Le dona un órgano a su ex esposo, porque aún lo quiere

Muchas ex parejas no consiguen conciliar una vida familiar en la nueva etapa después de la separación
Le dona un órgano a su ex esposo, porque aún lo quiere
Mary Zeigler donó un riñón al padre de sus hijos.
Foto: Cortesía de Linda Henrichs

Él es el padre de sus hijos y un amigo de confianza, sin importar el hecho de que estén divorciados y lo hayan estado durante dos décadas.

Bill Henrichs necesitaba un riñón para poder seguir viviendo una vida normal, pero lo que le sorprendió no fue su diagnóstico de salud, sino la persona que estaba dispuesta a salvarlo.

Su primera esposa, Mary Zeigler, no dudó en ofrecerse como donante en cuanto se enteró.

“Todavía me preocupo por él”, contó la mujer de 62 años en una entrevista  el martes a Inside Edition . “Nuestro divorcio fue amistoso. Forma parte de mi vida y compartimos cosas importantes, como nuestros hijos y nietos”.

Según explicó, en la zona rural de Minnesota, donde viven Zeigler y Henrichs, las personas se preocupan la una por la otra. Cuando surgen necesidades, todos colaboran.

“Crecimos juntos. Siempre fuimos muy buenos amigos. Suena un poco raro, pero ahora casi siento que es mi hermano porque nos conocemos desde hace mucho tiempo”, explicó Zeigler.

Se casaron a los 18 años. Henrich tocó el bajo y iba a ser una estrella de rock. “Yo era su jefe,” dijo Zeigler riendo. “Entonces tuvo que conseguir un trabajo de verdad”.

Tuvieron dos hijos, una hija y un hijo. Permanecieron juntos durante 24 años, pero se separaron cuando sus hijos aún eran pequeños. Como lo expresa Zeigler, se convirtieron en personas diferentes, como a veces sucede en la vida.

“Cuando tienes 18 años, eres una persona. Y cuando tienes 40, eres una persona completamente diferente”, dijo. “Eso es lo que nos pasó. Nos hicimos mayores y nos convertimos en personas totalmente diferentes”.

Afortunadamente, fueron lo suficientemente maduros como para saber que aunque su matrimonio ya no estaba funcionando, aun debían cumplir como padres y llevarse bien para criarlos en familia. Nada cambiaba, simplemente no vivían en la misma casa.

Sus hijos no sufrieron un divorcio conflictivo, porque no hubo ninguna diferencia ni pelea en la separación.

Cuando los problemas renales de Henrich empeoraron unas 30 personas fueron evaluadas como donantes, y ninguna fue compatible. Zeigler sabía que su tipo de sangre era O, lo que significa que era una donante universal. No dudó y se ofreció a salvarle la vida a su ex marido.

“Fue como sentir un golpecito en mi hombro”, dijo. Sabía que estaba sana y quería que Henrichs pudiera vivir una vida plena.

“¿Cómo no iba a hacerlo?” se pregunta. Se fue a la Clínica Mayo, donde una serie de pruebas demostraron que era compatible. En octubre, ella y su ex esposo fueron llevados a la cirugía, donde recibió un regalo que cambió su existencia.

“Él está mejorando cada día”, contó Zeigler.

En cuanto a ella, ella se siente muy bien. “No notó ninguna diferencia por tener un riñón menos. Mi recuperación ha sido increíblemente rápida”.

A sugerencia de un compañero de trabajo, ella ha estado hablando públicamente sobre lo que hizo. No por atención, pero con la esperanza de que al contar su historia pueda ayudar a otros, no solo a donar órganos sino a darse cuenta de la importancia de llevarse bien como ex pareja.

Sin esa civilidad, una pareja que se divorcie dañará a sus hijos “por el resto de sus vidas”.