El riesgo de AMLO al invitar a Maduro: sólo quedan 2 embajadores suramericanos en Venezuela

Sobre las verdaderas razones de la insistencia del nuevo líder mexicano, abundan los rumores
El riesgo de AMLO al invitar a Maduro: sólo quedan 2 embajadores suramericanos en Venezuela
Protesta en el Congreso mexicano a principios de noviembre contra la anunciada visita de Maduro
Foto: VENEPRESS

Nicolás Maduro será sin duda el asistente más polémico el sábado en la toma de posesión de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien ha retado las voces de activistas de derechos humanos en su país y las del exilio venezolano al invitarlo a Ciudad de México.

Desde su llegada al poder en 2013, ungido por Hugo Chávez en su lecho de muerte, Venezuela ha estado sumida en la peor crisis inflacionaria, institucional y de exilio en la historia de América.

En abril, Maduro ni siquiera fue aceptado en la VII Cumbre de las Américas en Lima. Hoy, en medio de más sanciones internacionales por parte de EEUU, Canadá y la Unión Europea; la expulsión de Mercosur; la salida “voluntaria” de la OEA; la debacle del ALBA y un marcado aislamiento, sólo quedan dos embajadores suramericanos en Caracas, ambos de países con economías pequeñas: Bolivia (Sebastián Michel) y Guyana (Cheryl Miles).

Los demás países mantienen “Encargados de Negocios” al frente de sus sedes diplomáticas en Caracas, incluyendo otrora aliados fuertes del chavismo y su bonanza petrolera: Argentina, Brasil, Chile y Ecuador (éste último expulsó a la embajadora venezolana en octubre).

Tampoco Uruguay, nación que ha optado por una actitud “diplomática” incluso criticando a veces la labor de su connacional Luis Almagro en la OEA, tiene embajador en Caracas. La función la ejerce el encargado de negocios José Luis Remedi.

De los dos que aún mantienen embajador, Bolivia (nación bautizada en honor a Simón Bolívar) es el único país suramericano próximo a Maduro; mientras Guyana sostiene una disputa limítrofe con Venezuela y además es miembro del “Grupo de Lima”, creado en 2017 para lidiar con la crisis socio económica del país petrolero.

Surinam, que ha apoyado a Maduro en la OEA, tampoco tiene embajador en Caracas, destacó Venepress. Y con EEUU no hay intercambio de embajadores desde 2009.

En el resto de Iberoamérica, sólo España y el nuevo gobierno mexicano serían las grandes economías próximas o al menos tolerantes con Maduro. Ello por ahora, pues su período presidencial vence el 10 de enero y su reelección forzada en mayo no fue reconocida por la comunidad internacional.

“Por dignidad de México, solidaridad con los venezolanos y empatía con valores democráticos, debe retirársele la invitación al dictador @NicolasMaduro”, escribió el ex mandatario Felipe Calderón en su cuenta de Twitter el pasado 27 de octubre.

Días después, los legisladores del Partido Acción Nacional tomaron la tribuna de la Cámara de Diputados para expresar su rechazo a la invitación a Maduro a la ceremonia de investidura de López Obrador.

“Maduro es el dictador y el sepulturero de Venezuela. Lamento que nuestro próximo presidente lo invite a su toma de posesión”, afirmó el historiador y politólogo mexicano Enrique Krauze.

En su justificación, AMLO ha dicho superficialmente que “Nosotros vamos a mantener una política de amistad con todos los pueblos y todos los gobiernos del mundo”.

Sobre las verdaderas razones de la insistencia del nuevo presidente mexicano abundan los rumores, desde un deseo de asumir el vacío dejado por Chávez en el liderazgo regional hasta el supuesto financiamiento que recibió de él y su sucesor para las campañas presidenciales de 2006, 2012 y 2018. Incluso se ha hablado de México como destino para un posible exilio de Maduro.

Puntualmente, la vicepresidenta de Colombia, Marta Lucía Ramírez, afirmó ayer martes en Miami que “todo el hemisferio” tiene responsabilidad en “la dictadura que se instaló en Venezuela” y, por ello su “tragedia humanitaria” tiene que ser una tarea regional.