Lo que viene luego de tener hijos no es tan positivo para la pareja

Muchas se rompen en poco tiempo y más después de tener hijos.

No hay padre ni madre que no admita que tener un hijo es una de las grandes experiencias de la vida. Te cambia como persona, pero también te pone a prueba en tu relación de pareja.

Cuán solida sea tu compatibilidad y comunicación con el padre de tu hijo es lo que determinará que en esta nueva etapa, en la que ya no sois solo dos, se pueda reforzar la pareja y sentirse más unidos y fuertes.

Las hormonas juegan un papel importante en todo este proceso, puesto que ya cambian el estado de ánimo de las mujeres durante el embarazo. También lo hacen después de que el niño haya nacido.

Lo más complicado tal vez llegue después del parto, cuando el bebé ya está en casa y las dinámicas del hogar se modifican por completo.

Llegan las noches sin dormir, las tareas acumuladas, el poco tiempo a solas, ni para uno mismo ni en pareja.

Cuando el niño va creciendo se vive con ilusión, pero también pueden llegar las discusiones por cómo educarle, incluso los celos por el tiempo que se pasa con el pequeño.

Por suerte, con mucha comunicación y comprensión todos los obstáculos se superan. Se va aprendiendo a ser padres y también a ser pareja en esa nueva y bonita etapa para la que nadie te avisa ni te prepara.

Tener hijos es muy fácil, pero cuidarlos, educarlos y seguirles el ritmo requiere de una dedicación y un compromiso que no todos los adultos tienen. 

Es importante darles amor y protección a los niños, pero sin olvidarse de uno mismo. Por eso, los expertos aconsejan alternar los momentos en los que juegas con los niños con los momentos en los que te dedicas a ti y a tu pareja.