumo de cannabis. Asimismo, hay que asegurarse que los servicios sociales y programas de ayuda a la vivienda no sancionen a las personas por consumir marihuana.

No debemos separar a niños y niñas de sus padres, madres y padres no deben ser excluidos de vivienda pública, e individuos en libertad vigilada no deben regresar a la cárcel porque fumaron cannabis.

Ha llegado el momento de que Nueva York entre en el siglo XXI y legalice la marihuana.   

-Corey Johnson es el presidente del Concejo de Nueva York