Gobernador Cuomo cancela plan de clausurar el tren L en abril

El servicio entre Manhattan y Brooklyn ya no será suspendido por 15 meses como lo planteó la MTA
Gobernador Cuomo cancela plan de clausurar el tren L en abril
Estación Bedford Avenue, en Williamsburg, Brooklyn
Foto: Getty Images

El gobernador Andrew Cuomo anunció sorpresivamente este jueves que el túnel Canarsie que une a Manhattan y Brooklyn, y por donde circula el tren L, ya no será cerrado totalmente en abril como lo había planeado la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA).

Con esta decisión queda cancelado el ‘mega’ plan de suspender desde el próximo 27 de abril, y por lo menos por 15 meses, el servicio de esta línea del Subway, para poder realizar reparaciones necesarias en el túnel que fue severamente dañado por el huracán Sandy en el 2012, y lo que afectaría a unas 225,000 personas diariamente.

“No cerrar el tren L por completo será un beneficio fenomenal para la gente de la ciudad de Nueva York”, dijo Cuomo. “Tengo confianza en decirle a los neoyorquinos que esta es la mejor y más corta ruta para reparar el túnel”.

Durante una rueda de prensa con un panel de ingenieros expertos de las universidades de Columbia y Cornell, que ayudaron al mandatario neoyorquino a realizar los estudios para tomar esta decisión, Cuomo explicó que la reparación del centenario túnel sí se realizará, pero bajo un nuevo diseño que evitará que se suspenda el servicio.

“Lo que estas personas diseñaron es algo único en su clase en los Estados Unidos”, dijo el Gobernador sobre el trabajo de los ingenieros, agregando que, aparte de Europa, ningún sistema de transporte “nunca antes ha usado este plan, y tan solo desde ese punto de vista lo hace muy excitante”.

El nuevo plan consiste en cambiar el cableado, dañado por el agua salada del mar que inundó el túnel, y reforzar las  paredes dañadas de la estructura de más 100 años, lo que se hará durante las noches y los fines de semana, evitando así que se suspenda el servicio entre ambos condados. Tan solo en Manhattan, sin cruzar hacia Brooklyn, se estima que unos 50,000 pasajeros usan el tren L a diario.

La medida fue tomada luego que el mes pasado el Gobernador, quien controla el Subway, realizara un recorrido por el túnel para hacer una última inspección, y anunciara que buscaría una segunda opinión de expertos sobre los planes de suspender totalmente el servicio.

No habrá un “L-pocalipsis”

El presidente interino de la MTA, Fernando Ferrer, quien participó en la rueda de prensa con Cuomo, indicó que ya no habrá un “L-apocalipsis”, en referencia a la pesadilla que se esperaba causara el cierre de esta línea, lo que tendría un impacto negativo en prácticamente toda la Gran Manzana.

Ferrer indicó que con el nuevo plan los trabajos pueden completarse de entre 15 a 20 meses sin cancelar el servicio, sobre todo en las ‘horas pico’, aunque advirtió que durante las noches y fines de semana los usuarios deben prepararse para largos tiempos de espera.

“Como se espera que todavía pueda haber algún impacto en los usuarios, incluso en los días laborales, la MTA está planeando proveer servicio adicional del Subway donde se necesite, incluyendo en las líneas G, M y 7”, indicó Ferrer.

Al preguntársele al máximo jefe de la MTA por qué no se había pensado antes en este nuevo plan, dijo que fue porque “no habíamos unificado los criterios y analizado estas tecnologías, y esto no se había aplicado previamente en el contexto de un proyecto de rehabilitación subterránea”.

Por meses, la MTA se había  venido preparando para el cierre, realizando planes de rutas alternativas, e incluso colocando paneles de madera en las entradas de la estación en la avenida Bedford, en Williamsburg. Esto incluía dejar la calle 14 de Manhattan para uso exclusivo de autobuses y ampliar las líneas para bicicletas.

Sentada junto a Cuomo y Ferrer, Mary Boyce, decana de la escuela de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la Universidad de Columbia, dijo al presentar el plan desarrollado por el panel de expertos, que la nueva solución fue el resultado de tres semanas de colaboración con la MTA y otros consultores.

John Raskin, director ejecutivo de la Riders Alliance, una de las principales organizaciones de base comunitaria que vela por los derechos de los usuarios del Subway, mostró sus dudas sobre el anuncio de Cuomo.

“El plan del Gobernador puede o no funcionar, pero usted perdonará  a los usuarios del transporte por mostrarse escépticos de que una idea de última hora, cocinada durante la Navidad, sea mejor que lo que la MTA propuso durante más de tres años de extensos comentarios del público”, manifestó Raskin, agregando que con este plan de Cuomo planteó nuevas inquietudes, pero resolvió una vieja: “Ciertamente es #CuomosMTA, y el destino de millones de pasajeros enojados está en sus manos, no solo en el tren L sino en cada línea de metro que falla en toda la ciudad”.